
Con la llegada del frío, elegir frutas y verduras de estación permite sumar nutrientes que forman parte de una alimentación saludable, con opciones accesibles y de uso cotidiano.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras en adultos y mayores de 10 años, dentro de una dieta variada y basada en alimentos frescos.

Una nota de ELLE, revista enfocada en moda y estilo de vida, destacó, a través de consultar con expertos, cinco alimentos que suelen ganar presencia en invierno. Ese recorte coincide con datos de la OMS, que ubica a varias de esas opciones entre las fuentes habituales de vitamina C y otros micronutrientes dentro de un patrón alimentario saludable.
La recomendación de los organismos internacionales no apunta a un alimento aislado ni a propiedades extraordinarias. La FAO y la OMS sostienen que la base está en la diversidad, la presencia diaria de frutas y verduras y la preferencia por productos frescos o mínimamente procesados.
1. Cítricos

Naranjas, mandarinas, limones y pomelos aparecen entre las frutas que más se asocian con el invierno. La OMS incluye a los cítricos dentro de las fuentes naturales de vitamina C, un nutriente que interviene en la función inmunitaria normal y en la absorción de hierro.
Además de ese aporte, los cítricos forman parte del grupo de frutas que ayudan a alcanzar la meta diaria de consumo de vegetales y frutas planteada por la OMS. ELLE los menciona como una opción frecuente para el postre o para sumar a preparaciones simples. Una idea alineada con la recomendación internacional de priorizar alimentos frescos frente a productos ultraprocesados.
2. Kiwi

El kiwi también figura entre las frutas que la evidencia nutricional identifica como fuente de vitamina C. A la vez, aporta fibra y puede integrarse con facilidad a desayunos, colaciones o postres, dentro de una dieta variada.
La OMS señala que una alimentación saludable debe combinar adecuación, balance, moderación y diversidad. Bajo ese criterio, el kiwi no ocupa un lugar especial por sí solo, pero sí encaja en la indicación de incorporar frutas distintas a lo largo de la semana. Su presencia en los meses fríos lo convierte en una alternativa estacional para variar la mesa sin salir del grupo de alimentos recomendados.
3. Brócoli

Entre las verduras, el brócoli aparece de manera reiterada en las guías y listados de alimentos con vitamina C. También integra el conjunto de vegetales que se recomienda consumir todos los días como parte de una dieta asociada con menor riesgo de enfermedades no transmisibles.
La forma de preparación también incide en la calidad general de la comida. La OMS aconseja métodos de cocción como hervido o vapor en lugar de frituras cuando se busca reducir el exceso de grasas. En esa línea, ELLE sugiere cocciones breves para el brócoli, una práctica compatible con preparaciones simples y con bajo agregado de grasas saturadas.
4. Calabaza

La calabaza ocupa un lugar habitual en la cocina de otoño e invierno y encaja en la recomendación general de consumir una amplia variedad de vegetales. La FAO plantea en sus guías alimentarias que conviene elegir frutas y verduras todos los días y diversificar los colores y tipos de vegetales a lo largo de la semana.
La OMS no jerarquiza una sola verdura por encima del resto, sino que insiste en el valor del conjunto. En ese marco, la calabaza puede integrarse a sopas, purés o preparaciones al horno dentro de una dieta con predominio de alimentos frescos. ELLE la incorpora al grupo de productos de estación que aportan variedad en los meses fríos, sin apartarse de la pauta central de sumar vegetales de manera cotidiana.
5. Jengibre

El jengibre cierra la lista con una particularidad: no es fruta ni verdura en sentido estricto dentro de las categorías habituales de consumo diario. Aun así, forma parte de preparaciones caseras y bebidas calientes en invierno.
Las guías de la OMS y la FAO consultadas para este tema no lo presentan como un sustituto del consumo diario de frutas y verduras ni como eje de una dieta saludable. Su lugar aparece más vinculado al uso culinario.
La recomendación respaldada por instituciones internacionales mantiene el foco en una alimentación diversa, basada en frutas y verduras, con al menos 400 gramos por día. Una meta que ordena cualquier selección estacional.

