
Pensar que la apnea del sueño solo afecta a hombres con obesidad, o creer que dejar de roncar resuelve el problema, puede demorar una consulta médica. La apnea obstructiva del sueño puede aparecer en personas de cualquier peso, sexo y edad, aunque algunos factores aumenten el riesgo, según Mayo Clinic.
Este trastorno ocurre cuando los tejidos de la garganta se relajan durante el descanso e impiden, de forma parcial o total, el paso del aire hacia los pulmones. Las pausas respiratorias pueden repetirse decenas de veces por hora y causar ronquidos, jadeos, despertares y cansancio diurno.
Tyler L. Herzog, neumonólogo y especialista en medicina del sueño de Mayo Clinic, repasó algunas creencias extendidas que pueden dificultar el reconocimiento y el tratamiento de este problema.
1. Solo las personas con obesidad tienen apnea del sueño
El exceso de peso es uno de los factores que favorecen la apnea obstructiva del sueño. La grasa acumulada alrededor de la garganta puede estrechar el conducto por el que pasa el aire. A su vez, el tejido graso del abdomen puede limitar la expansión de los pulmones durante el descanso.
Sin embargo, la obesidad no está presente en todos los diagnósticos. Herzog señaló que cerca del 20 % de las personas con apnea obstructiva moderada o grave tiene un índice de masa corporal menor de 25, un valor que suele corresponder a un peso saludable.

Al considerar el total de los casos, entre el 30 % y el 40 % de los pacientes no presenta obesidad, de acuerdo con las estimaciones citadas por la institución. Por eso, una persona delgada que se despierta sin haber descansado, tiene pausas al respirar o siente mucho sueño durante el día también debería consultar.
“Para muchas personas, el peso no es el factor que impulsa su afección”, señaló el neumonólogo. El médico explicó que el abordaje puede contemplar el consumo de alcohol, el tabaquismo y otros problemas de salud, además de las opciones para mejorar la respiración nocturna.
2. Toda persona que ronca tiene apnea del sueño
El ronquido es una señal frecuente, pero por sí solo no confirma la presencia de apnea. Algunas personas roncan sin tener este trastorno, mientras que otras presentan pausas respiratorias sin hacer ruido de forma habitual.
Herzog indicó que los ronquidos frecuentes aparecen en alrededor del 50 % al 60 % de quienes padecen apnea del sueño. Esto implica que casi la mitad de los pacientes no ronca de manera regular, aunque tenga dificultades para respirar mientras duerme.

También conviene prestar atención a los despertares con falta de aire, la sensación de no haber dormido bien, el sueño interrumpido y la somnolencia que dificulta las actividades diarias.
Si alguien observa jadeos, ahogos o pausas prolongadas en la respiración de otra persona, puede ser útil mencionarlo durante la consulta.
3. La apnea obstructiva del sueño afecta solo a los hombres
La apnea obstructiva se diagnostica con mayor frecuencia en hombres, pero las mujeres también pueden padecerla. Sus síntomas, además, pueden pasar inadvertidos o confundirse con insomnio, depresión u otras causas de cansancio.
En las mujeres, las pausas respiratorias suelen ser más cortas y menos numerosas. También pueden concentrarse en las últimas etapas del sueño y se relacionan con menor frecuencia con dormir boca arriba.

La menopausia puede modificar el riesgo por los cambios hormonales y por el posible aumento de peso. Las mujeres tienen 3,5 veces más probabilidades de presentar apnea obstructiva después de la menopausia que antes, según los datos recogidos por Mayo Clinic. Un estudio citado por la institución estimó que el trastorno podría afectar a entre el 47 % y el 67 % de las mujeres posmenopáusicas.
4. Se puede dejar de usar la CPAP cuando los síntomas mejoran
La presión positiva continua en las vías respiratorias, conocida por sus siglas en inglés como CPAP, es un tratamiento que envía aire a través de una mascarilla para mantener abierta la garganta mientras la persona duerme. Puede reducir los ronquidos, los despertares y el cansancio diurno.

Esa mejoría no significa que el trastorno haya desaparecido. “La apnea del sueño es una afección crónica que requiere tratamiento y control durante toda la vida”, afirmó Herzog.
En algunos casos, la pérdida de peso puede hacer necesario revisar la indicación de la CPAP. Esa decisión debe tomarse con un equipo médico, luego de una nueva evaluación, y no solo porque la persona perciba que descansa mejor.
5. Las máquinas CPAP nunca resultan cómodas
El uso de una mascarilla y de un flujo constante de aire puede resultar incómodo al principio. La adaptación lleva tiempo y, en ocasiones, requiere ajustar el equipo para que se adapte mejor a cada persona.
Existen mascarillas nasales pequeñas, almohadillas que se apoyan sobre la nariz y modelos que cubren nariz y boca. La elección depende de cómo respira la persona y de la postura que adopta al dormir. Probar más de una alternativa puede ayudar a encontrar un ajuste adecuado.
El equipo también puede utilizarse durante los viajes. Los dispositivos médicos no suelen contar dentro del límite de equipaje de mano en los vuelos, recordó Mayo Clinic. Mantener el tratamiento durante una salida evita que las pausas respiratorias reaparezcan fuera de casa.

