Wanda Nara llegó a Italia luego de pasar unos días en París y se instaló en la casa de campo que supo compartir con Mauro Icardi, ubicada en los alrededores de Galliate, un municipio del Piamonte a unos 40 kilómetros de Milán. La acompañaron sus dos hijas con el futbolista, Francesca e Isabella, y sus hijos Benedicto y Constantino López. El grupo se completó con la presencia de Nora Colosimo, su madre, quien hace semanas se encuentra de vacaciones recorriendo distintos putos de Italia.
La empresaria no tardó en compartir con sus seguidores cómo transcurrían los días en esa propiedad. Las imágenes que publicó en sus Stories mostraron una cocina amplia con mesada y mesa de madera rústica, ventanas con vista directa al jardín y una pileta exterior rodeada de árboles frondosos. En uno de los posteos, una de sus hijas aparece sentada en esa misma mesa, concentrada en un dibujo, con una caja profesional de lápices desplegada a su lado.
Los momentos en la pileta también tuvieron su lugar en las publicaciones. Desde la ventana del primer piso, la vista sobre el agua celeste y el parque arbolado que rodea la propiedad quedó registrada en otra de las imágenes. En una toma a nivel del agua, una de las nenas aparece parada en el borde, lista para saltar.


La alimentación tampoco quedó fuera del registro. Wanda fotografió su desayuno sobre la misma mesa de madera: un bowl de yogur griego cubierto con frutillas, arándanos y miel, que etiquetó como “Mi desayuno by isi”. La imagen, tomada desde arriba, mostró la combinación de frutas rojas sobre una base blanca, con la cuchara apoyada al costado.
Nora Colosimo, por su parte, también usó sus propias redes para documentar la estadía. Desde su cuenta publicó una Story que la ubicaba en Galliate, con la canción “Cara Italia” del rapero Ghali como fondo musical. En la imagen se ve a tres integrantes del grupo caminando por las calles empedradas del pueblo al atardecer: una de las hijas de Wanda a la izquierda, uno de sus hijos a la derecha, y Nora en el centro, de rojo.
La abuela también registró un día a solas con una de sus nietas. En una secuencia de cuatro fotos que tituló “Día con mi nieta”, mostró un almuerzo casero en la mesa de la casa, una salida en auto, una parada en una heladería y un paseo frente a una iglesia de fachada ocre rodeada de árboles.


En otra Story, Nora fotografió su propio desayuno sobre la mesa de madera rústica de la casa: huevos revueltos con tortitas de arroz integral, una taza de té y un pote de yogur griego de la marca italiana Esselunga, todo sobre un mantel a cuadros rosas, con los cubiertos de mango de madera al costado.
Al caer la noche, con 28 grados en Galliate, Nora grabó a las dos nenas recorriendo el amplio jardín de la propiedad en monopatín eléctrico, con las luces de los rodados encendidas en la oscuridad. De fondo sonaba “Superestrella”, la canción de Aitana.
La propiedad ubicada a tan solo 50 minutos de Milán, en un pequeño pueblo de 15 mil habitantes, tiene un aire de película europea que se percibe con solo ver el living principal. Las paredes lucen un azul profundo, adornadas con cuadros de películas antiguas y una lámpara de araña de cristal que cuelga majestuosa del techo. El sillón en “L”, enorme, invita a largas reuniones familiares o tardes de descanso, y sobre uno de sus brazos reposa, doblada perfectamente, una manta de Hermès. Una butaca amarilla rompe la armonía cromática y resalta con fuerza en el ambiente. Desde la ventana, la vista es directa a un bosque: el sol entra y realza los tonos de la alfombra oriental, sumando una cuota de calidez.
La casa en si tiene la fachada rojiza, dos pisos con persianas blancas y enredaderas cubriéndolo todo y haciendo de la naturaleza que rodea la mansión en uno de los protagonistas silenciosos de la decoración.

