
Una ola de calor excepcional golpea esta semana a buena parte de Europa occidental, con temperaturas que rompen marcas históricas para el mes de mayo y una escalada de muertes que las autoridades vinculan directamente al calor extremo. El fenómeno, impulsado por un “domo de calor” —una masa de aire caliente atrapada por un sistema de alta presión procedente del norte de África— ha sorprendido a poblaciones y gobiernos en plena primavera.
El Reino Unido rompe su propio récord dos días seguidos

El termómetro en los jardines de Kew, en Londres, marcó 35,1 grados Celsius el martes, superando el máximo de 34,8 °C registrado apenas 24 horas antes en el mismo punto. Ambas lecturas pulverizan el récord histórico de 32,8 °C fijado en 1922 —e igualado en 1944—, según confirmó el servicio meteorológico británico Met Office.
La noche del lunes fue además una “noche tropical”, denominación técnica para aquellas en que la temperatura no baja de 20 °C, un fenómeno inusual en las islas británicas.

Al menos cinco personas murieron en el país en circunstancias relacionadas con el calor. Cuatro adolescentes fallecieron ahogados en lagos y embalses del interior de Inglaterra —en Halifax, Warwickshire, Rotherham y East Yorkshire— durante el fin de semana largo, cuando cientos de miles de familias se desplazaron hacia entornos de agua dulce. Un hombre de 60 años murió en el mar en el suroeste del país.
Las autoridades sanitarias emitieron una alerta ámbar para gran parte del territorio hasta el jueves, advirtiendo sobre el riesgo para personas mayores y grupos vulnerables. El Reino Unido no está equipado para estas temperaturas: la mayoría de los hogares, escuelas y oficinas carece de aire acondicionado. Los trenes desde la estación de Waterloo sufrieron interrupciones, y en Edimburgo los bomberos combatieron durante la noche un incendio de pastizales en Arthur’s Seat, la colina volcánica que domina la ciudad.
Francia: siete muertos y competencias deportivas en jaque

En Francia, la portavoz del gobierno, Maud Bregeon, confirmó al menos siete muertes posiblemente vinculadas al calor: cinco ahogados y dos personas fallecidas durante competencias deportivas, una en París el domingo y otra en Lyon el lunes. El Gobierno evalúa suspender las competiciones.
Météo-France registró el lunes un récord nacional de temperatura para mayo, con 36 °C en el suroeste. Ocho departamentos del oeste permanecen en alerta naranja, algo inédito en este mes. El primer ministro Sébastien Lecornu presidirá el jueves una reunión interministerial para evaluar la respuesta de los servicios públicos.

En las playas del Atlántico, donde los socorristas estacionales aún no están desplegados —la temporada oficial no ha comenzado—, las corrientes de resaca cobraron dos víctimas el fin de semana en la región de Gironda. La prefecta Sophie Brocas pidió a los bañistas “la máxima prudencia”.
España, Portugal e Irlanda también baten marcas

En España, el termómetro rondará los 37 y 39 grados este martes en el sur y el oeste peninsular, con Sevilla alcanzando los 38 °C el fin de semana. La Aemet prevé que los valores más extremos se registren entre el miércoles y el viernes, con posibles máximas de 40 grados. Santander, en el norte, marcó 37,1 °C, un récord histórico para mayo en la ciudad. Cantabria activó alerta roja.

Irlanda registró el martes 29,7 °C en la localidad de Carlow, nuevo récord para mayo en el país. En Dublín, residentes y turistas se agolparon en las piletas del puerto de Dún Laoghaire y en el tradicional punto de baño de Forty Foot en Sandycove.
En Portugal, siete regiones del centro y sur están en alerta amarilla, con temperaturas de hasta 38 °C y riesgo máximo de incendio en una decena de localidades del sur.
De Berlín a los Balcanes

Aunque Alemania quedó en los márgenes del domo de calor, Berlín registró unos 30 °C y sus habitantes buscaron alivio en el lago Wannsee.
En Italia, las temperaturas oscilaron entre 31 y 34 °C, con alertas de calor y restricciones al trabajo al aire libre en varias regiones; para mediados de semana se esperan máximas que podrían superar los 35 °C en la llanura padana.
Bélgica superó el martes el récord para un 26 de mayo, con 29,8 °C. En los Balcanes, Albania rozó su máximo histórico para mayo con 36 °C, Serbia emitió su primera alerta amarilla del año y Croacia alcanzó los 35 °C.
“Una verdadera locura”

Los científicos advierten que fenómenos como este son cada vez más frecuentes e intensos por el cambio climático. “Sabemos sin ninguna duda que las olas de calor como esta se han vuelto más probables y más severas debido al cambio climático”, declaró Peter Thorne, director del Centro de Investigación Climática ICARUS de la Universidad de Maynooth, en Irlanda, citado por AP. “Pero los récords que se están estableciendo, particularmente en el Reino Unido y Francia, son una verdadera locura”, agregó.
El fenómeno genera una paradoja cultural. Según relatos recogidos por The Guardian en Madrid, París, Londres, Dublín y Berlín, turistas y residentes coinciden en el asombro: visitantes australianos en la Plaza Mayor de Madrid que empacaron ropa de abrigo, familias británicas que cancelaron excursiones en España por el calor, jóvenes parisinos que duermen mal y no pueden estudiar antes de los exámenes finales, y trabajadores berlineses que reconocen que la ciudad no está adaptada para estas temperaturas.
“Cada año Inglaterra rompe un nuevo récord de calor. Eso no es normal”, dijo al diario británico Cameron, un joven estadounidense de visita en Londres, frente al Palacio de Buckingham.
La ola de calor se extenderá al menos hasta el jueves en la mayoría de los países afectados.

