
Sady R. Companioni denunció este 22 de octubre que permanece sin suministro de agua en su vivienda pese a que recibió un diagnóstico de hepatitis, una enfermedad que, según relató, le exige reforzar medidas de higiene que no puede cumplir de forma regular.
Companioni publicó su testimonio en Facebook después de pasar varios días en cama. Allí sostuvo que el diagnóstico la convirtió en “un caso más de los miles que existen en mi barrio con hepatitis”.
La mujer relató que el médico le indicó mantener una higiene rigurosa en el baño, lavarse las manos con frecuencia y consumir alimentos frescos y saludables. Frente a esas recomendaciones, reclamó las dificultades cotidianas que enfrenta por la falta de acceso al vital líquido.
“Yo sigo sin agua, como de costumbre, costumbre a la que no me voy a acostumbrar porque no es normal”, escribió en su publicación. También expresó su frustración ante las instrucciones recibidas en la consulta: “Él hablando y yo pensando en reírme o llorar, depende el ánimo y el momento”.

La situación expuesta por Companioni combina una enfermedad que requiere cuidados de higiene con la interrupción de un recurso básico. La falta de agua no aparece como un problema aislado, sino como una limitación que incide en la posibilidad de cumplir pautas médicas elementales.
Companioni debe firmar en una unidad policial tras denunciar escasez
Además del diagnóstico, la mujer denunció que debe acudir a una unidad policial de Aguilera para firmar de manera periódica. Según contó, teme que una inasistencia derive en consecuencias sobre una causa judicial cuya naturaleza, aseguró, las autoridades no le informaron.
“Mañana toca ir a Aguilera”, escribió antes de cuestionar cuánto tiempo deberá cumplir con esa obligación y bajo qué orden. “Iré, firmaré, y con suerte me dará alergia y soltaré uno que otro estornudo”, agregó en tono irónico.
Companioni estuvo detenida durante cinco días después de denunciar públicamente la falta de agua y las dificultades que atravesaba su familia. De acuerdo con su relato, recuperó la libertad el 2 de septiembre, aunque sigue sometida a comparecencias policiales.

El arresto se produjo en presencia de sus padres y de su hija de seis años, quien rompió a llorar al ver cómo se llevaban a su madre, según los relatos compartidos.
No se conocieron hasta el momento versiones públicas del régimen sobre la denuncia de la mujer, su situación procesal o las condiciones del suministro de agua en su barrio.
Companioni sostuvo que estas circunstancias se superponen en un momento en el que requiere reposo y cuidados sanitarios. Su denuncia concluyó con una expresión de malestar por la situación que atraviesa. Ese reclamo vuelve a poner el foco en las consecuencias concretas que puede tener la falta de agua para familias que necesitan sostener rutinas de higiene, especialmente ante enfermedades que demandan controles médicos y condiciones adecuadas en el hogar.
La mujer afirmó que continuará asistiendo a las citaciones policiales, aunque cuestionó la falta de información sobre el expediente que, según denunció, podría ser utilizado para condicionar su conducta.

