En Infobae a las Nueve, el ingeniero en alimentos Tomas Gill advirtió sobre los riesgos de consumir productos con colorantes celestes no habilitados y detalló los recaudos que deben tomar tanto consumidores como pasteleros para evitar daños a la salud
Gill remarcó la importancia de verificar que los colorantes sean seguros antes de incorporarlos en alimentos, en especial cuando la fiebre mundialista multiplica la oferta de productos con los colores de la bandera argentina.
En una charla con el equipo de Infobae a las Nueve —conducido por Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet—, el especialista subrayó: “No todos los colorantes celestes son comestibles”.
Advirtió que la moda de los alfajores, tortas, panes y medialunas pintados de celeste y blanco puede poner en riesgo la salud si no se verifica la procedencia y el tipo de aditivo que se utiliza.

Leer las etiquetas de los alimentos es clave
El ingeniero en alimentos fue categórico al remarcar que no cualquier colorante debe usarse en preparaciones que terminan en la mesa familiar: “Para que un colorante llegue a un alimento es necesario claramente que sea seguro, que sea inocuo, porque si no estaría poniendo en riesgo lo que es la salud de los consumidores y sobre todo la de los niños, que son los que más expuestos están”.
Gill explicó que el auge de los productos celestes y blancos responde a una estrategia de marketing ligada a la pasión por la selección, pero insistió en que ningún color debe incorporarse sin la debida autorización.
Mostrando ejemplos de alfajores, donas y confites, Gill aclaró: “Todas estas muestras que les traje son obviamente de colorantes que están permitidos para utilizar en alimentos”. Sin embargo, señaló que el consumidor debe aprender a leer la lista de ingredientes y buscar los números de habilitación: “Tenés que confiar, digamos, cuando vas a leer la lista de ingredientes, encontrar estos numeritos que te digo, RNE y RNPA. Porque ese productor para producir ese alimento tuvo que mostrar cómo se elabora ese alimento, qué materias primas y en base a eso tiene la habilitación”.
El ingeniero puso como ejemplo el caso del dióxido de titanio, colorante blanco que está permitido en Argentina pero prohibido en la Unión Europea: “No es porque hayan detectado que en humanos generó un problema. Sin embargo, sí vieron que en estudios en nanopartículas podía generar algún problema en el ADN. Entonces, preventivamente dicen: ‘No, si esto potencialmente ya nos alerta de que puede llegar a generar un daño en los consumidores, lo prohibimos’”.
Cómo elegir colorantes para pastelería celeste y blanca

Gill recomendó no comprar colorantes “sueltos” o a granel ni en lugares sin habilitación: “Siempre tenés que comprar en un lugar que esté habilitado. Y cuando uno va a comprar, un producto etiquetado, buscar este numerito que digo, el RNE y el RNPA”. Además, subrayó la importancia de que el rotulado contenga la información adecuada para rastrear el origen y la seguridad del producto.
Consultado sobre la estabilidad de los colorantes al hornear o cocinar, advirtió: “No todos los colorantes van en todos los alimentos. Porque vos en el caso de agregárselo a un té que tiene una alta temperatura o una pizza, vos tenés que garantizar que ese colorante sea estable”. Explicó que algunos colorantes pueden degradarse y generar compuestos no autorizados si se usan de manera incorrecta.
Remarcó que el consumo excesivo de colorantes o aditivos, aunque estén habilitados, debe evitarse.
El auge de la pastelería mundialista
La tendencia a teñir productos de panadería y pastelería con los colores de la bandera se multiplica durante los torneos internacionales. Gill observó que “el color celeste es muy común ahora, porque estamos muy mundialistas”, y detalló cómo la industria ajusta sus procesos para lograr el tono deseado: “Es a prueba y error. Depende mucho de la industria, del desarrollo, la tecnología que cuente la industria. Obviamente que un emprendedor, tal vez ese proceso es mucho más lento que una gran industria”.
Al referirse a la regulación, el ingeniero explicó que “el Código Alimentario Argentino tiene una lista positiva de colorantes y distintos aditivos. ¿Qué quiere decir eso? Bueno, en estos alimentos se permite incorporar tales colorantes y en una determinada dosis”. Por ejemplo, mencionó la tartrazina, colorante amarillo, que tiene límites estrictos y debe estar advertido en el etiquetado por posibles alergias.
Sobre los controles, Gill destacó el rol de la ANMAT ante irregularidades: “El Boletín Oficial que ANMAT retira productos del mercado. Retirada por diferentes monitoreos. Y aparte del Código Alimentario tiene una lista positiva de colorantes y distintos aditivos”.

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