California aprueba las normas más estrictas de Estados Unidos para proteger viviendas de los incendios forestales

California aprueba las normas más estrictas de Estados Unidos para proteger viviendas de los incendios forestales

California aprobó una nueva regulación para reducir el riesgo de incendios forestales en viviendas ubicadas en áreas expuestas al fuego (AP Photo/Marcio Jose Sanchez)

Los incendios forestales más extremos no se propagan solo por el avance de las llamas. Los vientos transportan brasas encendidas varios kilómetros más allá del frente del fuego, y cuando esas brasas caen sobre vegetación seca pegada a una pared, la vivienda puede arder en minutos.

Ese mecanismo está detrás de la norma que el Consejo Estatal de Silvicultura y Protección contra Incendios (California Board of Forestry and Fire Protection) aprobó el miércoles pasado: la obligación de despejar la vegetación dentro de los primeros 1,5 metros (5 pies) de cualquier estructura en zonas de riesgo, una franja denominada Zone Zero.

Las brasas transportadas por el viento pueden prender vegetación junto a las viviendas y acelerar la propagación del fuego (REUTERS/Ringo Chiu/File Photo)

Por qué la vegetación cercana a los hogares es tan peligrosa

Yana Valachovic, investigadora de la University of California Cooperative Extension y asesora del estado en la elaboración de estas normas, afirmó en declaraciones a NPR que California enfrenta “una crisis existencial que ha afectado nuestra salud, nuestras finanzas y nuestra capacidad de comprar, vender y asegurar viviendas”.

Los análisis de incendios anteriores en el estado muestran que las casas con vegetación concentrada en los primeros 1,8 metros (6 pies) de sus paredes exteriores tuvieron mayores probabilidades de ser destruidas.

Experimentos demostraron además que incluso las plantas con follaje verde pueden arder en esas condiciones. El manejo de la franja perimetral genera el llamado defensible space —espacio defendible—, que facilita el acceso de los bomberos a la propiedad.

La vegetación ubicada junto a paredes, techos y aleros puede funcionar como punto de ignición cuando caen brasas encendidas (REUTERS/Fred Greaves)

Qué permite y qué prohíbe la nueva regulación

El reglamento final adoptó una postura de compromiso respecto de la propuesta original, que buscaba eliminar toda la vegetación dentro de la franja de 1,5 metros.

La versión aprobada permite césped, flores y plantas no leñosas de hasta 46 centímetros (18 pulgadas) de altura, salvo aquellas ubicadas directamente bajo los aleros del techo.

Los árboles quedan permitidos, pero sus ramas deben estar podadas a al menos 1,5 metros de cualquier estructura.

La norma entrará en vigencia de forma inmediata para las nuevas construcciones. Para las viviendas ya existentes, la aplicación obligatoria no comenzará antes de 2029. En total, la regulación alcanzará a casi 2 millones de hogares en todo el estado.

Los árboles podrán permanecer cerca de las viviendas, aunque sus ramas deberán respetar una distancia mínima respecto de la estructura (REUTERS/David Swanson/File Photo)

Los inspectores locales de bomberos y los organismos estatales serán los encargados de hacer cumplir las reglas. Todd Lando, del Central Marin Fire Department, advirtió al organismo regulador sobre la complejidad operativa que implica la versión flexible de la norma.

“Una Zone Zero despejada es una inspección de cinco minutos con una sola pregunta: ¿hay algo combustible a menos de 1,5 metros? Fácil de entender y de aplicar”, sostuvo Lando.

El funcionario alertó que el margen de interpretación que introduce el reglamento final puede generar disputas con los propietarios y afectar el nivel de cumplimiento.

La aplicación de la norma quedará en manos de inspectores locales, que deberán evaluar caso por caso el estado de cada propiedad (REUTERS/Ringo Chiu)

Un debate que divide a comunidades y expertos

Las voces en contra de la medida no tardaron en hacerse escuchar. Dave Lefkowitz, presidente de la Mandeville Canyon Association, una agrupación vecinal de las colinas de Los Ángeles, aseguró durante la audiencia que las nuevas reglas “le costarán a millones de propietarios decenas de miles de millones de dólares”. La resistencia también provino de quienes temen la pérdida de espacios verdes y el impacto sobre la fauna urbana.

Ese rechazo no es exclusivo de California. En Oregón y Washington, normas similares fueron rechazadas tras una fuerte oposición ciudadana que incluyó la propagación de desinformación en redes sociales.

Más de 57.000 viviendas y edificios fueron destruidos en California en la última década, de acuerdo con datos relevados por NPR.

Este verano, tres incendios arrasaron más de 800 viviendas en barrios densamente poblados de Spokane, en el estado de Washington, lo que reavivó el debate sobre la capacidad de los municipios para prepararse ante este tipo de catástrofes.

La regulación reavivó el choque entre la necesidad de prevención y las objeciones por costos, mantenimiento y pérdida de espacios verdes (REUTERS/Fred Greaves)

Tal como recogió NPR, los reguladores californianos sostuvieron que las medidas voluntarias no alcanzan para reducir el riesgo en áreas expuestas al fuego. La lógica de la norma, remarcaron, parte de un problema compartido: una sola vivienda con vegetación combustible junto a sus paredes puede poner en peligro a toda una cuadra.

California también exige a las aseguradoras ofrecer descuentos a los propietarios que adopten medidas de protección en sus viviendas. Para los funcionarios estatales, ese esquema busca acelerar la adaptación de los hogares a incendios cada vez más destructivos.

Aun así, algunos especialistas consultados por NPR consideran que la regulación deja demasiado margen. La aplicación obligatoria para las viviendas ya construidas no empezará antes de 2029, un plazo que marcará el próximo capítulo de un debate que sigue abierto en todo el oeste de Estados Unidos.

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