Dolly, el primer mamífero clonado: cómo evolucionó la ciencia en 30 años

Dolly, el primer mamífero clonado: cómo evolucionó la ciencia en 30 años

Dolly fue la primera oveja y el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta mediante transferencia nuclear de células somáticas
(AFP PHOTO PA FILES/BEN CURTIS)

La oveja Dolly fue el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta mediante la técnica de transferencia nuclear de células somáticas. Su nacimiento, anunciado el 5 de julio de 1996 por un grupo de científicos del Instituto Roslin de Escocia, marcó un hito en la biología y la ingeniería genética, al demostrar que era posible crear un animal completo a partir del núcleo de una célula diferenciada.

El proceso consistió en extraer el núcleo de una célula de la glándula mamaria de una oveja adulta y transferirlo a un óvulo al que previamente se le había retirado su propio núcleo. Tras aplicar una descarga eléctrica para fusionar las células y estimular el desarrollo embrionario, el mismo fue implantado en el útero de una oveja nodriza. De 277 intentos, solo uno llegó a término y nació Dolly, una cordera genéticamente idéntica a la donante del núcleo, situación histórica en la ciencia. Este experimento, liderado por Ian Wilmut y Keith Campbell, fue fundamental para demostrar que el ADN de una célula adulta puede reprogramarse y dar lugar a un organismo completo, recogió la Universidad de Utah.

El Dr Ian Wilmut mirando el cuerpo embalsamado de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado en la historia (REUTERS/Jeff J Mitchell)

Este hito generó un intenso debate científico y ético, ya que puso sobre la mesa la posibilidad de clonar otros animales e incluso humanos. Su caso llevó a la creación de normativas internacionales, como la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos de la UNESCO, que prohíbe la clonación de personas. A nivel científico, el experimento evidenció tanto las posibilidades como las limitaciones de la clonación, ya que el proceso resultó ser ineficiente y asociado a riesgos, como la reprogramación incompleta del ADN y el alto número de embriones fallidos.

Después de su nacimiento, Dolly vivió durante seis años, aproximadamente la mitad de la esperanza de vida normal de una oveja de su raza. Durante ese tiempo, tuvo seis crías, lo que demostró que los mamíferos clonados pueden ser fértiles. Finalmente, fue sacrificada en 2003 debido a una enfermedad pulmonar progresiva y artritis. Su muerte prematura suscitó el debate sobre si la clonación influye en el proceso de envejecimiento, ya que se especuló que sus células, provenientes de una oveja adulta, podrían haber transmitido características de envejecimiento acelerado. Sin embargo, esta relación nunca pudo confirmarse de manera concluyente, indicó National Geographic.

El cuerpo se encuentra disecado en el Museo Nacional de Escocia como testimonio de su papel en la historia de la ciencia. Su legado persiste como punto de partida para investigaciones sobre clonación, células madre y edición genética, así como para el debate sobre los límites éticos de la biotecnología.

El científico Ian Wilmut del Roslin Institute de Escocia participó en la clonación de Dolly, el primer mamífero clonado (AFP PHOTO DDP/MARTIN OESER)

Desde el nacimiento de Dolly hasta la actualidad: la historia de la clonación

Desde 1996, la clonación ha experimentado avances científicos significativos y ha abierto nuevos campos de investigación y aplicación. Luego, los esfuerzos científicos se centraron en replicar la técnica en otras especies. A finales de los años 90 y principios de los 2000, se clonaron ratones, vacas, cabras y otros mamíferos, lo que permitió consolidar la transferencia nuclear como un método viable para la clonación de organismos complejos. Además de la clonación reproductiva, surgieron aplicaciones en la modificación genética: en 1997 se creó Polly, una oveja transgénica que producía una proteína terapéutica en su leche, lo que evidenció el potencial de la clonación para la producción de medicamentos, repasó la Universidad de Utah.

Desde 1996, la clonación avanzó en especies como ratones, vacas y cabras (REUTERS)

En paralelo, la clonación comenzó a utilizarse como herramienta para la conservación de especies en peligro de extinción. A principios de siglo, científicos lograron clonar animales como el gaur y el muflón, y en 2009 intentaron realizarlo por primera vez en un animal extinto, el bucardo, aunque la cría murió poco después de nacer.

Un estudio publicado en Stem Cells International revisa cómo las técnicas de clonación y división embrionaria han evolucionado desde los primeros experimentos hasta la actualidad. El trabajo describe los principales métodos de clonación en mamíferos, como la transferencia nuclear de células somáticas y la gemelación artificial, y destaca sus aplicaciones en investigación médica, reproducción asistida y conservación animal.

Imagen de un camello clonado (derecha) junto a otros camellos en 2023 (REUTERS/Rula Rouhana)

Más allá de la reproducción animal, la investigación condujo al desarrollo de células madre embrionarias a partir de la transferencia nuclear. La Universidad de Utah explicó que en 2007 se crearon células madre de primates mediante este método, y en 2013 se logró obtener células madre embrionarias humanas, lo que abrió la puerta a nuevas posibilidades en medicina regenerativa y terapias personalizadas.

Una técnica trabaja en un laboratorio de biotecnología especializado en la clonación de perros (REUTERS/Thomas Peter/File Photo)

El uso de técnicas de clonación se ha expandido a la ganadería y la industria de mascotas. Actualmente, existen empresas en Estados Unidos y China que ofrecen servicios comerciales de clonación de perros, gatos y caballos, aunque este campo sigue siendo costoso y presenta una baja eficiencia. En la ganadería, permite replicar ejemplares con características genéticas sobresalientes, aunque no sustituye a la reproducción tradicional.

Actualmente, no se utiliza como una tecnología de “copiar y pegar” organismos, sino como una herramienta de investigación y apoyo en biotecnología, conservación y medicina, explica Sathana Dushyanthen, especialista en ciencias oncológicas a The Conversation. Aunque la posibilidad de clonar humanos o resucitar especies extintas sigue siendo remota, la experiencia acumulada ha permitido avances en la comprensión de los mecanismos de la vida y en el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos y reproductivos.

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