
Brasil activó sus protocolos el sábado cuando dos estados notificaron el aislamiento de viajeros del área del brote de ébola activo en África central.
En Río de Janeiro, el hombre procedente de Uganda que ingresó a Brasil el 22 de mayo con tos, escalofríos y diarrea dio negativo en las pruebas de ébola. Fue diagnosticado con malaria, pero permanece aislado mientras concluye la investigación.
El caso de São Paulo es más complejo. Un hombre de 37 años que estuvo en la RDC fue internado e intubado en el Instituto de Infectología Emílio Ribas en estado crítico, con diarrea, desorientación y rápido empeoramiento clínico compatibles con fiebres hemorrágicas virales. Los análisis confirmaron meningitis grave, pero la pesquisa por ébola continúa. El ministerio no precisó la fecha de entrada en territorio brasileño.
El brote tiene su epicentro en la provincia de Ituri, al este de la RDC, y fue declarado emergencia de salud pública de importancia internacional por la OMS el 17 de mayo de 2026. Al 29 de mayo, la RDC contabilizaba 125 casos confirmados con 17 muertos y 906 sospechosos con 223 fallecimientos, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). Uganda acumulaba nueve confirmados y una víctima mortal, tras dos nuevos contagios el viernes.

El agente responsable es la cepa Bundibugyo del virus del ébola, identificada por primera vez en el distrito ugandés homónimo en 2007. Solo se habían documentado dos episodios previos: el ugandés de 2007, con 93 casos y 37 muertos, y el de la localidad congoleña de Isiro en 2012. La tasa de mortalidad oscila entre el 25 y el 50 por ciento según los CDC de Estados Unidos. A diferencia de la cepa Zaire, Bundibugyo no dispone de vacuna ni tratamiento aprobado. El virus se transmite por fluidos corporales o sangre del infectado, y solo resulta contagioso cuando el enfermo presenta síntomas; el período de incubación puede durar hasta 21 días.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló durante la inauguración de un centro de tratamiento en Bunia que el conflicto armado en Ituri hace casi imposible rastrear contactos y aislar enfermos. El organismo advirtió que el brote es probablemente mayor de lo que reflejan las cifras, dado que la alta tasa de positividad de las muestras apunta a una transmisión más extendida. Con todo, el viernes se documentó la primera recuperación de un paciente con Bundibugyo, señal que Tedros valoró como alentadora.
La amenaza de dispersión cobró urgencia ante el inicio del Mundial de Fútbol 2026. México decretó el 28 de mayo la restricción de entrada a pasajeros que hayan permanecido en la RDC, Uganda o Sudán del Sur en los 21 días previos, con vigencia de 60 días; Aeroméxico, VivaAerobus y Volaris aplicaron la medida desde esa fecha. Estados Unidos, uno de los tres anfitriones junto a México y Canadá, prohibió el ingreso a no ciudadanos con estancia reciente en esas naciones y canalizó sus vuelos hacia Washington, Atlanta y Houston para aplicar controles reforzados.
La RDC es el país que más brotes de ébola ha padecido. El más grave, entre 2018 y 2020 en Kivu del Norte e Ituri —la misma zona afectada ahora—, dejó casi 2.300 muertos. La reaparición de Bundibugyo en ese territorio, sin herramientas terapéuticas y con un conflicto que entorpece la respuesta, convierte cada caso importado en un recordatorio de que ninguna geografía queda al margen de lo que ocurre en Ituri.

