
El estado de Río de Janeiro concentró el sábado la atención política de Brasil, al convertirse en el epicentro de dos actos simultáneos protagonizados por los principales aspirantes a la presidencia: Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva. Ambos eligieron escenarios simbólicos y mensajes firmes sobre seguridad y criminalidad, en un territorio marcado por la presencia de milicias y facciones armadas.
Flávio Bolsonaro encabezó un mitin en el gimnasio Maracanãzinho, en la zona norte, donde se pronunció contra el crimen organizado y cuestionó la continuidad del Partido de los Trabajadores, liderado por el actual presidente brasileño. “El país no soporta cuatro años más del PT”, declaró el senador.
Bolsonaro propuso declarar “la guerra al terrorismo” y prometió catalogar oficialmente como organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC), Comando Vermelho (CV) y a las milicias paramilitares, siguiendo el ejemplo de la administración del presidente estadounidense Donald Trump. A su vez, afirmó haber recibido “más de 2.000” amenazas de muerte pero aseguró que “no bajará la cabeza” ante las facciones criminales.
El aspirante denunció el uso de menores por parte de estos gruposy remarcó que “están reclutando a niños para entrenarlos en el uso de drones bomba” contra la policía y facciones rivales. El evento contó además con la presencia del ex policía Douglas Ruas, la concejala Fernanda Louback y el presidente nacional del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto.

En la zona oeste de la ciudad, Lula da Silva apareció ante miles de seguidores en el estadio Moça Bonita, tras un retraso de dos horas y media. “O invertimos en educación hoy o invertimos en prisiones mañana; yo prefiero invertir en educación”, sostuvo el mandatario, al defender la expansión de las escuelas públicas de jornada completa y subrayar la tranquilidad que esto aporta a las familias.
El jefe de Estado, que busca un cuarto mandato no consecutivo, detalló su propuesta de crear un Ministerio de Seguridad Pública y desplegar una fuerza policial federal especial para recuperar territorios bajo control de milicias y facciones. “No vamos a matar cien o doscientos. Los vamos a detener y vamos a decir: la calle es del pueblo, no de los bandidos”, expresó Lula, enfatizando la necesidad de una respuesta institucional y firme.
Durante el acto, la primera dama Rosângela ‘Janja’ da Silva tomó la palabra para dirigirse especialmente a las mujeres. Acompañada por un pastor evangélico, interpretó una canción dedicada a Lula, en un intento por conectar con el electorado evangélico, donde el bolsonarismo mantiene ventaja según las encuestas.

Río de Janeiro, como tercer colegio electoral más grande del país, se perfila como un campo clave de disputa para octubre. Según la primera encuesta de Datafolha tras el inicio oficial de la campaña, Lula encabeza la intención de voto con 39%, mientras que Bolsonaro cuenta con 33%. El resultado refleja un escenario abierto y una competencia directa entre los dos bloques principales.
El enfrentamiento en territorio fluminense se da en medio de una campaña marcada por la violencia y la inseguridad. Ambos candidatos colocaron la lucha contra las facciones criminales y la protección de la población en el centro de sus discursos, aunque con estrategias y tonos contrapuestos. Mientras Lula priorizó el fortalecimiento de la educación y una respuesta institucional, Flávio Bolsonaro apostó por un enfoque de confrontación directa.
(Con información de EFE)

