En Panamá 10 nuevos pacientes por semana se suman a quienes ya reciben terapia de hemodiálisis

En Panamá 10 nuevos pacientes por semana se suman a quienes ya reciben terapia de hemodiálisis

La sensación térmica, según las autoridades de salud, incide en el aumento de pacientes afectados con enfermedades renales. (CSS)

Unos 10 nuevos pacientes por semana se están sumando a los 338 que actualmente reciben terapia de hemodiálisis en la Caja de Seguro Social.

Esta situación ha llevado a la entidad ha tener cinco turnos diarios de hemodiálisis, mediante ajustes operativos que permiten sostener la cobertura del servicio, lo que supera la capacidad de tres a cuatro turnos, que según fuentes de salud “es lo ideal».

Cerca de 150,000 personas en el país presentan algún grado de enfermedad renal crónica, y de este grupo alrededor del 14% padece la variante no tradicional, que afecta sobre todo a trabajadores agrícolas, de la construcción y minería expuestos a condiciones climáticas extremas.

Las provincias de Coclé, Herrera, Los Santos y Veraguas concentran la mayor proporción de casos de enfermedad renal crónica no tradicional.

La enfermedad renal crónica tradicional está vinculada a enfermedades como la hipertensión y la diabetes, mientras que la enfermedad renal crónica no tradicional, también conocida como Nefropatía Endémica Mesoamericana, se asocia a factores ambientales y ocupacionales, como el calor extremo, la deshidratación y la exposición a agroquímicos, de acuerdo con el Ministerio de Salud.

Los niños también son atendidos en las instalaciones sanitarias, afectados por la enfermedad renal. (CSS)

La enfermedad renal crónica tradicional se manifiesta con síntomas de evolución lenta, entre los que se encuentran fatiga, problemas para orinar y debilidad.

En el caso de la enfermedad renal crónica no tradicional, los signos suelen aparecer en etapas avanzadas, lo que hace que la prevención sea fundamental.

Panamá, en conjunto con países de Centroamérica y República Dominicana, desarrolla estrategias conjuntas para enfrentar estas enfermedades, enfocadas en reforzar la docencia comunitaria, la prevención y la detección temprana.

La detección de ambas enfermedades renales se realiza principalmente a través de pruebas de laboratorio, como análisis de sangre y orina, para evaluar la función renal. También se utilizan pruebas de imagen, como el ultrasonido renal, para visualizar los riñones y detectar anomalías; al no presentar síntomas en sus etapas iniciales, la detección temprana a través de pruebas de rutina es crucial.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la enfermedad renal crónica suele avanzar lentamente y con pocos síntomas, lo que dificulta su detección temprana. Muchas personas no descubren que la padecen hasta fases avanzadas, cuando requieren diálisis o un trasplante de riñón para sobrevivir.

Una de las salas de hemodiálisis de la Caja de Seguro Social. (CSS)

El Ministerio de Salud detectó un incremento significativo de la enfermedad renal crónica, especialmente en su forma no tradicional, como consecuencia directa de las altas temperaturas y el estrés térmico.

Durante mayo de este año la temperatura promedio en Panamá alcanzó los 37°C (98,6°F), con sensaciones térmicas superiores a 40°C (104°F), según reportes del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA).

Estas condiciones incrementan el riesgo de insolación, deshidratación y golpes de calor, especialmente entre quienes realizan actividades al aire libre por periodos prolongados.

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) describe la enfermedad renal crónica como una pérdida gradual de la función renal que no tiene cura, pero cuyo tratamiento busca controlar síntomas, reducir complicaciones y retrasar la progresión de la enfermedad.

Asimismo, el Programa Subregional de la OPS para Centroamérica y República Dominicana (CAM) ha señalado que la enfermedad renal crónica no tradicional es un tema prioritario dentro de la cooperación en salud, promoviendo acciones para mejorar las condiciones laborales, fortalecer la detección temprana, la vigilancia en salud y garantizar una atención integral a las personas afectadas.

La entidad garantiza que el servicio de hemodiálisis se mantiene de manera ininterrumpida. (CSS)

Entre los factores de riesgo señalados por las autoridades destacan el trabajo físico intenso en ambientes de calor extremo, la exposición continua al sol, la deshidratación prolongada sin reposición suficiente de líquidos, el consumo excesivo de analgésicos y antiinflamatorios que pueden afectar los riñones, y pertenecer al grupo de adultos jóvenes.

La enfermedad renal crónica no tradicional se presenta de manera progresiva y silenciosa, lo que refuerza la importancia de la prevención.

La OPS incluyó la enfermedad renal crónica no tradicional como tema prioritario en su programa subregional para Centroamérica.

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