Imputaron al director del colegio donde un niño de 12 años murió aplastado por un arco de fútbol

Imputaron al director del colegio donde un niño de 12 años murió aplastado por un arco de fútbol

Joaquín Stefano Gatto tenía 12 años y murió en febrero pasado

A seis meses de la muerte de Joaquín Stefano Gatto, la Justicia de Neuquén imputó al director de la institución donde ocurrió el accidente. El niño de 12 años falleció tras ser aplastado por un arco de fútbol en un predio de Junín de los Andes, cuando se encontraba en un viaje de campamento con un grupo juvenil salesiano.

La audiencia de formulación de cargos se realizó este martes y estuvo a cargo del fiscal jefe Gastón Ávila, quien precisó que el imputado -H. F. C.- de homicidio culposo es la máxima autoridad del predio perteneciente a la Orden Salesiana, de la cual depende el Colegio Salesiano Ceferino Namuncurá. La acusación sostuvo que el directivo incumplió los deberes de cuidado que le correspondían sobre las instalaciones deportivas del establecimiento.

Según el fiscal, el arco involucrado era de dimensiones reglamentarias para una cancha de fútbol 11, lo que lo convertía en una estructura de considerable peso y, por ende, de alto riesgo si no estaba correctamente asegurada. “Cuando Joaquín se colgó del arco, el mismo inmediatamente se venció y cayó sobre su tórax. Las lesiones cardíacas que sufrió derivaron en una muerte encefálica por falta de oxigenación en el cerebro dos días después”, describió Ávila.

La tragedia ocurrió el domingo 4 de enero. El niño oriundo de Ramos Mejía fue trasladado de urgencia en una camioneta hasta el hospital de Junín de los Andes, donde sufrió un paro cardiorrespiratorio dado que tuvo un golpe en el tórax que lo dejó inconsciente. Los médicos lograron reanimarlo, pero el cuadro era crítico: tenía una contusión pulmonar, fracturas costales múltiples, una lesión en la aurícula del corazón y había perdido una importante cantidad de sangre.

De acuerdo con la información indicada por el Ministerio Público Fiscal (MPF) de Neuquén, las pericias realizadas en el lugar revelaron múltiples fallas en la instalación de la estructura. El arco contaba con espacios para colocar estacas, pero estas nunca fueron colocadas, y tampoco estaba cementado al suelo. A eso se sumó que el terreno era irregular, lo que impedía que los postes apoyaran de manera uniforme y generaba una inestabilidad adicional. El elemento medía 7,40 metros de largo por 2,40 metros de alto y tenía un peso aproximado de 160 kilogramos, señaló el MPF.

Su muerte fue producto de la caída de un arco de fútbol sobre su cuerpo

Uno de los ejes centrales de la investigación fue descartar cualquier conducta imprudente por parte del menor. “Nosotros sostenemos que Joaquín no realizó ningún tipo de imprudencia. No es que se subieron diez chicos al arco ni estaban haciendo un uso indebido de la estructura. Se colgó del travesaño como puede hacerlo cualquier arquero en un partido de fútbol”, afirmó Avila.

A su vez, señaló que la institución colaboró con la investigación desde el inicio, permitió el acceso a todas las pericias y mantuvo la cancha clausurada hasta la actualidad. La causa quedará en manos del tribunal para determinar si avanza hacia un juicio oral o si las partes acordarán una vía alternativa de resolución.

Lo despedimos con un abrazo y regresamos con sus cenizas en una urna. Esa fue la frase que usó Serena, la mamá para relatar el duro momento que les tocó atravesar.

Joaquín junto a sus padres

La mujer contó que del campamento participaban 190 chicos y la estadía estaba prevista por ocho días. “Viajaron el 3 de enero, llegaron el 4, bajaron las cosas del micro, armaron las carpas y se pusieron a jugar”, repasó. Mientras los coordinadores organizaban la siguiente actividad, Joaquín se colgó del travesaño de un arco de fútbol, la estructura cedió y cayó sobre su cuerpo.

Ese mismo día les avisaron lo que había ocurrido y se tomaron un avión junto al padre. Cuando llegaron al nosocomio, “estaba con respirador y drenajes en los pulmones. Su corazoncito no funcionaba solo. Nos dijeron que le habláramos, que lo tocáramos, pero que no nos iba a responder porque estaba totalmente sedado”, explicó Serena.

“A la mañana siguiente vimos que lo movían para hacerle una tomografía y ahí se nos encendió una pequeña esperanza”, continuó y agregó: “Después volvieron y nos dijeron que la tomografía había confirmado muerte encefálica. Yo estaba desorientada. La médica me miró y me dijo: “Tu hijo ya no está en ese cuarto”. Fue la forma más sutil y amorosa que encontró para decirme que Joaquín había partido».

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