Identifican por primera vez una “estrella verde” en la Vía Láctea y sorprende a los expertos

Identifican por primera vez una “estrella verde” en la Vía Láctea y sorprende a los expertos

El sodio presente en la atmósfera de WD J1330+6435 absorbe la luz naranja y roja, lo cual produce su emisión verde (Mark A. Garlick/Universidad de Warwick/Distribución vía REUTERS)

Un equipo de astrónomos identificó por primera vez una estrella que, vista por el ojo humano, tendría un tono verde. El hallazgo corresponde a WD J1330+6435, una enana blanca situada en la Vía Láctea, a cientos de años luz de la Tierra, en la constelación de Draco. La investigación fue publicada el 16 de octubre en la revista RAS Techniques and Instruments.

El estudio estuvo liderado por Mark Hollands, astrofísico de la Universidad de Warwick, en Inglaterra, junto a otros especialistas que analizaron cómo se verían las enanas blancas a partir de sus espectros de luz. Estos objetos son los núcleos densos que permanecen después de que estrellas de masa baja o media, como el Sol, agotan su combustible y expulsan sus capas exteriores.

Los científicos examinaron una muestra de 151 enanas blancas ubicadas a menos de 20 pársecs, unos 65 años luz de la Tierra. A través de modelos que traducen los datos espectrales a la percepción visual humana, detectaron una variedad de tonalidades poco habituales y ubicaron a WD J1330+6435 como el primer caso documentado de una estrella verde.

La variedad de las estrellas halladas por astrónomos

WD J1330+6435 es una enana blanca cuya atmósfera contiene calcio, litio y sodio, elementos vinculados con restos rocosos de cuerpos que orbitaban a su alrededor. Según explicaron los investigadores, este remanente estelar habría incorporado ese material después de que fragmentos de planetas, asteroides o cometas se acercaran demasiado y terminaran destruidos por su gravedad.

La elevada densidad de la atmósfera de la estrella modifica el comportamiento de esos elementos. En particular, el sodio absorbe una parte amplia de la luz en las bandas amarilla, naranja y roja, lo que deja una tonalidad verde para un observador humano. “Los restos de sodio en la atmósfera de esta enana blanca absorben la parte naranja del espectro, dejando tras de sí un brillo verde fantasmal”, afirmó Mark Hollands, astrofísico de la Universidad de Warwick y autor principal del estudio, recogió la BBC.

El caso de WD J1330+6435 es singular porque, de acuerdo con los autores, no había registros creíbles de otra estrella que pudiera considerarse verde. Para Reuters, Hollands señaló que ese color no sería posible en una estrella similar al Sol, donde la temperatura suele definir casi por completo el aspecto visual. En las enanas blancas, en cambio, la composición química de las capas externas suma otra variable.

Los investigadores procesaron datos espectrales del Sloan Digital Sky Survey mediante un modelo matemático de percepción cromática humana (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación también detectó otros colores poco usuales. Las enanas blancas con abundancia de carbono pueden adquirir tonalidades rosas o moradas. Entre ellas figura WD J1011+2845, ubicada a 48 años luz de la Tierra, que presentaría un intenso color rosa salmón. En este objeto, el carbono no procede de restos planetarios, sino que asciende desde las regiones internas de la estrella hasta la superficie, según Reuters.

Los científicos también asociaron los tonos amarillos con enanas blancas que acumularon restos de antiguos sistemas planetarios. Los materiales incorporados a sus atmósferas permiten reconstruir, en parte, la composición de esos cuerpos destruidos. “Podemos utilizar la enana blanca como una especie de herramienta de diagnóstico para medir la composición química del material planetario”, explicó Hollands a CNN.

Las enanas blancas más frías, que poseen atmósferas mixtas de hidrógeno y helio, tenderían a verse cian o azul pálido. En esos casos, las colisiones entre las moléculas de hidrógeno y los átomos de helio alteran la luz que emite el objeto. El estudio propone así una clasificación visual vinculada con la temperatura y la química atmosférica de estos remanentes estelares.

Cómo calcularon el color de las estrellas

Los astrónomos no la observaron directamente como una estrella verde desde la Tierra. El equipo reconstruyó su apariencia a partir del análisis de la luz emitida por el objeto. Para eso utilizaron espectros estelares, registros que separan la luz según sus longitudes de onda y permiten identificar los elementos químicos presentes en la atmósfera de una estrella.

Cada espectro funciona como una huella de la composición y las condiciones físicas de la enana blanca. Los científicos procesaron esos datos mediante un modelo de visión cromática humana, con el objetivo de calcular qué color percibiría una persona si pudiera observar esos remanentes estelares desde una distancia cercana. La investigación incluyó información del Sloan Digital Sky Survey, un relevamiento astronómico que reúne observaciones tomadas desde Nuevo México, en Estados Unidos, según Reuters.

El método permitió ir más allá de la clasificación habitual basada solo en la temperatura. Mark Hollands explicó a CNN que los espectros permiten detectar alteraciones provocadas por elementos como el calcio, el sodio, el litio o el carbono en las capas exteriores de las enanas blancas. Esas variaciones cambian la distribución de la luz que llega a los telescopios y, por lo tanto, el color que resultaría visible para el ojo humano.

Los autores prevén ampliar este trabajo con nuevos relevamientos espectroscópicos. Hollands señaló al medio que la cantidad de enanas blancas con espectros disponibles podría multiplicarse por diez en los próximos años. Esa ampliación de la muestra permitiría identificar más objetos con colores inusuales y comparar sus atmósferas con mayor precisión.

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