Video: un caniche cayó desde un quinto piso en el centro de Mar del Plata y sobrevivió de milagro

Video: un caniche cayó desde un quinto piso en el centro de Mar del Plata y sobrevivió de milagro

Un caniche de nueve meses cayó desde el quinto piso de un edificio ubicado en el centro de Mar del Plata este martes a la mañana, en la esquina de Moreno y Santa Fe. El animal sobrevivió porque las ramas de los árboles de la vereda amortiguaron el golpe antes de que llegara al asfalto. Lo que vino después dividió a los vecinos del barrio: mientras unos denunciaron maltrato animal, el dueño de la perra salió a dar su propia versión.

La perra se llama Lali y tiene nueve meses. Ese martes a la mañana, su dueño, Juan, había llevado a su hija al colegio y se había ido a trabajar. Su hijo quedó en el departamento, pero salió a comprar algo para comer al mediodía y dejó la puerta abierta sin querer.

“La perrita, parece que jugando con el gatito, se me escapó. Pero gracias a Dios la tengo viva y sana”, relató Juan en diálogo con A24. Según el hombre, sus mascotas “han querido pillar una paloma” y eso habría desencadenado la caída desde aproximadamente 15 metros de altura.

El video del episodio se difundió por redes sociales y mostró el momento exacto del impacto. Dos personas se encontraban en la vereda cuando Lali cayó violentamente y quedó tendida sobre el cordón, moviendo la cola. La imagen circuló de forma masiva y generó reacciones de todo tipo entre quienes la vieron.

La perra tiene fractura de mandíbula, una hinchazón en una parte del cerebro y recibe medicamentos mientras se recupera

Los vecinos del edificio, en tanto, no tardaron en presentar una denuncia ante la fiscalía correspondiente para que actuara de oficio. El caso quedó encuadrado bajo la figura de maltrato animal. Paralelamente, en las redes circularon versiones que señalaban que la perra había muerto y que su dueño se negaba a pagar los gastos veterinarios.

Juan salió a desmentir ambas cosas. “Dijeron un montón de cosas, que la perrita ha muerto y todo, y me pusieron un cartel a mí en el ascensor diciendo ‘se nos fue un ángel’, y a la perrita la tengo viva”, dijo. Además, dejó su documento y la cédula de su auto como garantía en el centro veterinario donde fue atendida Lali.

La hija de Juan relató que la perra se quebró la mandíbula “porque se dio la carita contra el piso”, y que presenta una hinchazón en una parte del cerebro, aunque “va mejorando para que pueda caminar”. El tratamiento incluye gotas para los ojos y otros medicamentos. Juan, por su parte, aseguró que tras el episodio colocó protección en el balcón del departamento.

El caso, sin embargo, no empezó ahí. Seis días antes de que Lali cayera, en el mismo edificio y desde el mismo piso, una botella de vidrio fue arrojada hacia la calle y estuvo a centímetros de impactar de lleno sobre un peluquero que trabaja en la cuadra desde hace 20 años. El hombre dio un paso hacia atrás justo en el momento en que el envase caía.

La caniche cayó desde aproximadamente 15 metros de altura y las ramas de los árboles de la vereda amortiguaron el golpe antes de que llegara al asfalto

“Me tocó la gorra y explotó en mis pies. Lo tomé como un acto de suerte, pero cuando lo pensé dije: ‘Miércoles, esto pudo haber sido una tragedia’. Una botella que cae de 20 metros de altura no viene a menos de 60 o 70 kilómetros por hora”, relató el trabajador, según informó 0223. El incidente también quedó registrado en cámara.

El peluquero no realizó una denuncia formal por aquel episodio y se limitó a informarlo a la administración del edificio. Reconoció que está preocupado por la situación y que tiene “la sensación” de que la perra también fue arrojada de manera intencional, aunque no aportó pruebas concretas al respecto. Juan, en cambio, atribuyó la botella al mismo tipo de accidente doméstico: “Eso también ha sido un accidente, el perrito jugando con el gatito”.

Los vecinos describieron una convivencia deteriorada con los ocupantes del departamento del quinto piso, a quienes señalaron con dureza. Dijeron que “van a hacer lo imposible para que se vayan”, en referencia a la pareja que reside en esa unidad.

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