La sorprendente devolución de El Puma Rodríguez a Dante Ortega en Es mi sueño: “Acá no hay término medio”

La sorprendente devolución de El Puma Rodríguez a Dante Ortega en Es mi sueño: “Acá no hay término medio”

Después de escuchar la versión de Rosas, El Puma Rodríguez tomó la palabra y fue directo a remarcar lo que, a su entender, apareció esta vez con claridad en Dante Ortega. “Por fin te veo. No hay que inventar nada acá; uno tiene que ser uno mismo donde sea que esté, con tu personalidad, tu espíritu, tu alma, tu carisma. No hay término medio acá”, dijo el cantante ante la mirada del nieto de Palito y de su compañera, quienes acababan de interpretar el clásico de La Oreja de Van Gogh.

La devolución siguió en el mismo sentido y reforzó la idea de que el jurado percibió una evolución en la presencia escénica del joven. “Te felicito, te encontré, te miro y te veo”, agregó el venezolano, en otra intervención de la gala. El señalamiento no se centró solo en la afinación o en la ejecución del tema, sino en la forma en que Dante Ortega ocupó el escenario y sostuvo su interpretación dentro del dúo.

Ese tramo de la devolución planteó una lectura sobre la performance: más que un cambio técnico aislado, El Puma destacó una aparición más definida de la personalidad artística del participante. En un formato en el que el jurado suele evaluar voz, actitud y conexión con el repertorio, su comentario apuntó a ese punto de equilibrio entre interpretación y presencia.

El Puma Rodríguez elogió a Delfina Santella por su voz, su afinación y su rol en el funcionamiento del dúo

La devolución de El Puma Rodríguez no se detuvo en Dante. También hubo un reconocimiento explícito para Delfina Santella, a quien elogió por su desempeño vocal y por el funcionamiento de la pareja artística. “Una voz espectacular, afinadísima, tienes mucho gusto para cantar. Yo compro este dúo, cuánto vale, no sé, pero lo compro”, afirmó.

Con esa frase, el jurado dejó planteado que la interpretación no se sostuvo únicamente por rendimientos individuales, sino por el ensamble entre ambos participantes. La elección de interpretar “Rosas”, de La Oreja de Van Gogh, una canción muy reconocida dentro del repertorio pop en español, exigía equilibrio entre sensibilidad, afinación y coordinación, y la devolución apuntó justamente a esa construcción conjunta.

Joaquín Levinton señaló que Dante Ortega dejó atrás la timidez y proyectó la voz con otra actitud escénica.

En esa línea, el elogio a Delfina reforzó la idea de que el dúo logró una versión con identidad propia dentro del programa. La observación sobre la afinación y el gusto para cantar también funcionó como una validación del rol de Santella en una puesta que quedó atravesada por las palabras del jurado. El comentario marcó la lectura de la presentación más allá de lo musical.

Más adelante llegó la devolución de Joaquín Levinton, que coincidió con el diagnóstico de cambio y crecimiento en Dante Ortega. “Qué agradable sorpresa que nos han traído. Dante, perdón que voy a empezar por ti, pero hoy te superaste. Siempre te noté tímido y para adentro, y hoy sacaste la voz para afuera”, expresó tras la presentación.

El comentario de Levinton sumó otro ángulo a la evaluación de la performance. Mientras El Puma había puesto el foco en la aparición de una identidad más visible, el líder de Turf remarcó una transformación en la actitud escénica. La referencia a la timidez y a una mayor proyección de la voz ayudó a completar la lectura general del jurado sobre lo que ocurrió durante el número.

La versión de “Rosas”, de La Oreja de Van Gogh, exigió equilibrio entre sensibilidad, afinación y coordinación entre Dante Ortega y Delfina Santella

Así, las devoluciones coincidieron en un punto central: la actuación mostró a un Dante más expuesto, más seguro y con mayor capacidad para sostener el protagonismo dentro de la canción. La interpretación con Delfina Santella terminó consolidándose, de ese modo, como uno de los pasajes con mayor repercusión de la emisión. La actuación del dúo cobró relevancia en la gala por las devoluciones del jurado y le dio un empujón al joven criado en un ambiente artístico. Nieto de Palito y Evangelina Salazar, hijo de Sebastián Ortega y Guillermina Valdés, busca hacer su propio camino y, al parecer, está bien rumbeado.

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