El primer ministro británico dará un discurso para intentar revertir la crisis política tras la dura derrota laborista en elecciones locales

El primer ministro británico dará un discurso para intentar revertir la crisis política tras la dura derrota laborista en elecciones locales

Keir Starmer dará un discurso para intentar revertir la crisis política tras la dura derrota laborista en elecciones locales (REUTERS)

El primer ministro británico, Keir Starmer, intentará este lunes relanzar su gobierno en medio de una creciente rebelión dentro del Partido Laborista tras los malos resultados en las elecciones locales y regionales de la semana pasada, que dejaron en duda la continuidad de su liderazgo.

La oficina de Starmer informó que el mandatario reconocerá en un discurso que “los cambios graduales no bastan” frente al malestar social y prometerá “una respuesta más grande” en áreas como el crecimiento económico, la relación con Europa y la política energética. El intento de reposicionamiento político llega después de una serie de derrotas electorales que profundizaron la crisis del oficialismo menos de dos años después de su victoria aplastante en las elecciones generales.

La situación interna se agravó durante el fin de semana luego de que varios diputados laboristas reclamaran públicamente la salida de Starmer. La ex ministra Catherine West anunció que impulsará una competencia por el liderazgo si ningún integrante del gabinete desafía al primer ministro antes del lunes. La maniobra podría abrir una disputa interna entre sectores moderados y de izquierda del partido.

Según las reglas laboristas, cualquier candidato necesita el respaldo de 81 diputados, equivalentes al 20% del bloque parlamentario, para activar formalmente una elección interna. Sin embargo, las críticas crecieron con rapidez después de la derrota electoral.

El diputado Josh Simons, antiguo aliado del primer ministro, sostuvo que Starmer “perdió al país”. Otro parlamentario, Clive Betts, afirmó que “tiene que haber una manera de incorporar un nuevo líder de una forma adecuada y constructiva en los próximos meses”.

La oficina de Starmer informó que el mandatario reconocerá en un discurso que “los cambios graduales no bastan” frente al malestar social y prometerá “una respuesta más grande” en áreas como el crecimiento económico, la relación con Europa y la política energética (REUTERS)

Los resultados fueron especialmente duros para el laborismo en Gales, donde el partido perdió el control del gobierno autónomo por primera vez desde la creación del Parlamento galés hace 27 años. A nivel nacional, los laboristas perdieron cerca de 1.500 bancas en concejos locales, mientras el partido antiinmigración Reform UK aumentó su representación desde menos de 100 hasta más de 1.400 cargos bajo el liderazgo de Nigel Farage.

En Escocia, el líder del Partido Nacional Escocés, John Swinney, pidió un nuevo referéndum de independencia para proteger a la nación de un eventual gobierno de Reform UK.

La crisis política golpea a Starmer en un momento delicado para su administración. Desde su llegada al poder, el primer ministro enfrentó críticas por varios cambios de rumbo en materia política y quedó envuelto en una controversia vinculada al nombramiento y posterior despido de Peter Mandelson como embajador británico en Washington, después de revelaciones sobre los vínculos del diplomático con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.

El gobierno también enfrenta cuestionamientos por la falta de crecimiento económico mientras gran parte de la población continúa afectada por la crisis del costo de vida que golpea al Reino Unido desde hace años. Pese a ello, Starmer recibió respaldo de algunos sectores por su postura frente al presidente estadounidense, Donald Trump, en relación con Irán.

Antes de las elecciones locales, la prensa británica especuló con posibles movimientos internos encabezados por la ex viceprimera ministra Angela Rayner o el ministro de Salud Wes Streeting. Ninguno de los dos, sin embargo, cuenta con apoyo unánime dentro del partido y ambos necesitarían alcanzar el elevado umbral de nominaciones parlamentarias para lanzar una candidatura.

Antes de las elecciones locales, la prensa británica especuló con posibles movimientos internos encabezados por la ex viceprimera ministra Angela Rayner (REUTERS)

Rayner evitó pedir directamente la renuncia del primer ministro, aunque reconoció que la estrategia actual “no funciona y necesita cambiar”. En un mensaje publicado en X, escribió: “Esta puede ser nuestra última oportunidad… El primer ministro debe ahora estar a la altura del momento y presentar el cambio que nuestro país necesita”.

Otro nombre mencionado como posible sucesor es el alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, aunque actualmente no puede competir porque no ocupa una banca en el Parlamento.

La falta de un reemplazante claro alimentó especulaciones sobre una posible candidatura de consenso alrededor del ministro de Defensa, John Healey, o del ministro de las Fuerzas Armadas, Al Carns.

Aun así, la ausencia de un sucesor evidente podría permitir que Starmer permanezca en el cargo. Dentro del partido también existe resistencia a iniciar otro cambio de liderazgo después de la inestabilidad que atravesaron los conservadores en 2022, cuando el Reino Unido tuvo tres primeros ministros en apenas cuatro meses.

El propio Starmer reiteró durante el fin de semana que no piensa abandonar el poder. Consultado sobre si liderará al Partido Laborista en las próximas elecciones generales, previstas como máximo para 2029, respondió: “Sí, lo haré”.

“Siempre dije que esto es una década de renovación nacional”, agregó el primer ministro británico.

(Con información de AFP)

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