
Aníbal Lotocki declaró en el juicio por la muerte de Cristian Zárate que el empresario llegó “totalmente decidido” a operarse y que, durante la consulta previa, no detectó síntomas ni signos que permitieran sospechar una enfermedad.
“El señor Zárate vino totalmente decidido a operarse. Quería hacerlo conmigo”, sostuvo el médico ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17.
Según relató, atendió a Zárate en el microcentro porteño, sobre la calle Florida. Dijo que el paciente llegó a última hora porque viajaba desde Luján.
Lotocki afirmó que, como parte de la evaluación inicial, Zárate completó una ficha de historia clínica con antecedentes y datos sobre su estado de salud. “Él se presentaba como un paciente sano, no tenía signos de enfermedad ni síntomas”, declaró.
Lotocki aseguró que los estudios prequirúrgicos no mostraban anomalías. También señaló que el examen cardíaco y el respiratorio no presentaron alteraciones y que tampoco se detectaron hernias en el abdómen. “El examen cardíaco, perfecto; el examen respiratorio, perfecto”, afirmó.
También indicó que el paciente envió por WhatsApp los estudios requeridos para la intervención. Entre ellos, mencionó una radiografía de tórax que, según su declaración, estaba “en perfectas condiciones” y no mostraba elementos que permitieran advertir una patología.
“Era un prequirúrgico obligatorio. El paciente estaba sano, se presentaba como sano y no había síntomas para sospechar una enfermedad ni un trastorno en ningún órgano”, sostuvo Lotocki.
En tanto, si bien admitió que presentaba enzimas elevadas, aseguró que el valor no configuraba un riesgo para la operación.
“Yo había tenido contacto con un paciente con COVID lo que correspondía que haga cuarentena. Le suspendí la cirugía y él se enojó mucho, le faltó el respeto a mi esposa. Nosotros decidimos no operarlo. Ahí pidió disculpas, se retractó, que él confiaba en mí pero que no lo pospusiera más”, relató.
“Le ofrecimos hacerla un día antes de lo previsto. El día de la cirugía viene, firma todos los papeles, el consentimiento… Le sacamos una foto prequirúrgica, le volvemos hacer un examen físico. La consulta con el anestesiologo, todo lo que se tiene que hacer”, indicó.
Luego remarcó que Zárate se iba a hacer una liposucción y una dermolipectomía con técnica “tulua” que, según él, no requiere internación y están permitidas en centros de cirujía ambulatorio, sin internación. “No le hicimos un ombligo nuevo, se puede corroborrar porque en la foto del prequirirgico se ve un tatuaje que habría desaparecido si era una dermolipectomía completa. Desapareció un 30 o 40 por ciento”.
De esta manera, respondió a un informe elaborado por el Cuerpo Médico Forense que complicó su situación. “No es una falta las múltiples inciciones”, remarcó sobre otra de las cuestiones señaladas por los peritos en la autopsia.
Durante su declaración en el juicio por la muerte del empresario, el médico afirmó que Zárate “tardó mucho en despertarse” luego de la intervención. “En muchos pacientes sucede”, aclaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17.
Lotocki relató que, tras la cirugía, el paciente fue trasladado a una habitación del piso inferior mientras él realizaba otra operación. Cuando pasó a revisarlo, dijo que lo encontró “no lúcido”, exaltado por momentos, con somnolencia y desorientación.
“Se excitaba. Pensé que podía tener un ataque de pánico, pero se dormía”, declaró. Según su relato, Zárate señalaba que sentía dolor, aunque no podía precisar en qué zona. El anestesiólogo le administró morfina.
El acusado sostuvo que el cuadro se modificó cuando el paciente bajó la presión arterial y presentó taquicardia. “Había perdido 400 mililitros por el drenaje de una solución sanguinolenta. Estaba perdiendo mucho líquido”, afirmó.
Ante esa situación, explicó que evaluaron dos alternativas. “Podríamos haber tenido una conducta perezosa o activa. Dije: ‘Vamos a revisarlo’”, señaló. Por eso, decidieron trasladar nuevamente a Zárate al quirófano.
Lotocki indicó que el paciente fue anestesiado otra vez y que el procedimiento se extendió durante dos horas. Aseguró que no encontraron una complicación en curso: “El paciente no tenía nada, los puntos estaban todos bien, estaba todo en su lugar”.
Según declaró, tras esa revisión Zárate despertó “en perfectas condiciones”, dejó de perder líquido y ya no manifestó la desesperación que, según su versión, había mostrado antes. “Tenía un dolor habitual para la cirugía. No había criterio ni para pedirle análisis complementarios ni para trasladarlo”, sostuvo.
Lotocki afirmó que estaba previsto que el empresario permaneciera en el centro médico durante la noche bajo el cuidado de una enfermera, debido a que vivía lejos y la operación había terminado tarde.
“No tenía criterio de internación. Se quedó porque vivía lejos, la cirugía fue tarde”, declaró. Comparó esa permanencia con una “internación domiciliaria” y sostuvo que Zárate quedó al cuidado de personal con experiencia en ese tipo de procedimientos.
El médico aseguró que la noche transcurrió “tranquila” y que los signos vitales se mantuvieron estables. También dijo que no recibió llamados de alerta.
En un momento, agregó, el paciente registró una saturación de oxígeno de 94%, un valor que consideró dentro de los parámetros normales. Según su versión, la médica de guardia le colocó una cánula de forma preventiva.
Lotocki señaló que a la mañana siguiente ya estaba en la clínica cuando una enfermera les comunicó que Zárate se había descompensado. Dijo que el paciente presentaba taquicardia, baja saturación de oxígeno y frecuencia cardíaca acelerada.
“Pensábamos que metabolizaba lenta la droga”, sostuvo. Como no mejoraba, una médica lo revisó y recomendó el traslado. Lotocki relató que la profesional advirtió que el paciente estaba agitado, hiperventilado e hipotenso, y que podía sufrir un paro cardíaco si no lograban compensarlo.
La administración activó un código rojo para solicitar una ambulancia, según declaró el imputado. Lotocki indicó que decidió intubarlo porque no lograban determinar qué originaba la descompensación. También afirmó que le administraron sangre y que el paciente logró estabilizarse de forma transitoria.
“Yo dije de llevarlo a quirófano porque es como una terapia intensiva por la aparatología”, sostuvo.
El médico cuestionó la respuesta del servicio de emergencias. Dijo que la primera ambulancia llegó media hora después del llamado, pero que no era adecuada para el traslado, por lo que se pidió una segunda unidad. Según su declaración, esa ambulancia demoró una hora y media más.
De acuerdo a su versión, la empresa de emergencias se negó a trasladarlo. El paciente, en tanto, se despertó y “empezó a luchar con el tubo”. Se lo sacaron. Volvieron a verlo en un estado de exitación.
Lotocki aludió a una encefalopatía hepática como una explicación que, según sostuvo, solo podía plantearse “con el diario del lunes”, es decir, después de conocer el desenlace.
Luego, Lotocki se refirió a la cardiopatía grave y la cirrosis hepática que, según declaró, padecía Zárate. Aseguró que ambas enfermedades estaban “ocultas” y sostuvo que ese cuadro elevaba “un 90 por ciento” el riesgo de muerte.
También cuestionó la incidencia de la diabetes en el desenlace. “La diabetes no tenía ningún rol acá”, afirmó, en referencia a la conclusión del Cuerpo Médico Forense sobre una posible enfermedad que pudo haber contribuido a la muerte del empresario. A la vez, aseguró que los peritos ajustaron la evidencia a la hipótesis.
Una vez en la clínica Zárate “hizo un paro y no lo pudimos sacar”. En ese lugar, la Policía lo detuvo sin dejar que se cambiara. “Estaba con el ambo y crocs”, recordó.
Zárate murió en abril de 2021, después de una cirugía estética realizada en el Centro Médico Conde, en el barrio porteño de Caballito. Lotocki enfrenta una acusación por homicidio simple con dolo eventual en ese expediente.
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