Cáncer de mama en El Salvador: la fragmentación del sistema que dificulta medir y atender la enfermedad, advierte especialista

Cáncer de mama en El Salvador: la fragmentación del sistema que dificulta medir y atender la enfermedad, advierte especialista

La detección temprana del cáncer de mama permite definir tratamientos oportunos antes de que la enfermedad avance. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Detectar el cáncer de mama en una etapa temprana puede marcar la diferencia en la vida de una paciente, ya que permite definir tratamientos antes de que la enfermedad avance.

Para que ese proceso sea oportuno, se necesitan estudios disponibles, una atención coordinada y datos que permitan conocer cuántas mujeres reciben un diagnóstico en El Salvador.

El ginecólogo obstetra y oncólogo Danilo Alfonso Arévalo señaló que la información sobre cáncer de mama proviene de distintas instituciones, aunque no existe un registro que reúna todos los casos diagnosticados y tratados en el país.

“No se puede saber con precisión la situación de cáncer de mama en el país por varias razones”, afirmó durante una entrevista.

Las pacientes pueden recibir atención en el Ministerio de Salud, el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), hospitales regionales, clínicas privadas u organizaciones especializadas. Cada servicio cuenta con sus propios procesos de registro, lo cual dificulta establecer una cifra única sobre diagnósticos, tratamientos y supervivencia.

“El sistema es fragmentado, no es un sistema único. Las pacientes pueden ser atendidas en una institución pública, en el ISSS o en una institución privada”, explicó Arévalo.

Entre 2020 y 2024, los diagnósticos de cáncer de mama registrados en El Salvador pasaron de 221 a 416, un aumento del 88%, según datos del Ministerio de Salud recopilados por la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (Ormusa).

La cifra de 2024 corresponde a los casos informados hasta septiembre de ese año dentro de un total de 979 nuevos diagnósticos de cáncer, por lo que refleja una parte de la carga atendida y no necesariamente todos los casos del país.

El Ministerio de Salud informó, además, que la red pública realizó 28,492 mamografías y 308,248 exámenes clínicos de mama entre junio de 2024 y mayo de 2025.

El Salvador carece de un registro nacional único que reúna los casos de cáncer de mama diagnosticados en el país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los equipos y el acceso a controles forman parte de la detección temprana

La Memoria de Labores 2024-2025 del Ministerio de Salud informó que el país contaba con 17 mamógrafos en funcionamiento. El documento reportó 28.492 mamografías y 308.248 exámenes clínicos de mama realizados en hospitales y establecimientos del primer nivel de atención.

Arévalo valoró la disponibilidad de mamografía digital en algunos servicios y la incorporación de nuevas tecnologías en el ámbito privado. A la vez, planteó que la cobertura debe responder a la cantidad de mujeres que requieren controles. “Son tres millones de mujeres que lo necesitan. Entonces, ¿Cuántas mujeres tienen que ir a atender en eso?”, manifestó.

El oncólogo sostuvo que el tiempo entre el diagnóstico y el tratamiento también requiere atención. “Las cosas que mejoran el pronóstico de una paciente con cáncer es el hecho de que desde el momento del diagnóstico ella reciba un tratamiento al menos 30 días después”, afirmó.

Según Arévalo, una coordinación más amplia entre los diferentes servicios de salud permitiría acompañar a las pacientes desde la detección de una lesión hasta la confirmación del diagnóstico y el inicio del tratamiento.

La atención de las pacientes con cáncer de mama se distribuye entre el Ministerio de Salud, el Seguro Social y el sector privado. (Foto cortesía)

Los registros reflejan la atención de cada institución

El médico indicó que las estadísticas disponibles pueden partir de los datos de instituciones específicas o de los diagnósticos de egreso hospitalario. Esa información permite conocer la actividad de cada centro, aunque no siempre muestra el recorrido completo de una paciente.

Una mujer puede realizarse una biopsia en una ciudad, recibir una cirugía en otra y completar sus tratamientos en un establecimiento distinto. Además, los diagnósticos consignados al alta pueden referirse a intervenciones quirúrgicas o a condiciones clínicas que no detallan toda la evolución oncológica.

“Hay pacientes que pueden ser operadas en Santa Ana u otras que son atendidas en San Miguel, pero esos datos no están ahí porque no es el área central o no es el Hospital Nacional de la Mujer que las atendió”, dijo.

Arévalo consideró que un registro integrado permitiría precisar la incidencia de la enfermedad, identificar la etapa en que las pacientes llegan a consulta y conocer los resultados de los tratamientos. “Conocer un dato bien fidedigno está bien difícil”, resumió.

La coordinación puede facilitar la continuidad de los estudios

El especialista también se refirió a las mujeres que realizan estudios en el sector privado y buscan continuar su atención en otra institución. En algunos casos, explicó, se solicitan nuevas evaluaciones para validar los resultados o adecuarlos a los protocolos clínicos de cada prestador.

“Si una paciente se tomaba un examen dentro del área privada y luego iba a una consulta a un sistema público, el examen no era válido y tenían que hacerlo nuevamente”, señaló Arévalo.

El médico indicó que la repetición de pruebas puede prolongar el proceso y representar un costo adicional para las familias. “Aunque la gente trate de adelantar en el aspecto privado, se ven truncados porque les quieren hacer de nuevo ese estudio”, expresó.

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