
Las manchas marrones que aparecen en el rostro, las manos o los brazos con el paso de los años pueden tratarse, pero requieren una evaluación previa. Dichas marcas pueden confundirse con lesiones precancerosas o cáncer de piel, por lo que los dermatólogos recomiendan confirmar el diagnóstico antes de recurrir a cremas, láseres u otros procedimientos.
La dermatóloga certificada Erum Ilyas, de King of Prussia, en Pensilvania, señaló a TIME que el término “mancha de la edad” no debería tomarse como un diagnóstico. Detrás de ese nombre habitual puede haber alteraciones cutáneas de distinto origen y con necesidades de tratamiento diferentes.
Una mancha estable y plana suele corresponder a un léntigo solar
Las verdaderas manchas de la edad, conocidas médicamente como léntigos solares, son áreas benignas en las que se acumula pigmento por la exposición solar a lo largo del tiempo. Suelen ser planas, de color beige o marrón uniforme, con límites definidos y una superficie lisa.
La dermatóloga certificada Rebecca Dufner, de Plano, Texas, explicó que estas lesiones suelen permanecer sin grandes cambios durante años. Sin embargo, el aspecto por sí solo no siempre permite identificarlas con seguridad.

Otras marcas frecuentes incluyen las queratosis seborreicas, crecimientos benignos que pueden sobresalir, presentar una apariencia cerosa o parecer adheridos a la piel. También existen las queratosis actínicas, lesiones ásperas o escamosas que se consideran precancerosas y requieren control médico.
Los cambios de forma, color o textura requieren consulta médica
El principal riesgo consiste en tratar por razones estéticas una lesión que en realidad necesite evaluación clínica. Algunos tipos de cáncer de piel, incluido el melanoma, pueden parecerse inicialmente a una mancha marrón común.
Los especialistas aconsejan consultar si una marca surge de forma repentina, cambia de tamaño, forma o tonalidad, se eleva, sangra, produce picazón, forma costras o no cicatriza. También recomiendan aplicar la regla del “patito feo”: una lesión que se ve distinta de todas las demás merece una revisión.
Un dermatólogo puede examinar la zona con un dermatoscopio, un instrumento que permite observar patrones no visibles a simple vista. Si persisten las dudas, el profesional puede indicar una biopsia para determinar la naturaleza de la lesión.
Los productos tópicos pueden aclarar las manchas, aunque el proceso lleva meses

Tras confirmar que se trata de una lesión benigna, existen opciones para atenuar su pigmentación en el hogar. El resultado no suele ser inmediato: los tratamientos tópicos para las manchas de la edad actúan durante meses, no en pocos días.
Entre las alternativas de prescripción figuran los retinoides y el ácido azelaico. En productos de venta libre pueden encontrarse ingredientes como vitamina C, niacinamida, ácido kójico, arbutina, ácido glicólico, ácido tranexámico y tiamidol, que pueden ayudar a reducir progresivamente la intensidad del color.
La hidroquinona también puede ser eficaz, aunque Dufner aconseja usarla bajo supervisión dermatológica. El empleo prolongado o inadecuado puede provocar ocronosis exógena, una alteración que deja una pigmentación azulada o negruzca difícil de corregir.
En piel madura, que suele ser más fina y seca, conviene introducir un solo activo a la vez, hidratar con regularidad y reducir la frecuencia de aplicación ante cualquier irritación. La inflamación puede oscurecer aún más la piel y contrarrestar el objetivo del tratamiento.
Los remedios caseros y las cremas sin control pueden empeorar la pigmentación
Aplicar jugo de limón, vinagre de manzana o agua oxigenada sobre la piel no constituye una alternativa segura. Estos productos pueden provocar irritación, quemaduras y manchas posteriores por inflamación, según los especialistas consultados por TIME.

El bicarbonato, las exfoliaciones agresivas y los intentos de raspar, quemar o congelar un crecimiento en casa también elevan el riesgo de infección, cicatrices y cambios permanentes de pigmento. Además, pueden destruir una lesión que debería haber sido analizada mediante biopsia.
Las cremas blanqueadoras de alta concentración adquiridas en sitios sin regulación son otro foco de preocupación. Una promesa de borrar años de daño solar en pocos días debe considerarse una señal de alerta, especialmente cuando no se conocen los ingredientes ni hay orientación profesional.
El láser y la luz pulsada ofrecen resultados más rápidos en consultorio
Los procedimientos realizados por dermatólogos suelen actuar con mayor rapidez que las cremas. Para los léntigos solares, los láseres y tratamientos basados en luz se encuentran entre las opciones más utilizadas, ya que apuntan al pigmento acumulado.
El profesional puede emplear láser en lesiones puntuales o recurrir a sistemas de luz para áreas extensas con pecas y daño solar. La crioterapia con nitrógeno líquido y las exfoliaciones químicas son otras posibilidades para casos seleccionados.
Las queratosis seborreicas exigen un enfoque distinto porque son crecimientos y no solo zonas de pigmentación. Si causan molestias o generan preocupación estética, un dermatólogo puede retirarlas mediante crioterapia o un procedimiento de afeitado superficial.

El tipo de piel condiciona la elección y la intensidad del tratamiento. Las personas con mayor concentración de melanina presentan más riesgo de hiperpigmentación o pérdida de color después de ciertos procedimientos. Por ello, es importante consultar con un especialista con experiencia en distintos tonos de piel.
El protector solar limita la aparición de nuevas lesiones
Aunque una mancha haya sido eliminada o aclarada, pueden aparecer otras. Muchas reflejan radiación ultravioleta recibida años o décadas antes, por lo que tratar las lesiones actuales no borra el daño acumulado.
La recomendación es aplicar todos los días un protector solar de amplio espectro con factor de protección solar de al menos 30, además de usar sombreros y prendas que cubran la piel. La protección frente a la radiación ultravioleta evita que las manchas existentes se oscurezcan y reduce la formación de nuevas lesiones.
El bloqueador también permite que los productos despigmentantes tengan mejores resultados, ya que evita que la piel continúe produciendo pigmento mientras se intenta disminuir el que ya está presente.

