
Perder peso con salud exige algo más que recortar calorías o seguir fórmulas rápidas: pasa por hábitos sostenibles y un enfoque adaptado a cada persona. Según especialistas citados por Vogue, en España se intenta adelgazar unas siete veces a lo largo de la vida y, en muchos casos, el motivo principal es estético.
Diversos estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Clínica Mayo coinciden en que la pérdida de peso sostenible debe centrarse en cambios graduales y permanentes en la alimentación y el nivel de actividad física.
La OMS advierte que las dietas restrictivas o extremas, al no abordar el origen de los hábitos, suelen provocar recuperaciones rápidas del peso perdido y pueden afectar el metabolismo y la salud general.

El texto del medio citado señala que el 55% de los casos responde más a razones de imagen que de salud, mientras que el 53% recurre a las llamadas dietas milagro. Frente a eso, Marta Grau, health coach, nutricionista y médico estético de Clínica Planas, propone una base de alimentación y hábitos que prioriza la salud a largo plazo.
1. Alimentación de base y enfoque saludable
Grau plantea como punto de partida una alimentación rica en verduras, fruta entera, legumbres, proteína de calidad y grasas saludables, como aceite de oliva virgen extra, frutos secos y pescado azul. A la vez, aconseja reducir ultraprocesados, azúcares y alcohol.

Según explica al medio, ese patrón alimentario ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico, el control del apetito y el funcionamiento metabólico. También contribuye a una mejor salud cardiometabólica y reduce, a largo plazo, el riesgo de empeoramiento de enfermedades metabólicas.
2. No hay una dieta única para todos
Los expertos recuerdan que no siempre resulta sencillo perder entre dos y cinco kilos que se estima que se ganan en los meses de verano. Ese aumento se asocia a un mayor desorden en las comidas, más ingesta de grasas, azúcares y alcohol, y más sedentarismo.

En la iniciativa “Razones de Peso”, de la farmacéutica global Lilly, se subraya que una dieta equilibrada y saludable puede aportar nutrientes esenciales y ayudar a mantener la ingesta calórica bajo control. También se advierte de que no existe una única dieta válida para todo el mundo, porque las necesidades cambian según múltiples factores.
La Asociación Americana del Corazón (AHA) subraya que una dieta equilibrada, combinada con ejercicio regular, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos. Los expertos de la AHA remarcan que la clave para mantener el peso y la salud está en la personalización de los planes, teniendo en cuenta factores biológicos, históricos y de estilo de vida.
3. Actividad física y cambios cotidianos

El mismo contenido añade que la actividad física regular estimula el metabolismo y favorece el mantenimiento del peso. Incluso ajustes sencillos, como caminar más o subir escaleras, pueden influir tanto en el control del peso como en el bienestar emocional.
A partir de esa idea, el texto presenta las recomendaciones de Marta Grau como directrices para construir hábitos sostenibles y adaptados a la rutina diaria. La propuesta no pasa por soluciones rápidas, sino por medidas que puedan mantenerse en el tiempo.
Consejo extra: tratamientos como complemento

Como recomendación adicional, Grau menciona procedimientos profesionales dirigidos a la grasa localizada, el volumen y la retención de toxinas y líquidos, que a veces no responden solo a la dieta y el ejercicio. Explica que estas técnicas actúan mediante estimulación mecánica profunda sobre la piel y los tejidos subcutáneos, permitiendo trabajar sobre planos más profundos como la fascia superficial y los tabiques fibrosos. Este tipo de abordaje favorece la elasticidad del tejido y puede contribuir a mejorar el contorno corporal, la sensación de ligereza y la calidad cutánea, siempre bajo supervisión profesional.
La experta sostiene, según el medio citado, que este procedimiento “no se limita a una acción superficial, sino que permite trabajar de forma progresiva sobre planos más profundos del tejido, incluyendo la fascia superficial y los tabiques fibrosos, mejora la movilidad del tejido y la calidad cutánea”.
Esa movilización profunda, añade Grau, favorece que el tejido se vuelva más elástico y menos rígido. El resultado, siempre según la valoración recogida por Vogue, puede traducirse en una mejor armonización del contorno, sensación de ligereza y una silueta más modelada.

