Un estudio europeo revela el lado menos conocido del deporte infantil: ansiedad, presión y miedo a fallar

Un estudio europeo revela el lado menos conocido del deporte infantil: ansiedad, presión y miedo a fallar

El proyecto PsiDE evaluó a futbolistas menores de edad antes y después de una intervención con jugadores, entrenadores y familias: el 35% estaba en riesgo psicológico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Practicar un deporte puede enseñarle a un niño a gestionar la frustración, ganar confianza y sentirse parte de un equipo. Pero también puede convertirse en una fuente de ansiedad, miedo al error y presión. La diferencia, en muchos casos, no está en la actividad en sí, sino en el entorno que la rodea: lo que dicen los entrenadores en el vestuario, cómo reaccionan los padres en la tribuna y qué expectativas pesan sobre los menores antes de cada partido.

Esa es la conclusión central que se desprende del proyecto PsiDE —Promoción del bienestar psicológico en futbolistas menores de edad—, una investigación aplicada desarrollada con jóvenes futbolistas de clubes de la Comunidad de Madrid, España. La iniciativa fue impulsada por la Fundación del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (Fcopm) y la Real Federación de Fútbol de Madrid (RFFM), según informó la revista Infosalud.

Antes de la intervención, el 35% de los jóvenes presentaba riesgo psicológico

Una infografía ilustra el impacto del acompañamiento psicológico en futbolistas menores de la Comunidad de Madrid (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio midió el bienestar de los participantes antes y después de una intervención psicológica integral. Los datos previos revelaron que alrededor del 35% de los jóvenes tenía riesgo de problemas psicológicos, un 7% mostraba niveles bajos o muy bajos de bienestar y un 3% registraba indicadores compatibles con sintomatología depresiva. Esas cifras, según Ana de Cevallos, psicóloga general sanitaria y deportiva y coordinadora técnica del equipo de PsiDE, no sorprenden a quienes trabajan a diario con deportistas jóvenes.

“En consulta y en los clubes llevamos tiempo observando que muchos chicos llegan con dificultades relacionadas con la ansiedad, con la autoestima, con el miedo a fallar o con la gestión emocional”, señaló De Cevallos en declaraciones recogidas por Infosalus.

La especialista fue enfática: “El deporte no crea esos problemas, pero tampoco los hace desaparecer automáticamente”. La presión por ganar, los entrenamientos excesivos y las expectativas poco realistas pueden transformar una actividad inicialmente beneficiosa en una carga para el menor.

Tras intervenir en el entorno, la sintomatología depresiva cayó casi a la mitad

La coordinadora de PsiDE advierte que entrenamientos excesivos y expectativas poco realistas pueden volver la actividad una carga (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados posteriores a la intervención mostraron cambios concretos. El grupo de jóvenes con mayor malestar psicológico disminuyó un 12%, el riesgo global de problemas psicológicos se redujo y, entre quienes presentaban indicadores compatibles con depresión, la sintomatología bajó prácticamente a la mitad. En paralelo, los clubes participantes mejoraron sus medidas de protección y bienestar, con un índice de cumplimiento que pasó del 76% al 86%.

El trabajo no se centró únicamente en los deportistas. El proyecto abordó habilidades como la regulación emocional, la confianza, la motivación y la comunicación, pero al mismo tiempo acompañó a entrenadores, familias y responsables de los clubes.

“Cuando cuidamos el contexto, mejora el bienestar psicológico y también la experiencia deportiva”, destacó De Cevallos. Ese resultado llevó a la especialista a formular una idea clave: “Para cuidar la salud mental de los jóvenes hay que intervenir sobre todo el ecosistema deportivo”.

Familias y entrenadores definen cómo vive un niño su experiencia deportiva

La coordinadora de PsiDE advierte que entrenamientos excesivos y expectativas poco realistas pueden volver la actividad una carga (Imagen Ilustrativa Infobae)

En las categorías de formación, los adultos que rodean al menor tienen un peso determinante. De Cevallos subrayó que un mismo partido puede convertirse en una experiencia de aprendizaje o en una fuente de ansiedad según cómo reaccionen quienes están en la tribuna o en el banco.

Cuando el mensaje prioriza el esfuerzo y el disfrute, se fortalecen la confianza y la motivación del niño. Cuando todo gira en torno al resultado o a evitar el error, el bienestar cede.

Por eso, en PsiDE se les ofrecieron herramientas concretas a los entrenadores y se trabajó para que tomaran conciencia del impacto que sus actitudes generan en los jugadores. “No debemos esperar a que aparezcan problemas graves para actuar”, advirtió la coordinadora.

El proyecto demostró que intervenir de forma temprana y en todo el entorno deportivo mejora tanto la salud mental de los menores como las condiciones en las que se desarrolla su formación.

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