¿Cómo influye el acompañamiento espiritual en la recuperación de pacientes hospitalizados?

¿Cómo influye el acompañamiento espiritual en la recuperación de pacientes hospitalizados?

Un sacerdote acompaña a un paciente recostado en la cama de un hospital, con un suero intravenoso visible al lado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El acompañamiento espiritual mejora la recuperación de pacientes hospitalizados y fortalece su capacidad de afrontar la enfermedad y la muerte, según una investigación de la Universidad Católica de El Salvador realizada en el servicio de Medicina del Hospital Nacional Santa Gertrudis, en San Vicente, a partir de entrevistas con enfermos y personal sanitario.

El estudio trabajó con 20 pacientes hospitalizados y con dos profesionales del servicio, uno de enfermería y otro de medicina.

La investigación, de enfoque cualitativo y alcance descriptivo, buscó establecer qué lugar ocupa la espiritualidad durante la estancia hospitalaria y cómo influye en la vivencia del diagnóstico, el tratamiento y la posibilidad de un desenlace fatal.

Las autoras María Magdalena Alvarado Acevedo y Evelyn Yesenia Cruz Palacios sostienen que la enfermedad no afecta solo el cuerpo. También altera la esfera psíquica, emocional, social y espiritual, por lo que plantean que la atención sanitaria debe incorporar esa dimensión dentro de un cuidado humanizado.

Según el trabajo, la mayoría de los pacientes consideró que la espiritualidad es importante durante la hospitalización. También identificó como principales fuentes de fortaleza interior la espiritualidad y la presencia de Dios, seguidas por el apoyo de la familia y los amigos.

La oración, la meditación y los líderes religiosos fueron los apoyos más valorados

Entre las prácticas espirituales o religiosas que más beneficio les aportaron durante su estancia en el hospital, los pacientes mencionaron en primer lugar la oración y la meditación.

En segundo término señalaron la presencia de un líder religioso, como un sacerdote o un pastor, y algunos afirmaron que ambos recursos tenían la misma relevancia para su bienestar.

Un sacerdote reza por un paciente en su cama de hospital mientras familiares y otros enfermos presencian la escena en una sala compartida del centro médico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación detalla que las experiencias más repetidas entre los entrevistados fueron paz interior, felicidad, tranquilidad, mejor aceptación del diagnóstico y de la enfermedad, aumento de la esperanza de vida, fortaleza y consuelo.

Ese conjunto de respuestas llevó a las autoras a concluir que el personal de salud no debería concentrarse solo en el aspecto físico del paciente.

El artículo plantea que el acompañamiento puede expresarse a través de gestos, palabras, escucha activa, silencio compartido y respeto por los sentimientos del enfermo.

También indica que la mayoría de los pacientes preferiría recibir ese apoyo de líderes religiosos y, en segundo lugar, del personal de salud.

El estudio añade que el personal de enfermería dispone de herramientas como el Proceso de Atención de Enfermería de NANDA International para incorporar el cuidado integral dentro de un plan formal de atención. Esa posibilidad, sostienen las autoras, permite dejar constancia de una práctica que incluya la dimensión espiritual.

El personal de salud relató cambios de actitud y mejor aceptación del tratamiento

Al entrevistar al personal del servicio, las investigadoras encontraron coincidencias con lo expresado por los pacientes. Una jefa de enfermería relató el caso de una mujer de 36 años con enfermedad renal crónica en estadio cinco que, según su testimonio, afrontaba su cuadro con una actitud de abandono.

La profesional contó que la paciente fue abordada por enfermeras, un sacerdote y una religiosa. Describió así el resultado de ese proceso: “Hace poco tiempo tuvimos una paciente de 36 años con una enfermedad renal crónica en estadio cinco. Esta paciente, como decimos coloquialmente, se estaba ‘dejando morir’. Era una paciente joven, con toda una vida por delante; y los médicos no comprendían por qué enfrentaba su enfermedad de forma tan negativa. Fue abordada por parte del personal de enfermería, incluyendo mi persona y otra colega. También vino el padre y una hermana religiosa, y la abordamos espiritualmente. A los pocos días, notamos un cambio significativo en su actitud. Como le dije antes de que se fuera, tenía que dar testimonio de ello, porque salió caminando, deseosa de continuar con sus controles médicos”.

Una familia celebra el cumpleaños de un niño ingresado en un hospital, donde le ofrecen una torta con velas, globos y una guirnalda con la frase 'Feliz Cumpleaños'. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El médico neurocirujano entrevistado por las autoras defendió la incorporación de esta dimensión al cuidado clínico.

En su testimonio afirmó: “El ser humano es, por naturaleza, un ser religioso(:::) Hoy, con todo lo que tenemos a la mano, como la Biblia, tenemos muchos medios para fortalecer nuestra comunión con Dios. Yo estoy convencido de que Dios nos elige y nos coloca en el lugar adecuado a lo largo de nuestra vida; y aquellos de nosotros que trabajamos en el ámbito de la salud, somos colocados allí porque muchas personas no solo necesitan cuidados físicos, sino que también requieren un acompañamiento espiritual. Esto es lo que les ayuda a sentirse mejor”, expresó el galeno.

Las autoras vinculan estos hallazgos con trabajos previos citados en la investigación. Retoman, entre otros, a Puchalski y sus coautores, quienes en 2011 sostuvieron que el personal de salud tiene una obligación ética de atender los aspectos espirituales del paciente para ofrecer una atención integral compatible con la beneficencia, la autonomía y la dignidad.

El estudio propone incorporar esta dimensión en la formación de enfermería

La discusión del trabajo afirma que la espiritualidad actúa como recurso de resiliencia, porque favorece pensamientos positivos, tranquilidad y paz interior. A partir de esa base, las investigadoras sostienen que puede facilitar el afrontamiento de la enfermedad, mejorar su aceptación y contribuir a una recuperación física más favorable.

El artículo también recuerda que la atención espiritual no debe restringirse a pacientes oncológicos o en fase terminal, aunque reconoce que en la práctica suele concentrarse en esos grupos.

En su marco teórico, el estudio señala que en muchos países los cuidados y el acompañamiento espiritual durante la hospitalización son considerados un derecho garantizado por ley.

Para las autoras, la respuesta a las necesidades espirituales del paciente exige escuchar sus inquietudes, respetar sus creencias sin prejuicios y facilitar el acceso a recursos religiosos o espirituales cuando la persona lo solicite. En ese sentido, destacan que la Universidad Católica de El Salvador incluye en la formación de Técnico y Licenciatura en Enfermería asignaturas como Desarrollo Personal, Ética y Legislación en Enfermería, Bioética y Teología.

La investigación fue recibida el 19 de noviembre de 2024 y aceptada el 20 de marzo de 2025. Su pregunta central fue determinar la importancia del acompañamiento espiritual en la recuperación de pacientes hospitalizados en el servicio de Medicina del Hospital Nacional Santa Gertrudis del municipio de San Vicente, en El Salvador.

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