
El Partido Quebequense (PQ) ganó las elecciones provinciales de este lunes en Quebec y regresó al poder después de más de una década en la oposición, con la promesa de organizar un nuevo referéndum sobre la independencia de la única provincia francófona de Canadá. Con cerca del 28% de los votos, según los resultados casi definitivos, la formación liderada por Paul Saint-Pierre Plamondon se impuso a liberales y conservadores y superó ampliamente a la gobernante Coalición Avenir Québec (CAQ).
La victoria del PQ plantea un nuevo desafío para el mensaje de unidad nacional del primer ministro canadiense, Mark Carney, en un contexto marcado por las tensiones comerciales con Estados Unidos y por las tentativas separatistas en la provincia petrolera de Alberta. Quebec, con unos nueve millones de habitantes y amplias competencias de gobierno local, eligió a los 127 diputados de su Asamblea Nacional.
Saint-Pierre Plamondon, abogado de 49 años conocido como “PSPP”, se perfila como el nuevo primer ministro de Quebec, aunque el Partido Quebequense no alcanzó la mayoría absoluta. La falta de una mayoría en los 127 escaños de la Asamblea Nacional puede dificultar la aplicación de su programa.
A medida que se conocieron los primeros resultados, sus partidarios reunidos en Montreal cantaron “Le Québec, un pays”, uno de los principales lemas del movimiento independentista. Ante sus seguidores, Saint-Pierre Plamondon insistió en su compromiso de organizar un referéndum y afirmó que Quebec “merece” ser un país.
“Nos lo merecemos, nos lo merecemos en el mismo grado que todos los demás pueblos que tienen su país y su democracia”, agregó el dirigente.

El primer ministro canadiense respondió tras la publicación de los resultados con un mensaje en su cuenta de X. “Construir un Quebec más fuerte está en el centro de nuestra misión de construir una Canadá más fuerte”, declaró Carney.
El jefe del Gobierno federal agregó que tiene “muchas ganas de trabajar” con el nuevo dirigente de la provincia para apoyar a las empresas y a los trabajadores de Quebec afectados por los aranceles estadounidenses. La victoria del PQ se produce mientras Ottawa enfrenta las consecuencias de la disputa comercial con Washington.
Referéndum después de Trump
El Partido Quebequense prometió organizar un nuevo referéndum sobre la independencia después de que Donald Trump deje la presidencia de Estados Unidos en enero de 2029. Saint-Pierre Plamondon había condicionado la consulta a la salida de Trump de la Casa Blanca y sostuvo que el contexto actual no ofrece las condiciones que considera necesarias para un debate sobre el futuro político de Quebec.
El líder independentista explicó que el conflicto comercial entre Estados Unidos y Canadá “no ofrece un clima tranquilo para reflexionar sobre nuestro futuro”.
La primera ministra saliente de Quebec, Christine Fréchette, había planteado durante la campaña el impacto que tendría la propuesta independentista sobre la economía provincial. En su último intento para convencer a los votantes, preguntó si “quieren un gobierno que nos lleve a una campaña de referéndum donde todo quede patas arriba o si quieren un gobierno que se concentre en garantizar una economía estable”.
Las encuestas previas mostraban una caída del respaldo a su partido durante las últimas semanas. La CAQ gobernaba Quebec desde 2018 y quedó por detrás del Partido Quebequense en los comicios del lunes.

Dos referéndums y una nueva consulta
Quebec ya celebró dos referéndums sobre su independencia, en 1980 y 1995. En la segunda consulta, el “Sí” perdió por un margen estrecho. Desde entonces, la cuestión de la separación de Canadá permaneció como uno de los asuntos que más divisiones provocaron entre los habitantes de la provincia, aunque la posibilidad de una nueva consulta quedó fuera del centro del debate político durante las últimas tres décadas.
Una encuesta reciente situó en 31% el apoyo a la independencia entre los habitantes de Quebec.
El respaldo al Partido Quebequense también aparece vinculado a otras preocupaciones de los votantes. Parte de ese apoyo responde a un deseo de cambio ante la pérdida de poder adquisitivo y el desmantelamiento de la sanidad pública, más que a una adhesión directa a la independencia.
Saint-Pierre Plamondon ya anticipó además una relación exigente con el Gobierno federal. El dirigente definió el vínculo con Ottawa como “una relación de fuerza” y advirtió que no ocultará su rechazo si considera que los intereses de Quebec no reciben el respeto que reclama.
“Si no se respeta Quebec no esconderé que eso no es aceptable”, declaró.
(Con información de AFP)

