¿Cuándo podrá superarse el actual límite de 120 años?: la respuesta de un reconocido endocrinólogo

¿Cuándo podrá superarse el actual límite de 120 años?: la respuesta de un reconocido endocrinólogo

Dos adultos mayores avanzan con bastones por un sendero rural con dirección al pueblo de Bolotana, en la isla de Cerdeña. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En una entrevista con La Voz de Galicia, Jesús Fernández-Tresguerres sostiene que si bien “ha crecido la esperanza de vida”, no así “la edad máxima a la que llegamos”, que es de 120 años.

Este prestigioso endocrinólogo gallego, dedicado a la investigación del sistema hormonal, tanto animal como humano, académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina de España y profesor de Fisiología y Endocrinología Experimental, brindó interesantes reflexiones sobre el proceso de envejecimiento, estudio en el que se ha concentrado en los últimos años.

En relación a los adelantos en la materia, recordó que cuando él terminó la especialidad en endocrinología, en 1973, no se podía valorar las hormonas mediante un análisis de sangre, como actualmente se hace con la insulina, el cortisol o las hormonas masculinas. “Para saber si una persona tenía un funcionamiento normal de la tiroides o no, se hacían pruebas indirectas —detalló—. Por ejemplo, se calculaba un metabolismo basal para ver qué cantidad de oxígeno consumía esa persona en condiciones de reposo. Y si este se elevaba, significaba que había muchas hormonas tiroideas, y viceversa”.

Los importantes avances tecnológicos ocurridos desde entonces han permitido “medir directamente las hormonas”, y en consecuencia “el conocimiento actual de cada una de las enfermedades es muchísimo más preciso”, dice. Además, explica, ese conocimiento permite regular las hormonas: “Si usted tiene muchas, yo se las quito, y si tiene pocas, yo se las doy”.

En la interesante entrevista de La Voz de Galicia, el endocrinólogo se explaya sobre la influencia de las hormonas en el envejecimiento, un tema que ha estado estudiando en los últimos años.

Tres hermanas brasileñas mayores de 100 años (Reuters)

“Estamos en este mundo para nacer, crecer, tener niños, cuidarlos. Y a partir del momento en el que ya hemos cumplido con esto último, sobramos para la naturaleza. Así que, con la sanísima intención de señalaros la puerta de salida, nos va quitando una serie de hormonas, que permiten tener una vida plena y estupenda”, explica, no sin ironía.

“Se reduce la hormona del crecimiento, la melatonina, las sexuales, tanto los estrógenos en la mujer, como los andrógenos y la testosterona en el hombre”, sigue diciendo y aclara que esa desaparición “contribuyen a facilitar que el organismo se estropee y se muera”.

La endocrinología puede devolver las hormonas perdidas. ¿Supone eso un rejuvenecimiento? Respuesta: “Lo que nosotros intentamos hacer con una medicina antienvejecimiento no es que los pacientes vivan más años, sino que los años que van a vivir los vivan con la máxima calidad de vida”. Es decir, con salud y autonomía.

En cuanto a qué es lo más determinante en el envejecimiento, si los hábitos o la genética, su respuesta es: genética, 30 %, hábitos de vida, 70 %.

Es una buena noticia, ya que, como él mismo afirma, significa que “podemos hacer mucho por lo que va a ser nuestra vida”.

Jesús Fernández-Tresguerres, endocrinólogo gallego, miembro de la Real Academia Nacional de Medicina de España

La razón por la cual la esperanza media de vida en el primer mundo pasó de 50 a más de 80, de 1945 a hoy, es por dos cosas que hoy parecen naturales, pero inexistentes hasta hace poco: por un lado, el agua corriente y un tratamiento de las aguas cloacales que evita la contaminación. y, por el otro, las vacunas.

Pero Fernández-Tresguerres aclara que, si bien ha aumentado el promedio de esperanza de vida, “la edad máxima no se ha modificado prácticamente desde que el mundo es mundo y es de alrededor de 120 años”.

Sin embargo, él se refiere al presente. No descarta en el futuro se pueda superar ese límite. “Ya estamos consiguiendo toda una serie de piezas de recambio de nuestro organismo. Yo tengo dos caderas de titanio y podemos tener otra de rodilla, otra de hombro. Podemos tener distintos sustitutos de nuestro cuerpo”, explica, y a las prótesis, añade las válvulas cardíacas, por ejemplo.

Como los transplantes dependen de la respuesta del organismo y por ende muchas veces fallan, “si en un momento somos capaces —es lo que se está investigando ahora— de generar órganos a partir de animales, a los que se les modifica su sistema genético para que sus riñones, corazones o hígados sean iguales a los humanos, probablemente en el futuro podamos tener un órgano a medida de cada persona desde el punto de vista genético”, que “el organismo pueda reconocer como propio”.

Para que eso ocurra faltan “unos cuantos años, aunque no sean muchos”. Pero a partir de allí, si podría ser posible “vivir más de 120 años”.

“Sin embargo —concluye—, a día de hoy, esta posibilidad no me interesa; lo que sí me interesa mucho es que si yo voy a vivir 90 años, pueda hacerlo con la máxima calidad de vida.”

La alimentación y el ejercicio son determinantes para retrasar el envejecimiento biológico

En ese sentido, para una longevidad saludable, tanto la alimentación como el ejercicio son importantes según este especialista. Los alimentos producen los antioxidantes que el organismo ya no genera en la misma cantidad que cuando se tienen 20 años, explica. Tenemos que pedir prestados esos antioxidantes, dice. Los alimentos que los producen son las frutas y las verduras y cuanto más intensos son sus colores, mejor.

En cuanto a la actividad física, explica: “El ejercicio no solo hace que se desarrollen nuestros músculos, sino que se produce toda una serie de sustancias también en los músculos que favorecen el funcionamiento coordinado de todo el organismo, incluso, sobre la memoria. Así que la base de un tratamiento para evitar un envejecimiento muy rápido es una buena dieta y ejercicio” yen el caso de la mujer, también se pueden añadir las hormonas femeninas que ha perdido a los 50 años”.

Luego está el tema de la inflamación crónica, asociada a la edad avanzada, sobre la cual Fernández-Tresguerres dice: “El problema aparece cuando el estrés oxidativo, en lugar de mantenerse bajo control, aumenta considerablemente. Esto ocurre, entre otras cosas, con el envejecimiento y tiene como consecuencia el desarrollo de una inflamación de bajo grado, pero persistente, que a largo plazo también puede provocar daños en el organismo”, y desarrollar numerosas enfermedades.

“No es el estrés oxidativo en sí mismo —aclara—, sino su incremento excesivo, junto con una inflamación persistente, lo que resulta perjudicial. Por ejemplo, una persona con diabetes suele presentar mayores niveles de inflamación y estrés oxidativo. Lo mismo puede ocurrir en personas con hipertensión”.

También señaló que, en medicina antienvejecimiento, lo primero es determinar la edad biológica de las personas, “el estado real de su organismo”, más allá de la edad cronológica.

Según los hábitos de vida —tabaco, alcohol, sedentarismo— y eventuales enfermedades, una persona puede tener hasta 20 años más que lo dice su documento.

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