
El papa León XIV condenó este jueves la represión mortal del régimen iraní contra manifestantes y lamentó el fracaso de las conversaciones de paz entre Washington y Teherán, en declaraciones realizadas a bordo del vuelo que lo trasladaba desde Malabo, en Guinea Ecuatorial, de vuelta a Roma, al término de una gira apostólica de 11 días por África. El pontífice, que en los últimos días había sido blanco de duras críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por su postura contra la guerra, amplió su condena para incluir la violencia ejercida por el régimen islámico contra su propia población.
Consultado por periodistas sobre informaciones que señalan que Irán mató a miles de personas durante las protestas internas, León XIV no eludió la pregunta. “Condeno todas las acciones que son injustas, condeno el quitar la vida a las personas, condeno la pena de muerte, creo que la vida humana debe ser respetada”, dijo el pontífice, según recogió CNN. “Cuando un régimen, cuando un país, toma decisiones que quitan la vida a las personas de manera injusta, entonces obviamente eso es algo que debe ser condenado”, añadió.
La declaración supone el pronunciamiento más directo del Papa sobre la represión interna iraní desde que estalló el conflicto armado, iniciado el 28 de febrero con los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní. León XIV había condenado reiteradamente la guerra y la retórica amenazante de Trump hacia Irán, pero hasta ahora había evitado referirse de forma explícita a la violencia ejercida por Teherán contra quienes protestan dentro de sus fronteras.
El pontífice también mantuvo con firmeza su oposición al conflicto bélico. “Como pastor, no puedo estar a favor de la guerra”, afirmó, y añadió que su deseo era “animar a todos a encontrar respuestas que surjan de una cultura de paz y no del odio y la división”. Lamentó asimismo el estancamiento diplomático: las conversaciones de paz entre Washington y Teherán, celebradas en Islamabad bajo mediación pakistaní, se cancelaron esta semana tras no alcanzar un acuerdo. El vicepresidente J.D. Vance, que encabezaba la delegación estadounidense, no viajó a Pakistán para una segunda ronda, y la Casa Blanca aguarda aún una “propuesta unificada” de Irán. León XIV señaló que la cuestión debería ser cómo promover los valores en que la comunidad internacional cree “sin la muerte de tantos inocentes”.

La escalada entre el papa y la administración Trump se desató semanas atrás, cuando el pontífice calificó de “verdaderamente inaceptables” las amenazas de Trump contra el pueblo iraní, pronunciadas horas antes de acordarse un alto el fuego temporal. Trump respondió tachando al papa de “débil con el crimen y terrible para la política exterior” y le reclamó públicamente que reconociera que Irán había matado a decenas de miles de manifestantes. La cifra esgrimida por el presidente —42.000 muertos— no ha sido confirmada por ningún organismo internacional independiente. León XIV respondió al inicio de su gira africana que no temía a la administración Trump y que seguiría defendiendo el mensaje evangélico de paz.
El viaje que concluyó este jueves llevó al pontífice por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, 18.000 kilómetros en los que León XIV insistió en los mensajes de justicia social, libertad y rechazo a la violencia. Fue su primer gran viaje internacional como papa y estuvo marcado desde el inicio por la polémica con Washington. En Camerún denunció a los “tiranos” que siembran guerra y explotación; en Guinea Ecuatorial, visitó una cárcel en Bata bajo la lluvia y ofició una misa en Mongomo, ciudad natal del presidente Teodoro Obiang, en el poder desde 1979, donde instó a trabajar “al servicio del bien común y no de intereses particulares”.
El posicionamiento de León XIV refleja una tensión de fondo entre el Vaticano y la Casa Blanca que trasciende el episodio iraní. Trump y su secretario de Defensa, Pete Hegseth, han invocado justificaciones bíblicas para el esfuerzo bélico, una postura que el papa ha rechazado de forma consistente. “Jesús es el rey de la paz, que rechaza la guerra, a quien nadie puede usar para justificar la guerra”, dijo León XIV en el Domingo de Ramos. La doble condena pronunciada este jueves —a la represión de Teherán y a la guerra misma— evidencia que el primer papa estadounidense no está dispuesto a alinearse con ninguno de los dos bandos del conflicto, y que la Iglesia reserva para sí una voz propia en un escenario donde la diplomacia, por ahora, no encuentra salida.

