La patrona del amor, la tumba más visitada del cementerio: “Las chicas le ponen gomitas de pelo, le dejan flores, anillos y ofrendas”

La patrona del amor, la tumba más visitada del cementerio: “Las chicas le ponen gomitas de pelo, le dejan flores, anillos y ofrendas”

Hay historias que sobreviven al paso del tiempo porque contienen todos los ingredientes de una gran leyenda: amor, tragedia, misterio y una dosis de superstición. En la ciudad bonaerense de Dolores, ninguna reúne mejor esos elementos que la de Bertha Smith, una mujer cuya tumba se transformó en un sitio de peregrinación para enamorados, curiosos y turistas; y todos los 15 de septiembre -día de su muerte- cobra un significado especial.

Quien recorra hoy el cementerio local encontrará fácilmente su sepulcro. No hace falta preguntar demasiado. Todos saben dónde está. “Las chicas le ponen gomitas de pelo, le dejan flores, anillos y otras ofrendas”, contó a Infobae la influencer Camila Quilez, creadora de la cuenta @cementerios.arg, que cuenta con 227 mil seguidores.

“Con el paso de los años, Bertha dejó de ser solamente una figura histórica para convertirse en una especie de protectora de los amores imposibles. Las jóvenes suelen acercarse para pedir ayuda sentimental”, precisó.

La devoción popular es tan fuerte que muchos la conocen simplemente como “la patrona del amor”, enfatizó Camila.

Bertha Smith murió joven, a los 23 años, pero con el paso de las décadas su historia se transformó en una de las leyendas más populares del cementerio de Dolores (Fotos gentileza: Instagram @cementerios.arg)

Hoy, la tumba de Bertha Smith destaca en el cementerio local no solo por su historia sino también por el fervor que genera. “Es la tumba más visitada del cementerio de Dolores, sobre todo por chicas jóvenes que le piden favores relacionados con el amor”, explicó la experta en cementerios.

El fenómeno se refuerza con la costumbre de dejar en la tumba objetos personales, botellas de agua o cartas, siguiendo una lógica similar a la de otros santuarios espontáneos. “Alguien lo empezó y se convirtió en tradición”, señaló.

Una historia que se niega a morir

La leyenda de Bertha Smith forma parte de la identidad de Dolores. Como señala una investigación sobre la historia local, “no hay dolorense que no la repita en alguna de sus variantes” y tampoco quien no haya recorrido el cementerio buscando el sitio donde descansa.

La versión más difundida sostiene que la joven llegó a Dolores desde Hungría el 19 de febrero de 1881. Allí se enamoró perdidamente de un hombre que pertenecía a una familia acomodada. Él correspondía sus sentimientos, pero existía un obstáculo insalvable: estaba comprometido con otra mujer.

La relación terminó en tragedia.

Todos los 15 de septiembre, cientos de personas se acercan a la tumba de Bertha Smith para dejar pequeñas ofrendas y pedir por amor, según cuenta la tradición popular

Según el relato popular, el día en que el hombre contrajo matrimonio con su prometida, Bertha decidió quitarse la vida de un disparo. Tenía apenas 23 años.

Con el tiempo, los hechos comprobables se mezclaron con la imaginación popular. Cada generación agregó detalles, interpretaciones y nuevos misterios.

Sin embargo, detrás de la leyenda también existen documentos históricos y testimonios recopilados por investigadores locales.

Una de las reconstrucciones más recientes fue realizada por el ciclo Historias PBA, que presenta a Bertha como “una víctima de las redes de trata que operaban a fines del siglo XIX”.

Según esa versión, la joven húngara llegó a la Argentina engañada, como muchas mujeres provenientes de Europa del Este que terminaban siendo explotadas sexualmente. Allí conoció a Emilio, un joven martillero de la clase alta dolorense.

La leyenda de Bertha Smith trascendió generaciones y convirtió su sepultura en una parada obligada para quienes recorren el cementerio de Dolores

“Todo cambió cuando Bertha se enamoró de Emilio y Emilio se enamoró de Bertha”, relató el documental. Pero el romance estaba condenado desde el inicio por las diferencias sociales que separaban a ambos.

Historias PBA cuenta que “el hombre llegó a comprarle una casa donde la visitaba cada noche”. Sin embargo, “mantenía su compromiso con una joven de su misma posición social”.

Cuando Bertha supo que el casamiento se concretaría, quedó devastada. “El día de la boda, mientras la novia ingresaba en la iglesia y sonaban las campanas, en todo el pueblo se escuchó el disparo”, narra el relato audiovisual.

La investigación también recupera un dato que alimentó durante décadas las sospechas: Emilio fue detenido tras la muerte, aunque posteriormente recuperó la liBerthad cuando la Justicia concluyó que se trató de un suicidio.

No obstante, la pregunta nunca desapareció del todo: ¿Fue realmente un suicidio o hubo algo más detrás de aquella muerte?

El misterio del epitafio

Uno de los aspectos más fascinantes de la historia es el célebre epitafio grabado sobre la tumba. La inscripción dice: Si al posar la mirada en esta tumba recuerdas al ser cuyas cenizas guarda, seguid, no te detengas… conociste la materia, el alma nunca”.

“Si al posar la mirada en esta tumba recuerdas al ser cuyas cenizas guarda, seguid, no te detengas... conociste la materia, el alma nunca”, dice el epitafio grabado en su tumba

Historias PBA reivindica a Bertha como una poetisa, destacando que dejó redactado ese texto antes de quitarse la vida. Pero existe otra versión menos conocida y mucho más compleja.

En 1978, el escribano e historiador dolorense Ramón Avanza publicó La calle del Álamo, un libro dedicado a rescatar personajes y episodios de la historia local. Allí aparece una reconstrucción muy distinta de Bertha Smith.

Según Avanza, la joven no era una prostituta sino una profesora de idiomas que trabajaba en un establecimiento educativo que funcionaba donde actualmente se encuentra la Escuela Nº 1.

La describe como una mujer adelantada para su tiempo. “Bella, esbelta, de cabellera rubia y andar displicente”, escribe el autor. También señala que llamaba la atención de los vecinos por su forma de vestir, por caminar sola por las calles y por mostrarse indiferente frente a las críticas de la sociedad conservadora de la época.

Las jóvenes son algunas de las principales visitantes de la tumba de Bertha Smith, a quien la tradición popular convirtió en una suerte de patrona de quienes buscan el amor

Avanza agrega un dato revelador: Bertha tenía una verdadera pasión por la escritura. “Ignoramos su producción poética y el valor literario que pudiera asignársele, pero se sabe que tenía verdadera pasión por escribir epitafios”, señala en el libro.

Esa observación alimentó la teoría de que la inscripción de su tumba efectivamente habría sido obra suya.

Es que durante las largas veladas que Bertha compartía con su enamorado, también había textos escritos por la joven. “Muchísimas veces, entre el hálito de tiernas promesas de amor, también había modelos de epitafios que ella redactaba con sutil penetración”, recuerda Avanza.

Y según relata el escritor, el destino quiso que la celebración se realizara exactamente frente a la casa donde ella vivía. Entonces ocurrió la tragedia.

El día que Dolores quedó en silencio

Avanza describe aquella escena con un tono casi cinematográfico. “Mientras los invitados brindaban por los recién casados, desde el balcón de la vivienda de Bertha comenzó a escucharse un llanto desgarrador. El ambiente festivo se transformó inmediatamente en inquietud”, contó.

El misterio alrededor de la vida y la muerte de Bertha Smith alimentó durante décadas una historia que todavía permanece viva entre los vecinos de Dolores

Según el relato, todas las miradas se dirigieron hacia el novio. Éste se levantó de la mesa, cruzó la calle y subió rápidamente las escaleras de la vivienda. Segundos después se escuchó un grito desesperado y el estampido de un arma de fuego.

Quienes ingresaron a la habitación encontraron a la joven sin vida. “Reclinada en un diván, vestida sólo con un blanco peinador de seda, yacía sin vida aquella mujer”, describe el historiador. Sobre un pequeño escritorio se encontraba el epitafio que posteriormente sería grabado en su tumba.

La tumba que nunca deja de recibir flores

La muerte no puso fin a la historia. De acuerdo con Avanza, el hombre hizo construir un mausoleo en memoria de Bertha. Poco después comenzaron a producirse hechos extraños: la lápida aparecía dañada una y otra vez.

Las supersticiones crecieron rápidamente. Algunos creían que existía una maldición. Otros sospechaban que el mármol se rajaba como una forma de expresar aquello que nunca había podido aclarar la Justicia.

El mito popular asegura que todos los años, el dúa que se conmemora su muerte, el mármol de tumba se raja

Jamás hubo una explicación definitiva. Lo único que sobrevivió fue el recuerdo. “El epitafio siempre se lee y siempre se cubre de flores arrojadas por manos anónimas”, escribió Avanza hace casi medio siglo.

La frase sigue siendo válida.

Más de 140 años después, la tumba de Bertha Smith continúa siendo la más convocante. Las flores nunca faltan. Tampoco los mensajes escritos por parejas que buscan ayuda para concretar un amor o superar una decepción.

Nadie sabe quién reemplaza las ofrendas ni quién deja los ramos frescos cada semana. Tal vez sean los mismos devotos que la consideran una protectora sentimental. O quizá personas que simplemente se sienten conmovidas por una historia que mezcla pasión, tragedia y misterio.

Lo cierto es que Bertha Smith sigue viva en la memoria colectiva. Ya sea como víctima de un amor imposible, como poetisa adelantada a su época o como protagonista de una leyenda popular, su nombre continúa convocando visitantes.

La sepultura de Bertha Smith se distingue por las particulares ofrendas que dejan quienes llegan hasta allí con la esperanza de encontrar el amor

Y mientras las jóvenes sigan alimentando ese mito, la llamada “patrona del amor” conserva intacto el lugar que ocupa en el corazón de Dolores.

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