
Las remesas familiares continúan siendo uno de los principales soportes de la economía hondureña. Durante los primeros nueve meses de 2026, el país recibió 10.098,8 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente L272.667,6 millones, una cifra superior registrados entre enero y septiembre del año anterior.
De acuerdo con las cifras del Banco Central de Honduras (BCH), para las familias receptoras, estos recursos representan una fuente de ingresos que permite cubrir gastos cotidianos y necesidades básicas.
Sin embargo, el crecimiento de las remesas vuelve a poner en discusión la dependencia de la economía nacional de los recursos generados por los hondureños que residen en el extranjero.
Estados Unidos continúa siendo la principal fuente de estos envíos. El dinero que los compatriotas transfieren a sus familiares tiene un peso importante en el consumo interno y en la disponibilidad de divisas para el funcionamiento de la economía hondureña.
Según el BCH, alrededor del 86% de las remesas se destina al consumo y a cubrir necesidades básicas como alimentación, salud y educación. La mayor parte de los recursos financia los gastos de los hogares, mientras que una proporción menor queda disponible para el ahorro o la inversión.
La importancia de estos ingresos se refleja también en su relación con el producto interno bruto (PIB): representan más del 25% de la economía. En un país donde más del 60% de la población vive en condiciones de pobreza, las transferencias familiares contribuyen a cubrir necesidades que muchos hogares no pueden satisfacer únicamente con sus ingresos laborales.
Proyección al cierre de 2026
Las remesas familiares podrían superar los 12.000 millones de dólares al finalizar 2026, equivalentes a aproximadamente L324.000 millones, según la proyección de Nancy Ochoa, jefa del Departamento de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Ochoa señaló que las remesas representan una fuente fundamental de divisas para Honduras y contribuyen al sostenimiento de miles de hogares. No obstante, cuestionó que estos recursos se hayan convertido en una especie de “salvavidas” de la economía nacional.

A su criterio, aunque las transferencias familiares funcionan como un amortiguador frente a las dificultades económicas, una dependencia excesiva puede restar presión para impulsar políticas públicas dirigidas a fortalecer la producción nacional y ampliar las oportunidades de empleo.
El desafío consiste en aprovechar los recursos que ingresan desde el exterior sin convertirlos en un sustituto del crecimiento de las actividades productivas internas. Para ello, Honduras necesita condiciones que favorezcan la inversión, la expansión de las empresas, el desarrollo de las exportaciones y la creación de puestos de trabajo.
Ochoa también destacó el papel del sistema financiero en el manejo de estos recursos. Alrededor del 95% de las remesas se recibe mediante instituciones financieras, lo que abre oportunidades para ampliar la bancarización y mejorar la educación financiera de las familias.

El economista Mario Sosa señaló que las remesas familiares contribuyen al fortalecimiento de las reservas internacionales del país. Sosa explicó que el comportamiento de las remesas y el nivel de las reservas internacionales forman parte de las condiciones económicas que enfrenta el país, mientras el Gobierno mantiene las políticas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo multilateral de crédito.
La misma preocupación planteó Eduardo Facussé, expresidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), quien sostuvo que Honduras no puede continuar dependiendo de las remesas como uno de los principales pilares de su economía.
El empresario urgió a fortalecer la producción nacional, impulsar las exportaciones y generar empleos para reducir la vulnerabilidad económica del país. Señaló además que los problemas de desempleo, seguridad y dificultades jurídicas, junto con la falta de una estrategia clara de desarrollo, complican las perspectivas económicas y generan incertidumbre entre la población.

