
Un estudio publicado en Scientific Reports halló que el jugo de arándano puro sin azúcar redujo el crecimiento de la placa dental y la producción de ácido en muestras tomadas de adultos y niños.
La investigación evaluó un efecto inmediato, 30 minutos después del consumo, y plantea que ciertos compuestos de esta bebida podrían interferir en procesos asociados con la caries.
El trabajo incluyó dos ensayos cruzados aleatorizados: uno con ocho adultos de entre 18 y 64 años y otro con 14 niños de 7 a 12 años. Los participantes probaron jugo de arándano 100% sin azúcar, un cóctel con 27% de jugo y azúcar añadido, o agua como control.
La diferencia entre las bebidas fue central. El efecto se observó tras la exposición al producto puro, mientras que el cóctel endulzado no mostró una inhibición relevante de la actividad de las bacterias de la placa.
Cuál fue el efecto del jugo puro en la placa dental de adultos y niños

Antes de las pruebas, los investigadores tomaron muestras de placa acumulada durante la noche. Luego, los voluntarios se enjuagaron la boca y bebieron tres porciones consecutivas de 10 mililitros de la bebida asignada. Media hora más tarde, el equipo recogió nuevas muestras para comparar el crecimiento bacteriano y la formación de ácido.
En los adultos, la exposición al jugo de arándano 100% sin azúcar se asoció con una reducción promedio del crecimiento bacteriano de 43,93%. En los niños, la disminución fue de 33,04%, de acuerdo con el estudio.
También descendió la producción de ácido: la variación media de pH fue de 0,56 en los adultos y de 0,36 en los niños. Esa diferencia es relevante porque los ácidos generados por las bacterias de la boca intervienen en la pérdida gradual de minerales del esmalte.
La producción de ácido y el desgaste del esmalte

La caries se desarrolla a partir de la interacción entre bacterias, azúcares fermentables y una superficie dental susceptible. Entre los microorganismos asociados con este proceso figura Streptococcus mutans, capaz de utilizar carbohidratos simples y transformarlos en ácido láctico.
Después del cepillado, sobre los dientes se forma una película compuesta en gran medida por proteínas de la saliva. Las bacterias pueden adherirse a esa superficie y constituir una placa dental, una comunidad de microorganismos que recibe nutrientes de la dieta.
Cuando el consumo de azúcar alimenta repetidamente a esas bacterias, el pH de la boca baja y el esmalte pierde calcio y fosfato. Si esos episodios se repiten y la remineralización no compensa el daño, pueden aparecer lesiones que evolucionan hacia la caries.
La caries no tratada afecta a cifras sin precedentes. El estudio de Carga Global de Enfermedad de 2020 estimó 2.300 millones de casos de caries no tratada en dientes permanentes y otros 532 millones en dientes temporales.
Los polifenoles del arándano y su efecto sobre las bacterias orales

El posible efecto del jugo se vincula con sus proantocianidinas, un grupo de polifenoles presente en el arándano. Estas sustancias ya habían despertado interés por su capacidad para dificultar la adhesión de bacterias y la formación de biopelículas, estructuras que permiten a los microorganismos asentarse sobre las superficies dentales.
Una revisión anterior del Journal of the Canadian Dental Association señaló que los polifenoles del arándano rojo pueden limitar la producción de ácidos orgánicos y la formación de biopelículas por bacterias relacionadas con la caries. El análisis también describió posibles efectos sobre microorganismos asociados con la enfermedad periodontal, incluida Porphyromonas gingivalis.
Sin embargo, esos mecanismos observados en investigaciones de laboratorio o en revisiones no prueban por sí solos que el consumo habitual de jugo prevenga la caries. El ensayo publicado en Scientific Reports aporta datos en personas, aunque se concentró en una exposición breve y en un número limitado de participantes.
El azúcar añadido anuló el efecto del jugo de arándano sobre las bacterias bucales

El estudio comparó el jugo 100% sin azúcar con un cóctel que contenía 27% de jugo y azúcar añadido. Este último no produjo una reducción significativa en el crecimiento ni en la actividad ácida de la placa, al igual que el agua utilizada como control.
El resultado marca una distinción para el consumo cotidiano: las bebidas comercializadas como jugos pueden tener formulaciones distintas y aportar azúcares que alimentan a las bacterias orales. Por esa razón, los datos del ensayo no pueden trasladarse automáticamente a cualquier producto saborizado con arándano.
Christine Wu, investigadora de la Facultad de Odontología de la Universidad de Illinois en Chicago y autora del trabajo, había señalado a Medical Xpress que el equipo quería evaluar alimentos y bebidas disponibles capaces de combatir bacterias perjudiciales para la salud oral.
El jugo de arándano como complemento, no como reemplazo del flúor

Los propios autores advirtieron que se necesitan ensayos más amplios y de mayor duración para confirmar si el efecto sobre la placa puede traducirse en una menor incidencia de caries. La investigación midió cambios metabólicos de las bacterias después de 30 minutos, no la aparición o prevención de lesiones dentales a largo plazo.
El flúor continúa como la herramienta de referencia para prevenir la caries, junto con el cepillado regular con pasta fluorada, la limpieza entre los dientes, la reducción de azúcares libres y los controles odontológicos.
La investigación propone al jugo de arándano puro como un posible complemento bajo estudio, pero no como sustituto de esas medidas. Su siguiente paso es determinar si los resultados se mantienen en poblaciones más grandes y bajo condiciones de consumo prolongado.

