
Cientos de desechos de madera recolectados en el río Motagua están siendo utilizados para la fabricación de muebles y para proveer de leña a familias de escasos recursos en Guatemala.
La iniciativa es impulsada por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de Guatemala y la organización neerlandesa The Ocean Cleanup como una estrategia ambiental que busca reducir la tala de árboles y evitar que los desechos del río Motagua lleguen al mar Caribe.
De acuerdo con el MARN, cientos de árboles son arrastrados de manera natural por las corrientes del caudaloso río, principalmente en la época de lluvia.
Se estima que el material vegetal representa un 60% de los residuos que retiene la biobarda en la comunidad de El Quetzalito, en el municipio de Puerto Barrios, departamento de Izabal.

La mayoría corresponde a madera de sauce arrastrada por las corrientes fluviales durante los meses de invierno, entre mayo y septiembre, detalló la unidad de Comunicación del MARN a Infobae.
En El Quetzalito, los pobladores procesan parte de este recurso para elaborar mesas, la mayoría utilizadas en los comedores comunitarios y en áreas laborales.
La madera que no puede ser utilizada en muebles es enviado hacia comunidades de Zacapa como La Fragua, El Hato y la colonia Pueblo Modelo, para que lo utilicen como leña y así reducir la tala inmoderada de árboles. Este proyecto de combustible ha beneficiado a unas 2.000 personas.

Además de la madera, el proyecto gestiona el reciclaje de plástico PET, el cual es transformado en poliéster para fabricar escobas y recogedores.
Alianza con The Ocean Cleanup frena la llegada de desechos al Caribe desde 2019
La cooperación entre el MARN y The Ocean Cleanup comenzó en 2019 para mitigar el flujo de desechos en la cuenca del río Motagua, de acuerdo con datos de la organización neerlandesa.
Tras las primeras pruebas en 2022 en el afluente río Las Vacas, la organización desplegó sistemas avanzados como el Interceptor 006 y, posteriormente, el Interceptor 021 en la desembocadura de El Quetzalito.
La operación conjunta retiene entre el 60% y el 70% de la contaminación, lo que equivale a la extracción de más de 10 millones de kilos de basura que de otro modo llegarían al golfo de Honduras.
A partir de 2024, ante la saturación de espacio en la aldea de origen, la entidad ambiental y la ONG estructuraron el traslado sistemático de la madera retenida mediante fletes de hasta 770 toneladas por viaje.

Acumulación de basura desata reclamos diplomáticos y demandas en Honduras
El arrastre masivo de residuos sólidos por la cuenca del río Motagua genera tensiones fronterizas en Centroamérica.
Las corrientes desplazan miles de toneladas de plásticos y materiales procedentes del vertedero de la zona 3 de Ciudad de Guatemala hacia las playas de Omoa y Puerto Cortés, en Honduras.
Las autoridades de ese país señalan que el 80% de los desechos en sus costas proviene de territorio guatemalteco, con afectaciones directas sobre la pesca y el turismo local.
En el Congreso Nacional de Honduras, legisladores han impulsado iniciativas legales para interponer demandas internacionales contra Guatemala por daños ambientales con el argumento de que la vía diplomática no ha detenido la contaminación.
Mientras que en El Salvador sectores ecologistas advierten sobre el impacto de estos residuos en el ecosistema marino regional.

