Josefina “China” Ansa construyó su carrera en los medios desde abajo. Su llegada a los medios se produjo después de repartir currículums y tuvo su primera oportunidad frente a cámara cuando reemplazó a un meteorólogo. Desde entonces, aquella certeza que tenía desde joven —que quería trabajar en televisión— empezó a tomar forma hasta consolidar una carrera como conductora y licenciada en Comunicación, que en 2025 tuvo uno de sus grandes reconocimientos con el Martín Fierro a Revelación por su trabajo en Escape Perfecto.
La historia de Diego Mendoza estuvo atravesada desde muy temprano por el fútbol profesional y también por un brusco cambio en el rumbo de su carrera. En 2016, cuando integraba el plantel de Huracán, sufrió un grave accidente en Venezuela: el micro que trasladaba al equipo sufrió una falla en los frenos y su pie derecho quedó atrapado. Estuvo seis meses sin caminar, pero logró volver a las canchas. Llegó al fútbol de Ibiza, donde jugó durante siete meses hasta que la pandemia volvió a interrumpir sus planes. A los 30 años decidió retirarse del fútbol.
Fue justamente durante la pandemia, en 2020 y mientras Diego estaba en Ibiza, cuando sus caminos se cruzaron. El inicio de la relación fue facilitado por un amigo en común, quien detectó el interés del futbolista y propició el intercambio de mensajes. La periodista, sorprendida por la distancia, aceptó el contacto y ambos comenzaron a comunicarse a través de videollamadas. Durante casi seis meses, mantuvieron un diálogo diario en el que compartieron anécdotas y detalles personales, creando un vínculo fuerte a pesar de la ausencia de encuentros presenciales. Diego le pidió matrimonio a China en 2023, el día de su cumpleaños, y juntos formaron la familia que siempre habían imaginado: primero llegó Indiana (2023), y luego Rafael (2025). Hoy, además de ser pareja, comparten la crianza de sus dos hijos y una dinámica familiar en la que buscan equilibrar sus trabajos con el tiempo en casa.
Acá, los momentos más destacados de la charla:

La China: “Soy feliz, tengo una familia linda, un marido que me ama y dos hijos maravillosos. Tengo todo”
—¿Quién tiene más levante?
CHINA: —Yo creo que él.
DIEGO: —Yo, pero para mí ella tiene más levante. Mi teoría es que ustedes, como son famosas, les cuesta un poco más acercarse a los chicos. Entonces te miran de lejos y te das cuenta…
CHINA: —Pero él levanta, levanta mucho.
—Y la gente es muy afectuosa físicamente (risas).
DIEGO: —Sí, ella me lo dice… Yo trato de no abrazar, pero lo que pasa es que quizás del otro lado el abrazo es muy, muy fuerte… Ella me dice “¿La conocés?“, y yo: No. ¿Viste que del otro lado es como que se sienten que te conocen?. Y yo digo: “No, no la conozco”.
CHINA: —¡Qué afectuosa que es la chica! (risas)
—¿Alguno perdonaría una infidelidad?
DIEGO: —Yo. La amo como mujer, pero también la admiro como persona. Y me cuesta pensar a veces cuando nos peleamos, que ella me dice: “Me voy, me quiero separar”. A mí me cuesta llevar la vida sin ella. Mi día es ella. O sea, todos te dicen: tus hijos. Sí, pero hasta quizás en el comienzo del día ella es más importante que mis hijos, porque yo necesito que ella esté bien para que los nenes estén bien, para que ella esté entera para los nenes, porque mamá es mamá.
—Es muy fuerte ese amor.
DIEGO: —Sí, siempre se lo digo a ella: yo la amo, pero no de la desesperación de tenerla conmigo. La amo de que siempre quiero verla bien. Siempre hago un montón de cosas atrás, que a veces ella me dice: ¿Para qué hacés todo esto? Porque el amor que yo tengo por ella lo veo en mis hijos hoy.
—¡Qué lindo que te amen así!
CHINA: —Sí, estoy muy feliz y se me nota. Detrás tengo este equipo que me sostiene, porque sin un equipo vos solo no podés. Te desmoronás, no podés transmitir esa felicidad. Y realmente transmito lo que soy, mi estado de ánimo. Soy feliz, tengo una familia linda, un marido que me ama y dos hijos maravillosos. Tengo todo.
Diego: “Ella fue la que me ayudó como a sacarle drama a los problemas”
DIEGO: —De todos los problemas que tuve -siempre lo digo-, ella fue la que me ayudó a sacarle el drama a los problemas. Ella es una gran solución. Siempre recaigo ahí, un poco. Me ayuda mucho porque yo soy muy sensible, de angustiarme mucho y tirarme para abajo. Y ella desde su lado, que también es sensible, pero suaviza todo y logra empujarme. Y salgo rápido. Es como: “bueno, ya está. Una lloradita y a seguir”.
—Hacen buena pareja, chicos, ¡me encantan!
DIEGO: —Somos buen equipo. Cuando yo me tuve que retirar del fútbol, ella un día me dijo: “¿Qué es lo que sentís? Retirate, yo te acompaño».
CHINA: —Siempre busco estar trabajando en eso para que no se pierda, porque es fundamental en la pareja sentirse amado, sentirse deseado, gustarle al otro, ¿viste? Por ahí te sacaste una foto, le gustás a diez mil millones de personas…
—Sí, pero querés gustarle a tu pareja.
CHINA: —Claro.
Diego: “Nuestra propuesta de matrimonio no fue tan romántica”
—La propuesta de matrimonio, ¿cómo fue?
DIEGO: —No fue tan romántica, quizás. Se había ido a dormir el día de su cumpleaños. Yo pensé que se iba a quedar despierta, entonces armé algo…
CHINA: —Estaba agotada. Madre primeriza, con la bebita de un mes. Apenas duermo, duermo. Él me fue a despertar. Le digo: “No, voy a seguir durmiendo…” “Vení que es tu cumpleaños”. “No, voy a seguir durmiendo”. “Vení”. Y fuimos hasta el patio de casa, los dos solitos.
—¡Chicos, me parece re romántico!
CHINA: —Y aparte en silencio para que no se despierte el bebé.
DIEGO: —Claro, ¿estaba tu mamá?
CHINA: —Sí. Le dije: “Mami, mirala a India un segundo que Diego quiere brindar por mi cumpleaños. ¿Podés creer? ¡A las doce!“, y ahí nos fuimos al patio.

DIEGO: —Le dije que pidamos un deseo y tiremos una moneda y cuando se dio vuelta para tirar la moneda, me agaché y le hice la propuesta.
—¡Ay, se agachó y todo!
DIEGO: —No había velas, no había nada, estábamos los dos solos.
—Me encanta.
—CHINA: No teníamos ni la foto para Instagram.
DIEGO: —Hicimos una selfie, ¿te acordás?
—¡Esa es la foto más linda, la no foto!
DIEGO: —Habíamos planificado que al año y medio hacíamos la fiesta. Al año y medio vino Rafa, quedó embarazada. Y también el trabajo de ella se postergó, así que nos queda la fiesta por hacer.
—Hay que hacerla.
DIEGO: —Hay que hacerla.
CHINA: —Sí.
La China: “Su mayor virtud es la manera de acompañar”
DIEGO: —Yo dejé todo de lado para que ella pueda explotar un montón de cosas. Entonces me puse a cargo de todo.
CHINA: —Cuando nosotros nos conocimos yo siempre decía que su mayor virtud era su manera de acompañar. Es difícil trabajar en la sombra para cuidar al otro. Es difícil correrse a un costado para que brille el otro. En los vínculos en general. Cuando llegó Escape perfecto, que fue mi primera conducción, eran muchas horas y yo tenía la bebita recién nacida. Pasaba trece horas en el canal y después iba al noticiero y teníamos que estar con la bebé, que tomaba teta hasta los dos años y él en el camarín con mi mamá ayudándome. Y eso es potenciar a uno, porque él ahí ya no puede salir a trabajar.
DIEGO: —No pensamos mucho, lo solucionamos. Si toca llevar a los nenes al canal, o ir al al colegio, de alguna manera lo vamos a resolver.
—Los hijos de artistas se crían así. Todos han dormido en camarines…
CHINA: —Lo que pasa es que él trabaja y yo quiero acompañarlo de la misma manera que él me acompañó a mí, pero ahora al ser papás, tenemos prioridad uno, prioridad dos y después estamos nosotros.
DIEGO: —Para mí, ella es recompañera, se levanta a la mañana y me dice: “¿Querés tomar un mate? Te preparo el mate”. Ya eso es decir: “Bueno, te estoy acompañando”.
La China: “¡Sí, soy intensa! ¡Quiero todo a la perfección! Nací así“
DIEGO: —Nos hemos querido separar por un enojo que hemos tenido y es: “che, no te vayas, ¿por qué te vas?»
CHINA: —Levanto todas mis cosas y me voy, porque me pintó. Y a las tres horas yo extrañaba todo.
DIEGO: —Yo a veces digo: “qué boludez, ¿en serio te vas a enojar por esto?“. Y quizás para ella sí significó un montón. Entonces, ahí bajo un poco. ”¿Es tan importante como para separarnos?“. ”No, tampoco es tan importante, pero estoy re enojada». “Bueno, andá a caminar…”.
CHINA: —Pero hablamos un montón, cualquier pavada la charlamos.
DIEGO: —Siempre nos terminamos eligiendo.
CHINA: —¡Soy intensa! ¡Quiero todo a la perfección! No sé, nací así. Quiero que las cosas funcionen perfectamente y por eso estoy atrás de todo.
DIEGO: — Es como: “dejame a mí”. Y yo estoy tranquilo en el sillón, no pasa nada, yo estoy bien acá. Y quizás a ella hasta eso le molesta, pero no rompe.
CHINA: —El hombre sentado en el sillón…
—… con la cantidad de cosas que hay para hacer (risas).
CHINA: —Yo siento que el hombre sentado en el sillón lo único que debería hacer es pararse. Con que te pares, ya me molestás un poco menos. A veces solo necesito que circules. O sea…
DIEGO: —Y ahora la manda a la más chiquita…
CHINA: —Le digo: “andá a decirle a papá que haga algo, o que haga de cuenta que hace algo” (risas).
La China: “Soy medio plana y uso corpiño con push-up para la videollamada”
—¿Cómo empezaron las conversaciones de Instagram?
DIEGO: —Estaba hablando con Fernando Carlos, que trabajaba con ella en el noticiero, era el inicio de la pandemia, y un día me manda un video donde ella aparecía atrás. “¿Y esa morocha, qué onda“. Y él me dice: “No sé, qué sé yo”.
—¿Fer va y te dice: “Este pibe preguntó por vos”?.
CHINA: —Claro, pero le digo: “Ay, bueno, perfecto. Decile que tomamos unos mates”. “Está en Ibiza, vive allá”. “O sea, ¿para qué me mostrás el menú si no puedo comer?”, le digo.
—Que no se puede tocar.
DIEGO: —Y como vi que ella era periodista, dije: ‘Voy a aprovechar que yo tengo información de acá′. Le mandé un mensaje: ‘¿Cómo estás? Todo bien’.
—¡El enviado especial en Ibiza!
CHINA: —¡Corresponsal!
DIEGO: —Y yo un poco inventaba y un poco era verdad, pero como ella era periodista yo le decía: “Mirá que te estoy contando lo que yo sé de acá, chequealo”. Pero así arrancó y fueron ocho meses. Nos contábamos todo. Ella tenía sus parejas acá o sus novios.
CHINA: —Mis cositas.
DIEGO: —Y yo también tenía allá. Y nos íbamos contando un poco lo que hacíamos, como amigos.
—¿Se iban contando con las otras personas que salían?
CHINA: —Claro, yo le decía: “Mirá, está viniendo, charlamos en otro momento”, “perfecto. No te digo que la pases bien porque un poco de celos me da”.
DIEGO: —Sí, era raro. Teníamos nuestra cita, que es muy loco. La gente a veces nos dice: “Estaban re locos ustedes”. Y hacíamos videollamada, tomábamos vino, comíamos sushi.

CHINA: —Cada uno desde su lugar. Yo le decía, te juro: “Mirá que yo no tengo mucho pecho. O sea, soy medio plana y uso corpiño con push-up para la videollamada”. Yo ya empezaba a blanquear mis cosas, porque lo iba a tener que ver. Y él me veía siempre cubierta con un corpiño push-up. Digo: ¿Cómo salgo de acá? Me va a ver en la intimidad. “Bueno, yo te voy a contar que ¡al final usé todas estas almohadillas al pedo!“.
—No creo que le importe nada.
DIEGO: —Cuando nos conocimos tampoco fue tan íntimo, era como raro. Estuvimos ocho meses por videollamada.
CHINA: —Sabíamos todo, pero no sabíamos cómo era la textura de la piel del otro, por ejemplo.
DIEGO: —Sí, hasta sabíamos con las personas que cada uno había estado.
CHINA: —Y cuando tuvo la posibilidad de volver a irse y me dijo: “Me quedo para apostar en esta relación, le veo como futuro”.
DIEGO: —Y ella me dijo: “Bueno, dejame que lo piense”. No es que me dijo “sí, dale”.
CHINA: —Bueno, pero tenía que atender las otros cuestiones que tenía en el placar. Tenía que cerrar algunas historias.
Mirá la entrevista completa en el video.
Fotos: Gustavo Gavotti

