
Una caravana humanitaria salió este lunes desde La Paz, Bolivia, con destino a la carretera internacional que conecta con Chile, para entregar alimentos, medicamentos y otros insumos a cientos de transportistas retenidos desde hace más de un mes en los puntos de bloqueo. La iniciativa es impulsada por la Defensoría del Pueblo, junto con la Cruz Roja y Cáritas Bolivia.
El defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, pidió a quienes mantienen las medidas de presión que permitan el paso de la misión humanitaria. “A los movilizados (les pedimos) ser respetuosos del ingreso y tránsito de esta caravana que solamente está buscando paliar las necesidades más básicas de los transportistas que se encuentran en este momento varados en carretera”, afirmó citado por medios locales.
Callisaya indicó que se hicieron los “contactos necesarios” para concretar el paso de la caravana y dijo que espera que “no haya ningún contratiempo”. Según la Cámara Departamental de Transporte de La Paz, solo entre La Paz y Curahuara de Carangas, una localidad distante a 268 kilómetros de la sede de Gobierno y cerca de la frontera con Chile, hay entre 800 y 1.000 camioneros afectados por los cortes de ruta.
La Cruz Roja informó que la caravana transporta alimentos y otros insumos para asistir inicialmente a unos 600 camioneros. Por su parte, Elizabeth Zabala, representante de Cáritas Bolivia, advirtió que muchos conductores “están pasando hambre, frío y tienen necesidades de salud”, además de que existen personas enfermas entre los afectados.

Según los medios oficiales del Estado, al menos un conductor de transporte pesado murió en los bloqueos luego de permanecer más de un mes varado en una carretera de La Paz y los choferes han denunciado dos casos adicionales.
Bolivia atraviesa desde hace casi seis semanas un bloqueo de caminos que ha paralizado el tránsito terrestre en gran parte del territorio. La medida, impulsada por campesinos del altiplano, cocaleros afines a Evo Morales y obreros sindicalizados, busca la renuncia del presidente Rodrigo Paz, que asumió funciones hace siete meses y a quien acusan de traición por haber incumplido promesas de campaña y gobernar en contra de sus intereses.
Los cortes de carretera, concentrados principalmente en la región del altiplano y en el valle central de Cochabamba, han provocado desabastecimiento de alimentos y combustible, además de escasez de medicamentos y otros insumos básicos, con mayor intensidad en la ciudad de La Paz, cuyas vías de acceso están cortadas.

Mientras crecen los reclamos para que el Gobierno intervenga en los piquetes con la fuerza del Estado para restablecer el orden y el libre tránsito, la administración de Paz ha llamado a los sectores, cuyas demandas consideran “legítimas”, a una mesa de diálogo. Sin embargo, a más de 40 días de piquetes no hay acercamientos públicos ni un acuerdo que suponga la suspensión de las protestas.
La semana pasada, dirigentes de la Federación de Campesinos Túpac Katari —una de las impulsoras de los bloqueos— admitieron que estaban cansados y que algunos dirigentes habían planteado descartar el pedido de renuncia y dialogar con el Gobierno. En ese sentido, pidieron al Ejecutivo una agenda de trabajo sobre la cual se realicen las negociaciones.
En paralelo, la Central Obrera Boliviana aplazó sin fecha definida un encuentro nacional en el que se discutirá sobre la continuidad de las protestas. Según los medios locales, al menos cinco centrales regionales han pedido suspender los bloqueos.
Luego de estos anuncios, los piquetes se redujeron significativamente en comparación con la semana anterior —pasaron de más de 80 a 50 este martes—, pero mantienen interrumpido el tránsito en el eje central del país, lo que supone pérdidas millonarias para sectores estratégicos y una agudización del desabastecimiento.

