
La guerra en Yemen enfrenta su mayor riesgo de reactivación desde 2022, según alertó el viernes Hans Grundberg, enviado especial de Naciones Unidas (ONU) para el país árabe, en un comunicado difundido tras el aumento de enfrentamientos entre el Gobierno reconocido internacionalmente y los rebeldes hutíes.
“Yemen enfrenta hoy un riesgo mayor de reanudación de un conflicto a gran escala que en cualquier otro momento desde la tregua negociada por la ONU en abril de 2022”, advirtió el diplomático. El pacto logró reducir la violencia, aunque los recientes choques en varias provincias han elevado la tensión, informó el organismo internacional.
Los ataques lanzados por los hutíes en los últimos días contra las provincias de Marib y Hadramut causaron la muerte de decenas de militares yemeníes, así como de civiles y personas desplazadas, según el comunicado de Grundberg. El diplomático señaló que esta ofensiva se suma a la escalada regional de tensión registrada en el mar Rojo y el golfo de Adén.
Los rebeldes, respaladados por el régimen iraní, mantienen desde el 20 de julio un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita en el estrecho de Bab el-Mandeb , país que lidera la coalición militar internacional en respaldo al Gobierno yemení desde 2015. Los insurgentes responsabilizan al gobierno saudita por el bombardeo del aeropuerto internacional de Saná ocurrido a mediados de julio.
Grundberg subrayó: “En conjunto, estos acontecimientos amenazan con poner en peligro los logros de la tregua de 2022, reflejados en la relativa calma que reinó en Yemen en los últimos años, al tiempo que arrastran al país a una confrontación regional más amplia, con consecuencias devastadoras para su población”.

El enviado especial informó que en las últimas semanas sostuvo “un diálogo intenso” con las partes enfrentadas y con otros actores regionales, cuyos nombres no detalló, “para explorar opciones concretas de desescalada”. Grundberg subrayó que la vía diplomática sigue disponible si existe voluntad política y compromiso de los bandos.
Ante el repunte de las hostilidades, el funcionario de la ONU instó a las partes a actuar “con la máxima moderación”, a poner fin a las acciones militares y a sumarse a negociaciones bajo mediación de Naciones Unidas para avanzar hacia “una solución negociada”.
La guerra en Yemen comenzó en 2014, cuando los rebeldes hutíes tomaron la capital, Saná. El conflicto se agravó en 2015 tras la intervención militar de Arabia Saudita, lo que situó al país en una de las peores crisis humanitarias del mundo, según datos de la ONU.

Una nueva alianza contra la crisis en Medio Oriente
Turquía, Arabia Saudita y Pakistán firmaron este viernes en La Meca un acuerdo de defensa conjunto, en un contexto de agitación regional derivada de los bombardeos contra Estados del Golfo por parte de Irán, ocurridos después de los ataques de Estados Unidos e Israel al país persa.
El encuentro en La Meca reunió al segundo mayor Ejército de la OTAN (Turquía), a la principal potencia del Golfo y custodio de los lugares más sagrados del islam (Arabia Saudita) y al único país musulmán con armas nucleares (Pakistán). De acuerdo con la información difundida tras la reunión, el pacto refuerza la cooperación entre estas tres potencias suníes, todas con lazos cercanos a Estados Unidos, aunque no se precisaron los compromisos específicos asumidos ni el posible impacto inmediato sobre la crisis regional.
La firma del acuerdo se produce tras casi un año de negociaciones. En enero, el ministro de Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, expresó el respaldo de Ankara a la creación de una plataforma regional de seguridad para fortalecer la cooperación y la estabilidad en Medio Oriente.

Arabia Saudita y Pakistán mantienen desde antes un pacto de defensa mutua que contempla que un ataque contra uno de ellos se considera un ataque contra ambos, incluyendo “todos los medios militares”. Pese a este acuerdo, Islamabad ha buscado evitar una participación militar directa en el conflicto con Irán y optó por explorar mecanismos de mediación.
(Con información de EFE)

