
El partido pacifista ruso Yábloko denunció presiones contra sus observadores en varias regiones durante las elecciones legislativas que comenzaron el viernes y finalizarán el domingo en Rusia, de las que la formación opositora quedó excluida como fuerza política.
El líder de Yábloko, Nikolái Ribakov, pidió una intervención de la Comisión Electoral Central (CEC) ante lo que consideró una sucesión de irregularidades. “La magnitud de lo que está sucediendo ya no nos permite considerar cada uno de estos casos como malentendidos aislados”, afirmó, según el servicio de prensa del partido.
Ribakov sostuvo que la situación requiere “una respuesta inmediata de la Comisión Electoral Central” y denunció trabas al trabajo de los observadores, negativas de acceso a los centros de votación, citaciones policiales antes de los comicios y traslados de representantes partidarios a dependencias policiales.
“Los intentos de obstaculizar el trabajo legítimo de los observadores, las denegaciones injustificadas de acceso (a los colegios), las citaciones policiales en vísperas de las elecciones, el traslado injustificado de observadores a la policía y otras formas de presión vulneran los derechos de ciudadanos y candidatos”, insistió.
En Moscú, efectivos de seguridad armados con metralletas custodiaron el exterior y el interior de varios centros de votación. La presencia militar coincidió con una noche de ataques de drones sobre la parte europea de Rusia.
La organización indicó que más de 1.000 observadores designados por candidatos de Yábloko trabajan en centros electorales de más de 20 regiones. La formación opositora, la única fuerza que rechaza de forma abierta la invasión en Ucrania, no participa como partido en la elección de la Duma, la cámara baja del Parlamento ruso. Algunos de sus postulantes aún mantienen posibilidades de acceder a asambleas regionales.

El partido del Kremlin, Rusia Unida, busca retener la mayoría que obtuvo en 2016. Los sondeos oficiales le atribuyen entre 33% y 37% de intención de voto, mientras que firmas independientes sitúan ese respaldo en torno al 25%.
Los analistas prevén que Rusia Unida alcance cerca del 50% de los votos y que otros tres o cuatro partidos ingresen al Parlamento. Entre ellos figuran los comunistas, que cuestionaron el voto electrónico al considerarlo un instrumento de manipulación.
La exclusión de Yábloko de las elecciones legislativas rusas redujo aún más la competencia en unos comicios donde los candidatos evitan abordar asuntos sensibles, como la guerra en Ucrania y sus efectos dentro del país.
El Tribunal Supremo de Rusia confirmó en agosto la inhabilitación de Yábloko, tras admitir denuncias del partido ultraconservador Rodina, que cuenta con un diputado en la Duma. La acusación apuntó a una supuesta financiación irregular y a contactos con el extranjero. La decisión afectó a una de las pocas fuerzas políticas que expresó críticas públicas contra la invasión de Ucrania, aunque su peso electoral resultó limitado. Yábloko obtuvo 750.000 votos en las últimas elecciones, poco más del 1%.
Su fundador, Grigori Yavlinski, calificó la exclusión como un “acontecimiento político significativo” y afirmó que la medida evidencia “una profunda crisis en el sistema político ruso y una falta de visión sobre el futuro deseado”.
Antes de la denuncia de Yábloko, el presidente ruso, Vladímir Putin, votó por internet en las elecciones legislativas y en medio de una jornada marcada por ataques con drones, un amplio despliegue de seguridad y una participación del 21,58% del electorado a las 18:00 de Moscú del viernes. La votación se extenderá hasta el domingo y convoca a 111 millones de ciudadanos. Las autoridades rusas y Ucrania no acordaron un alto el fuego para el período electoral.

La presidenta de la Comisión Electoral Central (CEC), Ela Pamfílova, negó que los servidores electorales sufrieran un ciberataque con filtración de información. “Logramos repeler varios ataques y amenazas de este tipo. Y toda esta provocación barata no vale de nada”, afirmó.
Pamfílova añadió que las votaciones, “muy a pesar de los provocadores, marcha bien, con normalidad”, y sostuvo que los incidentes no interferirán en la expresión de la voluntad de los ciudadanos. El grupo de piratas informáticos CikLeak aseguró que accedió a los servidores de la CEC y cuestionó el sistema de sufragio digital y denunció que la comisión “ha creado un sistema de votación electrónica remota completamente opaco” que, según sostuvo, permite el robo de votos.
CikLeak pidió a los ciudadanos que acudan a las urnas solo el último día de los comicios para dificultar una eventual manipulación de los resultados.
(Con información de EFE)

