Una intoxicación por monóxido de carbono en una vivienda del barrio porteño de Boedo provocó la atención de los servicios de emergencia y derivó en la asistencia de siete personas afectadas por la exposición, el mediodía de este martes 21 de julio. Infobae confirmó que el incidente ocurrió por un calefón que evacuaba mal los gases, debido a su mal funcionamiento.
El hecho tuvo lugar en Estados Unidos 3553, en el cruce con Maza y Avenida Boedo de la Ciudad de Buenos Aires. Entre los pacientes hay cinco son menores y dos adultos, según confirmaron fuentes del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) a Infobae.

El incidente movilizó a siete unidades terrestres que se desplegaron en la zona para controlar la situación y brindar atención médica inmediata. Hasta el momento, y si bien todos fueron atendidos en el lugar, dos de las víctimas fueron trasladadas al Hospital Ramos Mejía.
La mayoría de los afectados requirió intervención médica debido a síntomas de intoxicación. Cuatro de los pacientes, entre los que se encuentran tres menores de sexo femenino y un adulto varón, recibieron oxigenoterapia. Los especialistas mantienen bajo observación a las personas expuestas, dado el riesgo asociado a este tipo de accidentes.

Las autoridades no reportaron víctimas fatales y mantuvieron un operativo preventivo para evitar nuevos incidentes, mientras continúan las tareas de ventilación y control del ambiente.
Recomendaciones
En su página Web oficial, el Ministerio de Salud de la Nación Argentina advierte que la intoxicación por monóxido de carbono constituye una amenaza seria y letal en los hogares, especialmente durante el invierno. El gas, conocido como el “asesino invisible”, afecta a personas y animales sin generar olor, color ni sabor y puede provocar desde síntomas leves hasta la muerte.
El monóxido de carbono ingresa al cuerpo a través de los pulmones, desplaza el oxígeno en la sangre y dificulta que las células reciban el oxígeno necesario. El cerebro y el corazón resultan los órganos más vulnerables a este déficit. La intoxicación suele intensificarse en épocas frías, cuando se incrementa el uso de calefactores y se reduce la ventilación por puertas y ventanas cerradas.
El Ministerio de Salud detalla que este gas se genera por la combustión incompleta de materiales como gas, petróleo, carbón, kerosén, nafta, madera o plásticos. Los artefactos que funcionan con estos combustibles, como calefones, termotanques, estufas, braseros, cocinas y motores de combustión, pueden liberar monóxido si operan en ambientes mal ventilados. Una señal de alerta es la coloración amarilla o anaranjada de la llama en hornallas y la presencia de manchas de hollín en los artefactos.

Entre los síntomas de intoxicación figuran dolor de cabeza, mareos, somnolencia, debilidad, cansancio, náuseas, vómitos, palpitaciones, dolor de pecho y pérdida de conocimiento. En casos graves, la exposición puede causar convulsiones o paro cardiorrespiratorio. Los niños pequeños pueden manifestar irritabilidad, llanto constante y rechazo del alimento, síntomas que pueden confundirse con otras enfermedades.
Frente a sospechas de intoxicación, la cartera sanitaria recomienda ventilar de inmediato los ambientes, retirar a las personas afectadas y acudir rápidamente a un hospital, incluso si la víctima recuperó el conocimiento. Resulta fundamental informar al equipo de salud sobre la exposición a gases de combustión. Además, se sugiere consultar con un centro de información toxicológica, como los disponibles en el Hospital Posadas, el Hospital de Niños R. Gutiérrez y el Hospital Sor María Ludovica.
La prevención depende en gran medida de la ventilación y el correcto mantenimiento de los artefactos. El Ministerio de Salud recomienda mantener los ambientes ventilados, no dormir con braseros o llamas encendidas, no utilizar hornos para calefaccionar, evitar colocar recipientes con agua sobre estufas y no encender motores de combustión en interiores. Además, el calefón nunca debe instalarse en baños ni en lugares cerrados o sin ventilación.

