
El desorden y la desorganización no solo afectan la apariencia de un espacio, sino que tienen consecuencias profundas en la salud mental. Numerosos estudios han evidenciado que vivir en un entorno caótico puede generar problemas de memoria, malos hábitos alimenticios, mayor probabilidad de desarrollar trastornos del estado de ánimo y menor control de los impulsos. Según el neurocientífico conductual Daniel Levitin, de la Universidad McGill en Montreal, “pueden provocar trastornos de ansiedad crónicos en algunas personas”. Además, fue asociado con niveles elevados de cortisol, la hormona del estrés.
Expertos respaldan la idea de que vivir en un ambiente desarreglado disminuye la sensación de bienestar y seguridad en los espacios personales. Catherine Roster, profesora de la Escuela de Administración Anderson de la Universidad de Nuevo México, afirma que “puede disminuir la sensación de felicidad y la seguridad que una persona obtiene al estar en sus espacios personales”.
La percepción negativa sobre uno mismo y el entorno suele estar vinculada con la acumulación de objetos y la falta de organización. Natalie Christine Dattilo, psicóloga clínica en Boston e instructora en la Facultad de Medicina de Harvard, sostiene que “los hogares pueden estar desordenados y abarrotados porque uno se siente abrumado y desorganizado mentalmente”. Esta relación también incide en la concentración y la capacidad de tomar decisiones, lo que puede traducirse en una rápida sensación de agotamiento al trabajar en espacios caóticos.

El impacto del desorden va más allá de la salud emocional. Según Levitin, “la persona promedio probablemente pierde el 5% de su tiempo por la desorganización”. Esto implica pérdidas económicas y de productividad, ya que el tiempo invertido en buscar objetos extraviados o en recuperar el ritmo de trabajo puede ser significativo. Un estudio de Science Direct indica que el desorden se asocia con emociones negativas como confusión, tensión e irritabilidad, mientras que un hogar organizado propicia calma y bienestar.
Cuál es la asociación entre orden y salud mental
Organizar el entorno tiene efectos positivos tanto en la salud mental como en la física. Joseph Ferrari, profesor de psicología en la Universidad DePaul, sostiene que “casi todos los problemas de bienestar emocional derivados del desorden y la desorganización pueden mitigarse organizándose”. Según el experto, a partir de una buena higiene y orden una persona puede empezar a experimentar menos cansancio y aumentará la productividad en el trabajo, además de mejorar la calidad de vida.
Otro aspecto que se ve beneficiado es el la angustia. La psicóloga clínica Neha Khorana, citada por National Geographic, explica que el caos se ha vinculado a niveles elevados de ansiedad, por lo que un entorno ordenado contribuye a la reducción de estos síntomas. Además, las acciones repetitivas de limpiar y organizar pueden tener un efecto meditativo, favoreciendo la calma y el bienestar.

La relación con la salud física ha sido objeto de estudio. Libby Sander, profesora adjunta de comportamiento organizacional en la Universidad de Bond, en Australia, señala que quienes mantienen casas más limpias tienden a ser más activos y a gozar de mejor bienestar corporal. Dattilo añade que “existe relación entre el exceso de desorden y el sobrepeso”, indicando que la ausencia de objetos fuera de lugar puede influir en hábitos alimenticios más saludables.
A nivel fisiológico, organizarse reduce los niveles de estrés y mejora el sueño. Se ha demostrado que una casa ordenada facilita la relajación y puede incluso ayudar a fortalecer el corazón y los pulmones, ya que la limpieza regular cuenta como una actividad cardiovascular de bajo impacto. Un estudio, publicado en 2022, concluyó que la tarea de asear reduce la ansiedad después de situaciones estresantes. Los participantes mostraron una menor reactividad cardiovascular a estas situaciones tras realizar este tipo de tareas.
Otro beneficio relevante es la mejora de la calidad de las relaciones personales. Dattilo advierte que puede dificultar la comunicación y la interpretación de señales importantes en la pareja o la familia, lo que puede generar sentimientos de incomprensión o de poca importancia para los demás. Por tanto, mantener el orden favorece la armonía en las relaciones interpersonales y contribuye a un ambiente más saludable y productivo.

Estrategias para hacer el orden más ameno
- Empezar poco a poco: organizar solo un cajón, un estante o la despensa a la vez para evitar el agobio, indican los expertos.
- Hacer el proceso agradable: ordenar escuchando música, podcasts o simplemente cantando ayuda a disfrutar el momento del aseo y promueve la satisfacción una vez que todo está limpio.
- Reservar un tiempo específico: establecer un momento concreto en tu agenda para ordenar, así sea un día o un horario en específico, colabora con la constancia.
- Buscar ayuda: en hogares donde vive más de una persona, la colaboración y la limpieza entre familiares, parejas o amigos hace que el proceso sea más sencillo.
- Incluir el desorden digital: el desorden en computadoras, celulares y otros dispositivos también interfiere en la salud mental. Borrar correos, eliminar suscripciones y ordenar archivos es una tarea recomendada por profesionales.
- Mantener una lista de tareas: priorizar una tarea a la vez favorece el orden y promueve la velocidad.
- Crear sistemas sencillos de orden: utilizar soluciones de almacenamiento prácticas y guardar todo en su sitio al final de cada día.

