Por qué ver el Mundial genera felicidad, según la neurociencia

Por qué ver el Mundial genera felicidad, según la neurociencia

Ver fútbol libera dopamina y endorfinas, neurotransmisores vinculados al placer, la anticipación y el bienestar emocional en el cerebro humano (Imagen Ilustrativa Infobae)

El comienzo de la Copa Mundial de Fútbol 2026 disparó las ilusiones de millones de hinchas que comparten la misma pasión: disfrutar del fútbol y alentar a su selección. ¿Qué hay detrás de esta conexión y por qué el fútbol hace tan feliz a la gente, según la ciencia

En diálogo con Infobae, el doctor Alejandro G. Andersson, director del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), afirmó que el Mundial no es solamente un evento deportivo: es un fenómeno emocional, social y cerebral.

“Desde la neurociencia, el fútbol hace feliz porque activa varios sistemas al mismo tiempo: la expectativa, la recompensa, la identidad grupal, la memoria emocional y la pertenencia. No miramos un partido como quien mira un objeto neutral. El cerebro lo vive como una historia: hay tensión, incertidumbre, amenaza, esperanza, alivio, frustración y celebración», destacó.

El fútbol fortalece la identidad colectiva, la camiseta y los rituales unen a millones bajo una misma pasión que trasciende diferencias individuales (REUTERS/Eloisa Sanchez)

El doctor agregó que la cita mundialista tiene algo muy potente: transforma a millones de personas en parte de un mismo ‘nosotros’. “La camiseta, el himno, los colores, los rituales familiares, juntarse a mirar el partido, gritar un gol con otros… Todo eso fortalece la identidad colectiva. El cerebro humano está profundamente diseñado para pertenecer a grupos. Durante gran parte de nuestra evolución, sobrevivir dependía de estar integrado a una tribu. Hoy esa lógica aparece de manera simbólica y civilizada en el deporte: ‘Nosotros contra ellos’, pero dentro de reglas, juego y celebración», describió.

“Por eso un gol no es solamente una pelota que entra en un arco. Para el hincha, el gol es una descarga emocional colectiva y se libera una emoción compartida que tiene un efecto muy poderoso», completó Andersson.

Por su parte, el doctor Claudio Waisburg, médico neurólogo y neurocientífico, director del Instituto Soma (MN 98.128), explicó a Infobae que el fútbol activa algunos de los circuitos cerebrales más importantes para el bienestar humano.

El Mundial activa sistemas cerebrales asociados a la expectativa, la recompensa, la memoria emocional y la pertenencia grupal, según expertos (REUTERS/Bernadett Szabo)

“Cuando una persona sigue a su equipo, el cerebro libera neurotransmisores como dopamina, asociados al placer y la anticipación de una recompensa. Pero el fenómeno va mucho más allá del resultado”, apuntó.

En ese sentido, profundizó: “Desde la neurociencia sabemos que los seres humanos somos profundamente sociales. Sentir que formamos parte de un grupo como una hinchada, una selección o una comunidad de aficionados, activa redes cerebrales relacionadas con la identidad y el sentido de pertenencia. Por eso un Mundial genera algo único: millones de personas compartiendo emociones, rituales y expectativas al mismo tiempo»,

Según su mirada, el cerebro disfruta especialmente de las historias cuyo desenlace es impredecible, y pocos espectáculos reúnen tantos ingredientes emocionales como un partido decisivo.

“El fútbol no solo entretiene, le da al cerebro algo que necesita profundamente: conexión social, emoción compartida y una sensación de pertenecer a algo más grande que uno mismo», completó.

Durante un Mundial, la cohesión de identidades nacionales reduce la rivalidad entre hinchas y fomenta la solidaridad por el triunfo común (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por otro lado, el doctor Jorge Rocco, médico psiquiatra especializado en deportes, afirmó a Infobae que el fútbol hace muy feliz a la gente, pero también “puede hacer bastante infeliz a la gente, depende del resultado”.

También señaló diferencias con los clubes de fútbol: “Con la Selección se genera una cohesión de identidades y afectos, ya que el país entero se siente representado y se reducen las diferencias entre hinchas de distintos equipos. En competencias internacionales, como los mundiales, es común ver personas con camisetas de sus clubes sin conflicto, porque prima la solidaridad y la idea de alcanzar el triunfo en conjunto”.

En cuanto a los efectos químicos y emocionales del fútbol, el psiquiatra destacó: “Como toda emoción positiva, el fútbol produce un aumento de endorfinas y de neurotransmisores, lo que genera un humor satisfactorio, siempre que el resultado sea favorable. Si el resultado no es el esperado, la decepción puede ser incluso mayor que la que se experimenta con un equipo de club, ya que en la Selección suelen estar en juego eliminaciones o situaciones que complican el futuro en la competencia.”

Y agregó: “Por algo al fútbol se lo llama pasión de multitudes. Despierta emociones tribales, desde peleas hasta festejos desmesurados. El campeonato mundial después de Qatar es un ejemplo de esa desbordante e incontenible emoción. El fútbol moviliza las emociones más intensas cuando hay éxito y también las más tristes cuando el triunfo no llega».

Más fútbol, menos soledad

Un estudio en el Reino Unido con 7.000 personas reveló que asistir a eventos deportivos disminuye la soledad y aumenta la satisfacción vital (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según un estudio de más de 7.000 personas realizado en el Reino Unido por la investigadora Helen Keyes, ver deportes de todo tipo, tanto de forma presencial como en pantalla, tiene efectos positivos en el bienestar. “Asistir a un evento deportivo en vivo se asoció con una mayor sensación de que la vida vale la pena”, afirmó a Time la psicóloga cognitiva especializada en investigación psicológica experimental en la Universidad Anglia Ruskin de Inglaterra. Según el estudio, la satisfacción vital aumentó y la soledad disminuyó. E incluso si el equipo perdía, los aficionados seguían obteniendo algo del acto social de seguir a un equipo.

El efecto no pareció limitarse al deporte profesional: la investigación también incluyó partidos locales entre aficionados, un dato que amplió la relación entre fútbol, bienestar y vida social.

Keyes también citó un estudio de 2020 realizado por otro grupo que encontró efectos positivos de ver deportes por televisión sobre la satisfacción vital y el bienestar. Esa mejora, de todos modos, no redujo la soledad del mismo modo que la experiencia presencial, agregó Keyes.

Según el doctor Andersson, ver deportes puede reducir la sensación de soledad, generar conversación, crear rituales, ordenar recuerdos y dar algo para esperar. “Muchas personas recuerdan dónde estaban en un Mundial, con quién lo vieron, qué edad tenían, qué pasaba en su vida. El deporte se transforma en una especie de calendario emocional”, indicó el neurólogo.

El Mundial provee una historia común y una tribu simbólica, la felicidad surge de sentirse parte de algo más grande que uno mismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La doctora Laura Maffei (M.N. 62441), endocrinóloga y referente en estrés, destacó que el vínculo entre fútbol y salud no es sólo tensión. “Compartir un partido, celebrar una victoria o sentirse parte de algo colectivo aportan al bienestar emocional», remarcó la directora de Maffei Centro Médico e Investigación Clínica Aplicada.

El estrés va a estar presente porque es parte de nuestra naturaleza, señaló la experta. “La diferencia está en cómo aprendemos a gestionarlo. El desafío es disfrutar la pasión mundialista sin que tome el control, para que cada partido sea una experiencia de disfrute con familia y amigos», destacó.

Y propuso algunas herramientas simples para gestionar el estrés: “Respetar las horas de descanso aprovechando que los horarios de los partidos nos benefician; evitar la sobreexposición a información si sentimos que nos aumenta la ansiedad; hacer actividad física y practicar la respiración. Todas ayudan a regular el cortisol y a recuperar el equilibrio“.

El deporte como entrada al encuentro social y al bienestar

Los aficionados desarrollan neuroresiliencia emocional, aprenden a tolerar frustraciones y procesar derrotas durante las competencias (Imagen Ilustrativa Infobae)

El doctor Andersson afirmó que ser aficionado a un deporte, cuando se vive de manera sana, puede aportar pertenencia, autoestima social, conexión con otros, entusiasmo, motivación e incluso inspiración para moverse más o practicar actividad física. “No reemplaza al ejercicio ni a los vínculos reales, pero puede ser una puerta de entrada al encuentro social y al bienestar”, destacó.

También señaló que el fanatismo no es saludable: “Cuando se transforma en agresión, violencia, apuestas compulsivas, consumo excesivo de alcohol o sufrimiento desmedido, deja de ser beneficioso. La clave está en vivirlo como juego, como pasión, como pertenencia y como celebración compartida”.

En síntesis, el doctor Andersson concluyó: “El Mundial hace feliz porque toca fibras muy profundas del cerebro humano. Nos da una historia común, una tribu simbólica, una emoción compartida y un motivo para reunirnos. La felicidad no viene solo del resultado; viene de sentir que formamos parte de algo más grande que nosotros“.

Compartir un gol es una descarga emocional colectiva, el cerebro humano amplifica la alegría cuando la experimenta junto a otros hinchas y familiares (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, Waisburg indicó que la evidencia científica muestra que quienes se sienten conectados con un equipo suelen presentar mayor autoestima, menor sensación de soledad y una red social más sólida.

Además, los deportes proporcionan rituales y estructuras que organizan el tiempo. “Esperar un partido, reunirse con amigos o seguir un torneo genera rutinas positivas y algo para anticipar, lo cual es beneficioso para la salud mental. Incluso cuando el equipo pierde, los aficionados desarrollan Neuroresiliencia emocional. Aprenden a tolerar frustraciones, procesar derrotas y volver a ilusionarse, habilidades muy importantes para el bienestar psicológico“, indicó.

Y concluyó: “Desde la neurociencia, un Mundial es mucho más que fútbol: es una gigantesca experiencia de conexión humana. Y pocas cosas hacen tan bien al cerebro como sentirse parte de una historia compartida».

La identificación con el equipo modifica las emociones

Ver deportes por televisión mejora la satisfacción vital y el bienestar, aunque no disminuye la soledad tanto como asistir a eventos en persona, según estudios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Kia Afcari, director del Centro de Ciencias del Bien Común de la Universidad de California, Berkeley, explicó en la revista Time que en el deporte aparecen dos fenómenos psicológicos: CORFing y BIRGing, dos procesos que describen las respuestas de los aficionados ante las victorias y derrotas de sus equipos:

  • BIRGing (abreviatura de Basking in Reflected Glory, “Regodearse en la Gloria Reflejada”) se refiere al proceso mediante el cual un aficionado se identifica con el equipo al que apoya tras una victoria. “¡Ganamos ! ¡Estamos aquí para ganar!“, explicó Lisa A Williams, profesora de la Facultad de Psicología de la UNSW Sydney en The Conversation.
  • CORFing (abreviatura de Cutting off Reflected Failure, que significa “Cortando el fracaso reflejado”) se refiere al distanciamiento y la ruptura de lazos cuando el equipo de un aficionado pierde. «PerdieronEstán fuera de la Copa“, indicó la profesora.

Afcari señaló a Time que muchas personas sienten que, al vincularse con un equipo ganador, reciben parte de esa gloria. Ese mecanismo podría ayudar a entender por qué un torneo como la Copa del Mundo despierta reacciones de euforia que exceden el juego en sí.

Ver partidos en grupo favorece la liberación de oxitocina, hormona que fortalece el apego social y reduce la percepción de soledad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los hinchas también pueden experimentar contagio emocional, un proceso por el que los sentimientos de un grupo se propagan rápidamente entre sus integrantes.

“En una cancha, en un bar o en una casa con amigos, las emociones se propagan muy rápido. Si uno grita, los otros se activan. Si uno se angustia, el grupo se tensa. Si llega el gol, la alegría se multiplica. El cerebro humano copia gestos, posturas, tonos de voz y estados emocionales. Por eso ver un partido solo no es igual que verlo con otros. La experiencia compartida amplifica la emoción”, resaltó Andersson.

Este fenómeno sucede gracias a mecanismos neuronales relacionados con la empatía y la sincronización social, explicó Waisburg. “Cuando vemos un gol rodeados de otras personas, nuestros cerebros tienden a sincronizar respuestas emocionales. Por eso la alegría colectiva se siente más intensa que cuando se experimenta en soledad. En eventos presenciales estos beneficios son todavía mayores porque se suma la interacción cara a cara con otras personas», describió.

Y completó: “Desde la neurociencia, compartir emociones genera liberación de oxitocina, una hormona asociada al apego y la confianza, y disminuye la percepción de soledad. Las emociones son contagiosas. Cuando miles de personas celebran juntas un gol, el cerebro amplifica esa experiencia. La alegría compartida tiene un impacto biológico real».

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