Cómo cuidar la piel antes de la primavera: los consejos de los expertos que marcan la diferencia

Cómo cuidar la piel antes de la primavera: los consejos de los expertos que marcan la diferencia

La mesoterapia y la bioestimulación son alternativas para revitalizar e hidratar la piel después del invierno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dejar atrás los meses de frío y pasar a la primavera marca, además de un cambio de estación, un nuevo escenario para la salud cutánea. Tras meses de bajas temperaturas, calefacción y humedad, los especialistas coinciden en que la mejor manera de preparar la piel para la primavera es adaptar los cuidados y tratamientos a las necesidades específicas de cada persona, priorizando siempre un diagnóstico profesional personalizado.

Este abordaje, según especialistas en dermatología y medicina estética consultados por Infobae, permite recuperar el equilibrio de la piel y evitar errores frecuentes al transitar la transición estacional.

El estado de la piel después del invierno

Durante el invierno, la piel atraviesa condiciones adversas que pueden alterar su equilibrio. El médico dermatólogo Christian Sánchez Saizar (MN 97.895) comenzó a explicar que después del invierno, la piel llega “más seca, opaca, sensible o con la barrera cutánea alterada”. También pueden aparecer manchas, textura irregular, poros más visibles o pérdida de luminosidad”.

Tras aclarar que “no todo lo que se ve como envejecimiento es necesariamente eso”, el miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) y director de Concepto Estético destacó que “a veces una piel apagada o con líneas más evidentes está pidiendo hidratación, reparación de barrera y mejora de calidad cutánea”.

La adaptación de texturas y activos en la rutina diaria favorece la tolerancia cutánea durante la primavera (Imagen Ilustrativa Infobae)

En este punto, la médica cirujana y especialista en medicina del estrés y bioregenerativa, Cristina Sciales (MN 66.744), sumó que después del invierno pueden encontrarse diferentes situaciones: “Algunas personas presentan sequedad y descamación, mientras que otras llegan con una piel más opaca, sensible o con cambios en la textura”. En ese sentido, detalló que “la deshidratación no define un tipo de piel sino una condición que puede presentarse en diferentes personas”.

De acuerdo con el médico especialista en cirugía plástica y reparadora, Alfredo Romero (MN 105.550), la piel durante el invierno “sufre la sequedad y descamación, mucho más evidente si las personas estuvieron en lugares con climas más intensos como es la montaña”.

La importancia de un abordaje personalizado

Los especialistas coinciden en que no existe un único protocolo para todas las pieles. Sánchez Saizar fue categórico: “Ninguna piel es igual a otra. Una piel con rosácea no necesita lo mismo que una piel con melasma, una piel grasa, una piel sensible o una piel simplemente deshidratada”. El dermatólogo enfatizó que el primer paso debe ser “un análisis de la piel que va a mostrar cómo está y cuál es el punto de partida”.

El diagnóstico personalizado es el primer paso para planificar cualquier tratamiento cutáneo estacional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para Sciales, el tipo de piel es solamente uno de los elementos que se tienen que considerar. También es necesario observar su estado actual, la edad, el fototipo, la sensibilidad, la presencia de manchas, acné u otras alteraciones, los tratamientos realizados previamente y los hábitos de cada persona. Al respecto, sostuvo que “la indicación debería partir de un diagnóstico y no de una tendencia”.

En la misma línea, la médica especialista en cirugía plástica y estética, Griselda Seleme (MN 80.033), remarcó: “La primavera no exige hacer más tratamientos, sino elegir mejor. Después del invierno, lo primero es evaluar cómo está la piel: hidratación, textura, manchas, sensibilidad, rosácea, poros, flacidez y daño solar. A partir de ese diagnóstico se arma un plan personalizado”. Su criterio, según dijo, es siempre ir de menos a más: “No se trata de hacer todo antes del verano, sino de hacer lo que esa piel necesita”.

El abordaje integral implica también considerar factores como el estrés, el descanso y la alimentación. En ese aspecto, Sciales subrayó: “La piel responde a lo que sucede en el organismo y el estrés sostenido puede influir sobre distintos mecanismos relacionados con la barrera cutánea, la inflamación y la reparación”.

Ajustes en la rutina de cuidado en casa

La transición de estación puede requerir modificaciones en la rutina diaria, pero los expertos descartan cambios drásticos. “Puede ser necesario ajustar la rutina, pero no siempre hay que cambiar todo”, planteó Sánchez Saizar. “En primavera, además, las pieles sensibles pueden sufrir más. Aumenta la exposición solar, cambian la temperatura y la humedad, y algunas pieles con rosácea, sensibilidad o tendencia a la irritación pueden sentirse más reactivas”, agregó.

Los especialistas destacan la importancia de una evaluación profesional para definir el mejor abordaje en primavera (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sciales recomendó revisar la limpieza, la hidratación y la protección solar, además de observar cómo responde la piel a los activos usados: “Si durante el invierno se utilizaron productos más densos, puede ser necesario adaptar progresivamente las texturas a medida que aumenta la temperatura. No recomendaría abandonar la hidratación simplemente porque empieza el calor. Una piel grasa también puede estar deshidratada y, en esos casos, debemos modificar la formulación o la textura que utilizamos, no necesariamente eliminar ese paso”.

Seleme coincidió, y precisó: “En invierno, muchas pieles necesitan cremas más ricas. Con el aumento de la temperatura y la humedad, algunas pueden pasar a texturas más livianas. La base sigue siendo simple: limpieza suave, hidratación, antioxidantes cuando están indicados y fotoprotección diaria”.

Según Romero, durante todo el año, pero más aún a partir de la primavera, hay que tener como conducta el uso del protector solar de manera cotidiana: ”Algunas pieles requieren más hidratación y nutrición, motivado por lo que generó el invierno. La primavera es una estación de recuperación del invierno y de preparación para el verano”.

La introducción de múltiples activos nuevos o la exfoliación excesiva sin supervisión pueden ser contraproducentes. “Cuando se modifica toda la rutina de una sola vez y aparece irritación, resulta muy difícil identificar qué producto la produjo. La transición debería ser gradual y respetar la respuesta de cada piel”, advirtió Sciales.

Tratamientos en consultorio: qué conviene evitar y qué priorizar

Los tratamientos intensivos, como peelings profundos o ciertos láseres, requieren precaución ante el aumento de la radiación solar (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la consulta profesional, el criterio médico y el diagnóstico inicial determinan el camino. Los especialistas insisten en que no se trata de sumar procedimientos, sino de elegir los adecuados según el momento y la condición de cada piel.

Tratamientos a evitar o disminuir hacia el final del invierno:

1. Láseres agresivos (CO2, Erbium). Seleme explicó que “los tratamientos más intensos, como determinados resurfacing con CO2, Erbium o peelings profundos, requieren una fotoprotección muy estricta, porque una mayor exposición UV puede aumentar el riesgo de alteraciones pigmentarias”.

2. Peelings profundos. Sánchez Saizar señaló: “Hacia el final del invierno, en general empezamos a bajar la intensidad de algunos procedimientos más típicos de la temporada invernal, como ciertos láseres más agresivos o peelings profundos, porque requieren una fotoprotección muy estricta y pueden aumentar el riesgo de manchas o alteraciones pigmentarias si la exposición solar es alta”.

3. Procedimientos despigmentantes intensivos. Sciales recomendó planificar cuidadosamente los procedimientos que producen una renovación importante de la piel o que pueden generar sensibilidad, especialmente si la persona tiene previsto exponerse más al sol.

Tratamientos recomendados para la primavera:

Las tecnologías como el ácido hialurónico y la radiofrecuencia ofrecen opciones para mejorar la calidad cutánea (Imagen Ilustrativa Infobae)

1. Biorregeneradores con ácido hialurónico ultrapuro. Seleme y Sánchez Saizar coincidieron en que este tipo de tratamiento, como el Profhilo, ayuda a “mejorar hidratación, elasticidad, firmeza y luminosidad, con un resultado progresivo y natural”. Seleme puntualizó: “No busca transformar el rostro, sino acompañar la piel, aportar frescura y lograr un efecto lifting natural”.

2. Mesoterapia facial. Seleme detalló que “la mesoterapia aporta a la piel un complejo de revitalización compuesto por ácido hialurónico no reticulado, vitaminas, aminoácidos y minerales”. Se busca mejorar hidratación, luminosidad y calidad general de la piel.

3. Radiofrecuencia fraccionada con microagujas. Sánchez Saizar recomendó esta técnica cuando el objetivo es estimular colágeno y mejorar firmeza: “Es una tecnología que se puede realizar durante todo el año, porque no depende tanto de la exposición solar”.

4. Ultrasonido focalizado. Según Sánchez Saizar y Seleme, esta tecnología “trabaja en planos más profundos para generar tensión y mejorar la firmeza de la piel”.

5. Tecnologías IPL o láseres específicos para manchas, rojeces o fotodaño. Seleme explicó que si predominan manchas, rojeces o fotodaño, puede utilizarse IPL o láseres específicos, “siempre según el diagnóstico, el fototipo y la exposición solar prevista”.

6. Protocolos de bioestimulación y mantenimiento de la calidad cutánea. Romero consideró que “es un buen momento para bioestimular la piel, que consiste en utilizar diversos productos para lograr una mejora y aumento de fibras de colágeno y elastina”.

Las recomendaciones convergen en la importancia de plantear “planes personalizados” que acompañen la calidad cutánea a lo largo del tiempo.

Sciales resumió que “las próximas semanas pueden ser un buen momento para trabajar sobre la calidad de la piel, especialmente en aspectos como hidratación, luminosidad y textura, siempre que exista una indicación concreta”.

Indicó que, según las necesidades de cada paciente, pueden considerarse tratamientos para mejorar la hidratación y la calidad cutánea, procedimientos de bioestimulación o técnicas orientadas a mejorar textura y luminosidad.

Sostenibilidad y naturalidad: el objetivo central

Los resultados sostenibles y naturales se logran con estrategias personalizadas y constancia en los cuidados diarios (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consenso entre los especialistas entrevistados por Infobae es rotundo. “Hoy la medicina estética apunta cada vez más a planes combinados. No se trata de transformar un rostro, sino de mejorar la piel y acompañar el paso del tiempo con naturalidad. El objetivo no es que se note el tratamiento, sino que la piel se vea mejor: más sana, más luminosa y más equilibrada”, expresó Sánchez Saizar.

Sciales remarcó que “la calidad cutánea se construye en el tiempo y no necesariamente se obtiene haciendo más cosas en menos semanas”. Además, insistió en la importancia de no perder de vista la fotoprotección: “A medida que aumenta la exposición solar, el protector debe formar parte de la rutina cotidiana y no quedar reservado para los días de playa o las vacaciones”.

La primavera, concluyen los expertos, representa una oportunidad para revisar las necesidades reales de la piel y adaptar tanto la rutina diaria como los tratamientos médicos, priorizando siempre la salud y la naturalidad sobre la acumulación de procedimientos.

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