La causa que investiga a Facundo Moyano por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género tendrá este lunes una nueva jornada de testimoniales. Esta vez, ante la fiscalía declararán la madre y la hermana de Candela Arizaga, dos testimonios que apuntarán a reconstruir cómo era la relación entre la joven y el ex diputado y lo que saben acerca del episodio que dio origen a la investigación.
Según pudo saber Infobae de fuentes del caso, ambas testigos sostendrán que no tenían conocimiento de situaciones de violencia dentro de la pareja. Las mismas fuentes anticiparon, además, cuáles serán los puntos centrales de sus declaraciones.

En el caso de la hermana de Arizaga, uno de los ejes tendrá que ver con una historia que publicó en su cuenta de Instagram después de que trascendieran los videos en los que se veía a Candela corriendo por la calle.
En uno de los posteos cuestionó directamente a Moyano con la frase: “Estos son los políticos que eligen, los mismos que después hablan de los derechos de las mujeres”. La publicación permaneció visible durante aproximadamente una hora y luego fue eliminada.
Por su parte, la madre de Arizaga fue citada, entre otras razones, porque fue la primera integrante de la familia que vio a Candela en el Hospital Pirovano después del episodio que dio origen a la investigación.

La última declaración de Candela
Los testimonios se producirán una semana después de que la propia Arizaga volviera a presentarse ante la fiscal Florencia Nocerez para ampliar y rectificar distintos puntos de su primera declaración.
En esa audiencia, la joven explicó que decidió declarar nuevamente después de reconstruir parte de lo sucedido junto a su familia. “Quería modificar cosas que me fui acordando, mientras hablaba con mi familia”, señaló en la declaración a la que accedió Infobae.
Uno de los puntos que aclaró estuvo relacionado con cómo recuperó el celular que había quedado en el departamento de Moyano. En su primera vez ante la Justicia había dicho que lo recibió en el hospital y que se lo habían llevado sus amigas. Sin embargo, luego rectificó esa versión: “En realidad me lo llevaron a mi edificio cuando me dieron el alta, me lo llevó Diego ‘Figa’ Di Santo (N.d.R.: un custodio de Moyano)”. Luego precisó que recibió el teléfono cuando ya se encontraba en su casa, poco después de regresar del hospital. En el acta quedó asentado además que fue su madre quien la ayudó a recordar cómo había recuperado el celular.
Arizaga también cuestionó la versión del policía que intervino aquella madrugada, quien había declarado que la joven manifestó haber sido víctima de violencia. “Eso es falso”, sostuvo. “En ningún momento dije que me habían golpeado, ni que me tenían secuestrada. Es imposible que le haya dicho eso”, agregó.
En ese sentido, relató que las primeras personas con las que habló fueron quienes estaban dentro de un colectivo y atribuyó lo ocurrido al estado en el que se encontraba: “Ahí dije que había estado consumiendo y que estaba asustada, me di cuenta de que era algo producto de un delirio, psicosis”.
La joven también dio precisiones sobre el consumo de cocaína durante las horas previas al episodio. Al ser consultada por lo ocurrido el lunes, afirmó: “Yo no pude dormir y empecé ese lunes a consumir, durante el día dormí un ratito y después continué”. También aseguró que no recuerda haber salido del departamento durante esa jornada.
Por último, Arizaga contó que comenzó terapia dos veces por semana en Rosario y volvió a expresar su intención de retomar el vínculo con Moyano. Según quedó asentado en el acta, insistió en su voluntad de que se levanten las medidas de protección para poder verlo. La fiscal le explicó entonces los motivos por los cuales consideraba que, por el momento, no correspondía dejar sin efecto las restricciones vigentes.

