Descubrieron una especie de dinosaurio carnívoro en Europa: el fósil estuvo guardado durante un siglo en un museo

Descubrieron una especie de dinosaurio carnívoro en Europa: el fósil estuvo guardado durante un siglo en un museo

Ilustración artística de

Durante más de un siglo, un fragmento de cráneo permaneció guardado en un cajón del Museo de Historia Natural de Londres sin que nadie advirtiera su relevancia. El fósil, adquirido en 1924 tras ser hallado en la Isla de Wight, permitió identificar ahora a Invictibellatrix amberina, una nueva especie de dinosaurio carnívoro que aporta la primera prueba de la presencia de megaraptoranos en Europa.

El hallazgo fue publicado en la revista Royal Society Open Science y modifica el mapa conocido de un grupo de depredadores del Cretácico del que existen pocos restos. Los investigadores concluyeron que el animal vivió hace unos 120 millones de años, durante el Cretácico Temprano, en el actual sur de Inglaterra.

El ejemplar consiste en una caja craneana, la parte posterior del cráneo que rodeaba el cerebro. Había sido recuperado cerca de Sudmoor Point, en la Isla de Wight, y pasó a formar parte de las colecciones del Museo de Historia Natural de Londres en 1924.

El paleontólogo Paul Barrett encontró el hueso durante una revisión de la colección en 2020. Reconoció que no era un resto común y convocó a Cassius Morrison, entonces estudiante de doctorado especializado en cráneos de dinosaurios, para examinarlo.

El fósil de Invictibellatrix amberina permaneció guardado en el Museo de Historia Natural de Londres desde 1924 Crédito: The Trustees of the Natural History Museum, Londres.

“Es un auténtico misterio que este fósil pasara desapercibido durante tanto tiempo guardado en un cajón durante casi 100 años”, afirmó Morrison, investigador de University College London, según recogió Deutsche Welle. “En la Isla de Wight se encuentran muchos huesos; quién sabe qué más está esperando a ser descubierto”, añadió.

El caso expone una realidad habitual en los grandes museos de historia natural. El recinto londinense conserva más de 30 millones de especímenes entre fósiles, rocas, plantas y animales, de acuerdo con un texto difundido por Phys.org. En ese volumen de material, algunos hallazgos pueden permanecer sin estudiar durante décadas.

Invictibellatrix amberina fue un pequeño megaraptorano de cinco metros

Los especialistas determinaron que Invictibellatrix amberina pertenecía a los megaraptoranos, un grupo de dinosaurios terópodos. En términos simples, eran carnívoros bípedos que caminaban sobre dos patas y compartían parentesco lejano con las aves actuales.

A diferencia de otros grandes cazadores, los megaraptoranos tenían cráneos relativamente estrechos, cuerpos ligeros y brazos largos. Su rasgo más visible eran las grandes garras curvadas de las manos, que utilizaban para atrapar y desgarrar a sus presas.

El dr. Cassius Morrison, del University College London sostiene el diminuto cráneo del dinosaurio Crédito: The Trustees of the Natural History Museum, Londres.

“Los megaraptoranos son muy únicos entre los terópodos porque tienen cabezas relativamente pequeñas y delgadas, brazos largos y fuertes con enormes garras, además de esqueletos muy ligeros”, explicó Morrison a Reuters.

Los científicos estimaron que el dinosaurio medía unos cinco metros de largo, desde la cabeza hasta la cola, y tenía un peso cercano al de un tigre grande. Por ese tamaño, se lo considera uno de los miembros más pequeños conocidos de su linaje. También creen que pudo haber estado cubierto por estructuras similares a plumas.

Su nombre combina dos referencias. Invictibellatrix significa “guerrera invicta” y alude al papel que algunos megaraptoranos tuvieron como depredadores dominantes en otros continentes. Amberina remite al ámbar presente en las rocas de la zona donde apareció el fósil y adopta una forma femenina.

Las tomografías permitieron estudiar el interior del cráneo

Para identificar la especie, el equipo comparó el fósil con cráneos de otros dinosaurios carnívoros y analizó diferencias anatómicas que no se perciben a simple vista. Además, realizó tomografías computarizadas para observar la estructura interna del hueso sin dañarlo.

Invictibellatrix amberina medía cerca de cinco metros desde la cabeza hasta la cola (Imagen Ilustrativa Infobae)

La técnica permitió crear modelos digitales tridimensionales del cráneo y de la cavidad donde se alojaba el cerebro. Luego, los investigadores incorporaron esos datos en análisis matemáticos que ayudaron a ubicar al animal en el árbol evolutivo de los terópodos.

El estudio sostiene que Invictibellatrix amberina representa una etapa temprana de la historia de los megaraptoranos. Dicho de otro modo, ofrece una imagen de cómo pudieron haber sido estos animales antes de que algunos de sus parientes alcanzaran tamaños mucho mayores en el hemisferio sur.

El mayor megaraptorano conocido hasta ahora es Maip, hallado en la Patagonia argentina. Ese dinosaurio llegó a medir unos 10 metros de largo y vivió cerca de 50 millones de años después que la especie británica.

El hallazgo en Europa refuerza una hipótesis sobre la expansión de los megaraptoranos

Antes de este descubrimiento, los registros más antiguos de megaraptoranos procedían de Tailandia y Japón, mientras que los ejemplares más tardíos y grandes se habían encontrado en Australia y Argentina. La ausencia de fósiles europeos dejaba una brecha en las hipótesis sobre su dispersión.

La aparición de Invictibellatrix amberina aporta un eslabón geográfico para explicar cómo el grupo pudo haberse extendido desde Asia hacia Europa y África, antes de llegar a América del Sur, Australia y la Antártida.

“Estos hallazgos ayudan a descubrir la evolución de uno de los grupos de terópodos más misteriosos”, indicó Charlie Scherer, doctorando de University College London y coautor de la investigación.

En la Isla de Wight, el animal convivió con otros dinosaurios carnívoros, entre ellos Neovenator, Ceratosuchops y Eotyrannus. Los investigadores creen que cada especie ocupaba un nicho distinto para reducir la competencia por alimento.

Invictibellatrix habría cazado animales pequeños, como lagartos, mamíferos, crías de dinosaurios y posiblemente cocodrilos. Su función ecológica pudo parecerse a la de una hiena moderna: un cazador de tamaño medio, ágil y capaz de aprovechar distintas presas, aunque no fuera el principal depredador del ecosistema.

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