4 ideas erróneas sobre el consumo de carbohidratos y su impacto en la glucosa en sangre, según especialistas

4 ideas erróneas sobre el consumo de carbohidratos y su impacto en la glucosa en sangre, según especialistas

El tratamiento nutricional de la diabetes debe adaptarse a las necesidades y preferencias individuales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los carbohidratos y el control de la glucosa en sangre suelen quedar atrapados entre mensajes contradictorios. Sin embargo, organismos internacionales y especialistas en nutrición coinciden en que el manejo de diabetes y prediabetes no pasa por eliminarlos por completo. Sino por elegir mejor su calidad, cantidad y combinación con otros alimentos.

La discusión tiene alcance sanitario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una guía sobre ingesta de carbohidratos. Allí recomienda priorizar granos integrales, verduras, frutas y legumbres, con especial foco en la calidad de estos alimentos y aporte de fibra.

La calidad de los carbohidratos influye en la respuesta de la glucosa en sangre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La entidad indica además un consumo de al menos 25 gr de fibra por día en adultos. Y advierte sobre el exceso de azúcares libres, que no debería superar el 10% de la energía total diaria, según su orientación general sobre dieta saludable.

En la misma línea, la Asociación Estadounidense de Diabetes (ADA) plantea que no existe un único porcentaje ideal de carbohidratos para todos y que el abordaje debe individualizarse.

1. La diabetes no exige eliminar todos los carbohidratos

La fibra ayuda a ralentizar la digestión y favorece un control glucémico más estable. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los mitos más extendidos sostiene que una persona con diabetes debería excluir por completo este grupo de alimentos.

La ADA va en sentido contrario. Sus estándares de atención remarcan que el patrón alimentario debe centrarse en fuentes densas en nutrientes, ricas en fibra y con bajo nivel de procesamiento. Remarcando la presencia de legumbres, frutas enteras, verduras y granos integrales. El objetivo es favorecer un perfil glucémico más estable y sostener el plan en el tiempo.

La diabetes no requiere eliminar por completo todos los carbohidratos de la dieta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese mismo punto fue subrayado por la nutricionista Erin Palinski-Wade, dietista registrada y educadora certificada en diabetes, en declaraciones recogidas por EatingWell. La especialista afirmó que no hay pruebas que respalden la eliminación total de carbohidratos. Y señaló que las opciones con fibra, poco procesadas, pueden contribuir al manejo de la glucosa a largo plazo y al cuidado cardiovascular.

La OMS sobre carbohidratos también evita fijar una recomendación general de supresión o de reducción extrema. En cambio, pone el foco en la procedencia de esos alimentos y su estructura.

La orientación coincide con revisiones difundidas por los National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos y sociedades científicas que destacan que tanto el tipo como la cantidad de carbohidratos influyen en la glucemia.

2. El tipo de carbohidrato sí modifica la respuesta glucémica

Los alimentos ultraprocesados suelen aportar carbohidratos de rápida digestión. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Contar porciones puede ser útil en algunos tratamientos, pero eso no vuelve equivalentes a todos los carbohidratos. La OMS define la calidad de los carbohidratos a partir de varios factores. Entre ellos, la proporción de azúcares, velocidad con que se digieren y contenido de fibra dietaria. Esa diferencia es central para entender por qué un alimento ultraprocesado y uno integral no producen el mismo efecto metabólico.

Palinski-Wade explicó que los carbohidratos simples presentes en productos ultraprocesados suelen digerirse con rapidez. Mientras que los complejos, como los de los granos integrales y fruta, se absorben de manera más lenta. Esa absorción gradual favorece una liberación menos brusca de glucosa en sangre.

Las dietas muy bajas en carbohidratos no son necesariamente superiores para todas las personas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La nutricionista Lorena Drago, dietista y educadora certificada en diabetes, agregó en EatingWell otro dato relevante. Un producto rotulado como “sin azúcar” puede seguir conteniendo harinas, almidones o leche, componentes que también elevan la glucosa.

La observación coincide con la posición de la ADA, que recomienda evaluar la composición total de la comida y no solo una leyenda frontal del envase. El NIH resume, además, que las fuentes aconsejadas son los alimentos con fibra inherente, no sus versiones muy refinadas.

3. La fruta entera no equivale a un exceso problemático de azúcar

La fruta entera ofrece fibra, agua, vitaminas, minerales y compuestos vegetales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro mensaje frecuente indica que la fruta debería evitarse por su contenido de azúcar. Las guías internacionales distinguen entre la fruta entera y otros productos derivados.

La OMS incluye a las frutas entre las fuentes preferentes de carbohidratos. Mientras que el NIH, al compilar recomendaciones sobre la diabetes, aconseja elegir fruta entera por encima de jugos, frutas secas o productos más procesados.

Los jugos y productos derivados de la fruta generan una respuesta diferente a la de las piezas enteras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Drago sostuvo que la fruta entera aporta agua, fibra, vitaminas, minerales y compuestos vegetales. Su estructura intacta hace que su efecto sobre la glucosa sea distinto del de otros productos elaborados a base de fruta. Esa distinción aparece de forma reiterada en las recomendaciones nutricionales, que asocian la fibra con una digestión más lenta y beneficios metabólicos más amplios.

La dietista y especialista en nutrición, Sylvia Klinger, añadió que sumar frutas frescas o congeladas puede ayudar a sostener un patrón alimentario equilibrado. Sobre todo cuando se combinan con proteínas o grasas saludables.

4. Las dietas muy bajas en carbohidratos no son superiores siempre

La nutricionista destaca que elegir carbohidratos ricos en fibra puede favorecer un control más estable de la glucosa en sangre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La idea de que cuanto menos carbohidratos, mejor control de la glucosa, tampoco tiene respaldo universal. La ADA sostiene que los planes de alimentación deben adaptarse a cada persona y que existen distintos patrones válidos. Sus recomendaciones priorizan la calidad, distribución de las comidas y adhesión sostenida al tratamiento, antes que una restricción extrema.

Palinski-Wade señaló en declaraciones al medio original que las dietas muy restrictivas pueden mostrar cambios rápidos de peso al inicio. Aunque eso no garantiza mejores resultados duraderos sobre el control glucémico.

El NIH recoge además que hay un rango amplio de ingesta de carbohidratos compatible con una alimentación saludable. Las fuentes con fibra deben ocupar un lugar central.

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