La noticia de la muerte de Luis Brandoni sumó en las últimas horas una despedida cargada de ternura y gratitud. Macarena, la nieta de veinticinco años del actor, eligió la vía más personal para decir adiós: las redes sociales. Su mensaje, dirigido a quien en el círculo íntimo llamaba Nonito, estuvo acompañado por fotografías y palabras que resumen la huella que su abuelo dejó en su vida. “Nonito, vas a estar siempre en mi corazón, gracias por haber sido mi referente e inspiración”, escribió Macarena en una de las imágenes, donde todavía adolescente, con brackets, recibía el abrazo de Brandoni por la espalda. El gesto y la sonrisa del actor, que mira de frente a la cámara, dejan ver la complicidad y el afecto forjado a lo largo de los años.
En otra foto, más reciente, Macarena compartió un instante especial: la presentación de su primer libro de poemas, titulado “Inmaterial”, durante 2024. Allí, Brandoni aparecía con el libro en la mano, mostrándolo a la cámara mientras su nieta sonreía, agradecida por la compañía de su abuelo en un momento clave de su vida. Junto a esa imagen, ella invita a quienes lo amaron y lo siguieron a participar del último adiós en la Legislatura Porteña, donde la familia dispuso el velatorio en el día de ayer.

La despedida de Macarena no se limitó a palabras escritas. En sus historias de Instagram, eligió un video para expresar el legado que su abuelo le deja a ella y a muchos otros jóvenes. En el fragmento —grabado durante una entrevista—, le preguntan a Brandoni qué consejo daría a los actores que recién comienzan. El actor responde con la convicción y la sencillez que lo caracterizaban. “A los jóvenes: que vean cine, que lean teatro argentino, que se fijen en lo que tenemos nosotros. Nosotros tenemos una gran tradición teatral, cinematográfica, de televisión. Esta es la tercera capital teatral del mundo, me refiero a Buenos Aires. Y tener esa suerte de vivir acá y poder trabajar acá o vivir en Lanús, en La Pampa, en Chaco y poder trabajar en Buenos Aires también es una gran suerte. Pero hay que conocernos, nos tenemos que conocer. Y si pueden ver cine argentino, véanlo todo el que puedan y teatro argentino para saber de qué se trata”, dice Brandoni, quien siempre defendió el valor de la producción cultural local.

El video elegido por Macarena refuerza el mensaje de su despedida: la admiración por el abuelo que supo ser guía, referente y testimonio vivo de una tradición artística. Al compartir ese fragmento, la joven se hace eco de la pasión y el compromiso que Brandoni transmitía con cada palabra. No solo para ella, sino para quienes lo vieron en los escenarios y en la pantalla.
La muerte del actor llegó en la noche del domingo, tras nueve días de internación. Había sufrido una caída en su casa que le provocó un golpe en la cabeza. El diagnóstico fue un hematoma subdural, cuadro del que no logró recuperarse. La noticia sacudió al mundo del espectáculo y a la sociedad en general, que reconocía en Brandoni a una figura central de la cultura argentina.
El adiós de la familia se organizó de acuerdo a los deseos que el propio Luis había manifestado en vida. Sus hijas, Florencia y Micaela, junto a Saula Benavente —última pareja del actor—, consultaron cada detalle para que la despedida reflejara el espíritu y las costumbres de quien consideraban “una de las personas más importantes de la cultura argentina”. El productor teatral Carlos Rottemberg, amigo personal y uno de los responsables de la organización, explicó el motivo detrás de un velatorio poco habitual por su duración. Brandoni solía decir: “¿Por qué los velatorios duran tan poco? Yo soy de la época donde los velatorios tenían que ser largos”. Por esa razón, la familia decidió abrir la Legislatura Porteña durante 12 horas, desde el mediodía del lunes hasta las 24, para que amigos, colegas y seguidores pudieran acercarse con el tiempo necesario y sin apuro.

Su hija sintetizó la decisión con una frase que resume el tono familiar del homenaje: “Vamos con 12 horas que si no papá nos mata”. La jornada incluyó una serie de actos y momentos pensados para el recuerdo, el reencuentro y la memoria compartida. El acceso libre al edificio permitió una concurrencia sostenida, reflejo del aprecio y la admiración que cosechó Brandoni a lo largo de su carrera.
El legado de Brandoni se mide en el afecto de su entorno y en la masiva presencia de quienes quisieron rendirle homenaje. El carácter abierto del velatorio y la decisión de extenderlo fueron un modo de honrar no solo la trayectoria pública del actor, sino también su creencia en los ritos y el encuentro comunitario. La Legislatura Porteña se transformó durante horas en un espacio de memoria viva, donde la cultura, el teatro y la familia se entrelazaron en el último adiós. La despedida de Macarena, con sus palabras y sus gestos, es también la de una generación que encuentra en la memoria familiar la continuidad de un legado colectivo.

