
Los utensilios de cocina más comunes pueden ser un foco inesperado de bacterias si no se limpian adecuadamente, según expertos en seguridad alimentaria consultados por Eating Well.
En ese sentido, los especialistas recomiendan lavarlos con agua caliente y jabón tras cada uso, desinfectarlos especialmente si entraron en contacto con alimentos crudos y reemplazar los más deteriorados. Estas medidas ayudan a prevenir la proliferación de bacterias y disminuyen las posibilidades de intoxicaciones alimentarias en casa.
La limpieza superficial no garantiza una cocina libre de gérmenes, advierten especialistas de instituciones como la Universidad Estatal de Carolina del Norte, la Universidad de Georgia, la Universidad de Nevada y Texas A&M. Asimismo, señalan que la humedad, los restos orgánicos y el contacto con alimentos crudos convierten en focos bacterianos a siete objetos de uso diario: esponjas, paños de cocina, abrelatas, tablas de cortar, frascos de especias, freidoras de aire y procesadores de alimentos.
Esponjas y paños de cocina: los mayores focos de bacterias

Las esponjas y los paños de cocina figuran entre los objetos que más microbios pueden albergar. Ellen Shumaker, directora de divulgación de Safe Plates, detalló al medio que las esponjas, al permanecer húmedas y cerca del fregadero, favorecen el crecimiento bacteriano.
Recomienda reemplazarlas al mínimo signo de decoloración o daño, y lavarlas con regularidad en el lavavajillas. Los paños también presentan riesgos si se reutilizan sin lavar. Según Shumaker, se deben emplear siempre paños limpios para secar y lavarlos en agua caliente después de cada uso.
Abrelatas y otros utensilios: riesgos y prácticas de higiene

Los abrelatas suelen pasar desapercibidos, pero pueden acumular bacterias al entrar en contacto con los alimentos. Brian Labus, epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Nevada, aclaró en Eating Well que muchos devuelven el abrelatas al cajón sin lavarlo, lo que incrementa el riesgo.
Labus sugiere vaciar los cajones periódicamente y limpiar tanto los utensilios como el espacio de almacenamiento con agua caliente y jabón tras cada uso.
Tablas de cortar y la amenaza de la contaminación cruzada

Las tablas de cortar, al estar en contacto directo con carnes, frutas u otros ingredientes, facilitan la contaminación cruzada si no se limpian de forma exhaustiva.
Labus recomienda lavar las tablas de plástico en el lavavajillas o con jabón y agua caliente, y dejar secar al aire. Para las de madera, aconseja el mismo lavado, pero si han tenido contacto con carne o pescado crudo, es necesario desinfectarlas con una solución de una cucharadita de cloro diluida en dos litros de agua.
El experto advierte que, ante manchas persistentes u olores difíciles, conviene reemplazar las tablas, pues ya no garantizan una higiene adecuada.
Frascos de especias: los olvidados en la limpieza diaria

Durante la preparación de recetas, es habitual agarrar los frascos de especias con manos contaminadas después de tratar alimentos crudos.
Carla Schwan, especialista de la Universidad de Georgia, explicó para el medio citado que este descuido permite la transferencia de bacterias. Además, la humedad que puede entrar en los frascos al espolvorear especias sobre platos calientes favorece la supervivencia de microbios en su interior.
Para reducir riesgos, es necesario limpiar con frecuencia los envases con agua caliente y detergente o toallitas desinfectantes, y tocarlos solo con las manos limpias.
Limpieza de freidoras de aire y procesadores de alimentos

Electrodomésticos como freidoras de aire, batidoras y procesadores de alimentos pueden guardar restos orgánicos y humedad, fomentando el crecimiento de bacterias y moho.
Shumaker señala que es importante desmontar todas las piezas después de cada uso, lavarlas con agua y jabón caliente y secarlas completamente antes de guardarlas.

La experta destaca que debe evitarse el uso de estropajos abrasivos, como los de acero, para no dañar los recubrimientos de estos aparatos. Schwan advierte que almacenar estos dispositivos si todavía conservan humedad o residuos en juntas y cuchillas es un error frecuente.
La presencia de grietas, olores desagradables o deformaciones en piezas de sellado señala que ha llegado el momento de reemplazarlas.
Consejos clave para evitar la contaminación en la cocina

El microbiólogo Alejandro Castillo de Texas A&M, citado por el medio, recomienda no dejar los platos sucios apilados tras las comidas, ya que los restos se endurecen y complican la limpieza posterior.
También aconseja evitar que los utensilios permanezcan en remojo por tiempos prolongados, pues la humedad propicia el crecimiento bacteriano.
Además, la desinfección es fundamental: una vez eliminada toda suciedad visible, debe emplearse un ciclo especial del lavavajillas o aplicar una solución desinfectante, especialmente en utensilios usados con carnes o pescados crudos.

El secado al aire es preferible, ya que los paños húmedos pueden transferir bacterias o eliminar el efecto de la desinfección.
Mantener una cocina saludable exige atención constante a los utensilios más utilizados. Objetos tan diversos como las esponjas, frascos de especias y aparatos de difícil limpieza pueden crear entornos ideales para bacterias si retienen humedad o restos de comida.

