La toma de posesión de Laura Fernández en Costa Rica, celebrada este viernes, contó con la presencia de Félix Ulloa, vicepresidente de El Salvador, quien transmitió un mensaje enfocado en la cooperación bilateral para enfrentar el impacto del crimen organizado.
Ulloa, en representación de la administración salvadoreña, ofreció apoyo técnico y colaboración en materia de seguridad al nuevo Ejecutivo costarricense, alineando así las prioridades de ambos países frente al avance de las estructuras criminales en la región.
Durante una entrevista con El Nuevo Diario, el vicepresidente salvadoreño destacó el respaldo total a la nueva mandataria. “Estamos dispuestos a colaborar, a dar todo el apoyo y la asistencia técnica que requiera el gobierno de Laura Fernández para que pueda salir exitoso en esta lucha contra el crimen organizado”, afirmó el funcionario.
Ulloa también aprovechó para contrastar el contexto actual con situaciones del pasado en las que, según relató, la cooperación entre ambos países resultó limitada por cuestiones políticas.

“Cuando nosotros quisimos contribuir con el pueblo de Costa Rica en aquella tragedia que hubo de la inundación, la vieja política se opuso y rechazaba la ayuda de El Salvador. Ahora son nuevos tiempos y Laura, la nueva política, está dando muestras de que va a haber ese reforzamiento de relaciones, que tenemos muchos proyectos en común, que compartimos ese mismo desafío de llevar la seguridad a nuestros pueblos”, sostuvo el vicepresidente.
Y añadió: “Nosotros compartimos el mismo desafío, llevar la seguridad a nuestros pueblos”.
El Salvador ha implementado en los últimos años políticas de seguridad orientadas al combate directo de pandillas y organizaciones criminales, logrando notoriedad internacional por sus resultados y por la severidad de algunas medidas.
Ulloa ofreció trasladar esa experiencia a la administración de Fernández, quien ha hecho de la seguridad pública uno de los ejes centrales de su plataforma política.

Mano dura y reformas institucionales
En su primer discurso como presidenta, Fernández abordó la preocupación por la inseguridad y el crimen organizado en el territorio costarricense. “Una respuesta de mano dura porque es lo que ustedes esperan. No me temblará el pulso para enfrentar el crimen organizado”, declaró Fernández ante una audiencia que mostró respaldo a sus palabras.
La nueva mandataria instó a reformar el funcionamiento del sistema judicial y cuestionó la liberación de personas acusadas de delitos graves. “Pero eso no servirá de nada si los jueces siguen soltando a los delincuentes peligrosos”, advirtió la mandataria.
Además, Fernández anunció que en breve inaugurará “una megacárcel y uno de los más modernos centros de vigilancia policial del mundo”, con el objetivo de reforzar la capacidad operativa del Estado frente al crimen organizado y el narcotráfico.
La oferta del Gobierno de El Salvador representa un paso relevante en la política de cooperación regional, ya que ambas naciones centroamericanas comparten la prioridad de reducir los índices de criminalidad y fortalecer los instrumentos estatales en materia de justicia y prevención.
El discurso de Fernández coincidió con la política de seguridad implementada en los últimos años por el mandato de Nayib Bukele, caracterizada por una postura inflexible frente al crimen organizado.

