
Sentir que importamos a los demás es una necesidad psicológica fundamental que influye en nuestra salud mental y bienestar. Este concepto, que lleva el nombre de “mattering”, señala que ser valorados y tener la oportunidad de aportar valor son claves para una vida plena y conectada.
El profesor de Sociología de la Universidad de Maryland, Morris Rosenberg, abordó el concepto de “mattering” en la década de 1980 y planteó que, tras la satisfacción de necesidades básicas como la comida y el refugio, la búsqueda de importarles a quienes nos rodean actúa como un motor del comportamiento humano.
La estadounidense Jennifer Breheny Wallace, autora de «Mattering: El secreto para una vida de profunda conexión y propósito», explicó a The Harvard Gazette que existen ingredientes centrales en esa experiencia: sentirse significativo, apreciado y valorado.
La doctora María Teresa Calabrese, endocrinóloga, psiquiatra y psicoanalista especializada en enfermedades psicosomáticas, explicó a Infobae dónde nace esa necesidad tan potente y vital.

“Cuando sentimos que no importamos para el otro, se reaviva en nosotros esos instantes primitivos en los cuales si no éramos valiosos para nuestro cuidador, se ponía en juego nuestra existencia. Hay cosas de las que no somos conscientes, pero que están impregnadas en nuestra parte no consciente», detalló la docente de la Universidad de Buenos Aires y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
La experta destacó que los seres humanos somos sociales, que necesitamos de los otros para sobrevivir. “Nacemos muy inmaduros. Se necesitan por lo menos dos años, si no más, de la asistencia de un cuidador para sobrevivir. A los dos años el humano puede deambular, empezar a hablar, comunicarse. Esto nos deja muy dependientes de la figura del cuidador. Por eso los bebés tienen todos esos encantos que atraen mucho al cuidador. Todas las cositas que hace son para atraer al cuidador. Y hablo de cuidador, no de mamá y papá, porque puede ser mamá, papá, tío o alguien…”.
Calabrese explicó que si el cuidador ha sentido que el bebé es importante para él y le ha dedicado tiempo, constituye un apego seguro para esa persona. “En cambio, si ha sido una carga o una molestia para los padres, genera un apego inseguro. Y son esas personas que necesitan que el otro constantemente les esté refrendando que le interesa, que es importante», describió.

En ese sentido, relacionó esta vivencia con la adicción a la tecnología, a las redes sociales y a los ‘me gusta’. “Cada like activa el circuito de la recompensa, que es como decir: ‘Ah, le importo al otro, a alguien le importo’“.
Isaac Prilleltensky, psicólogo de la Universidad de Miami, afirmó en un estudio que sentirse importante (“mattering”) es un estado ideal que consta de dos experiencias psicológicas complementarias: “Sentirse valorado y aportar valor. Los seres humanos pueden sentirse valorados por sí mismos, por los demás, por su trabajo y por su comunidad, y a su vez, aportar valor a ellos. Para asegurar que se satisfaga la necesidad de sentirse importante, debemos equilibrar el sentirse valorado con la aportación de valor».
Por el contrario, la falta de importancia (“antimattering”) afecta el bienestar y está correlacionada con la ansiedad y la depresión, según un estudio publicado en el Journal of Prevention and Intervention in the Community.
Sentirse irrelevante puede profundizar la soledad

Sentirse relevante dentro de la familia y la comunidad ejerce un efecto directo sobre la calidad de vida. La carencia de ese sentimiento puede profundizar la soledad, una condición que afecta a millones de personas en el mundo, de acuerdo a los expertos.
Según afirmó al medio AARP el psicólogo Gordon L. Flett, de la Universidad de York en Toronto, “gran parte de la epidemia de soledad es una epidemia de ‘no importar’”.
Por el contrario, cuando una persona siente que importa, tiende a participar, contribuir y conectar con otros, afirmó Wallace. Cuando siente que no importa a nadie, puede aislarse, recurrir a sustancias o adormecer sus emociones con las pantallas.
La autora fue más allá al describir la dimensión social del problema. “La ira al volante, los extremismos políticos, los tiroteos masivos y el terrorismo son intentos desesperados de decir: ‘¿Que no importo? Pues les demostraré que sí importo’”, advirtió Wallace en The Harvard Gazette.

Un estudio citado por Wallace mostró que, entre hombres con tendencias suicidas, las dos palabras más comunes para describir su sufrimiento eran “inútil” y “sin valor”. “Esas son las palabras que expresan la sensación de no importar”, indicó la autora.
La doctora Calabrese, por su parte, explicó que el nido vacío tiene mucho que ver también con la reactivación de ser abandonados. “No pasa sólo en los niños, sino que nos acompaña toda la vida, porque no somos conscientes de esta necesidad de apego que hemos tenido. En esas personas con apegos inseguros, ‘mattering’ inseguros, el nido vacío reaviva las situaciones de abandono», señaló.
Y agregó: “Uno no tiene muy claro qué es lo que está pasando. Los hijos se van, pero uno se siente abandonado, como a lo mejor sintió cuando los padres se iban a trabajar, cuando uno era muy pequeño y sentía esa sensación de abandono».
El retiro laboral elimina una fuente habitual de validación

El impacto emocional de no reconocerse como necesario se vuelve más agudo, según Wallace, entre quienes abandonan la vida laboral. La autora explicó que muchas personas obtienen “pruebas sociales” de que importan a través de sus trabajos, y que esa validación desaparece cuando se jubilan o pierden el empleo.
Para Wallace, la respuesta a la pregunta de cómo recuperar esa percepción de valor es concreta: “para sentirnos importantes, debemos sentirnos valorados y, además, tener la oportunidad de aportar valor al mundo que nos rodea”.
Añadió que una de las mayores fuentes de autoestima es sentirse útil y que, cuando una persona reconoce su propio valor, se siente apreciada y sabe que hay otros que dependen de ella, percibe que ha marcado una diferencia.
Cómo cultivar el mattering

De acuerdo a la doctora Calabrese, cuando estos sentimientos de mattering son muy fuertes, hay que hacer análisis o una psicoterapia.“Primero tomar conciencia de dónde vienen estas cuestiones para después sí poder modificarlas. Hay personas que sufren mucho, que se sienten muy disminuidos, por más que el entorno les vea muchos valores. Se ven desvalorizados y muy insignificantes. En esos casos hay que realizar la consulta profesional. Cuando esto es algo superficial, pasajero, podrá ser más llevadero. Pero si no, puede terminar llevando a depresiones o a otras situaciones”, describió.

Según escribieron James Pawelski, doctor en filosofía y Suzie Pileggi Pawelski, en un artículo en Psychology Today las relaciones no se mantienen fuertes por sí solas. “Al igual que el ejercicio físico, el bienestar relacional requiere intención, práctica y cuidado. Por eso acuñamos el término Gimnasio de Relaciones, donde invitamos a las personas a practicar las cualidades y habilidades que ayudan a construir vínculos más fuertes».
Los expertos, recomendaron tomarse un tiempo para preguntarse: ¿Quién en tu vida te ha ayudado a sentir que importas? ¿Y quién podría necesitar que le recuerdes que también importa
También, aconsejaron un pequeño ejercicio del “Gimnasio de Relaciones”: “Reúnete con un amigo —idealmente en persona— para demostrarle tu cariño. Si no es posible, llámalo, escríbele un breve mensaje expresando tu agradecimiento. Se sentirá mejor, y tú también».
“Las relaciones no deberían ser algo secundario en nuestras vidas, a lo que solo prestamos atención cuando tenemos tiempo. Al contrario, deberían ser fundamentales. Recordemos cultivarlas y ser buenos ejemplos para nuestros hijos y las nuevas generaciones, enseñándoles la importancia de invertir en las relaciones: en el deporte, en la escuela, en casa y a lo largo de toda la vida», concluyeron.

