¿Cómo funciona la luz roja para aliviar el dolor de rodilla y cuáles son los riesgos?

¿Cómo funciona la luz roja para aliviar el dolor de rodilla y cuáles son los riesgos?

Especialistas describen que la fototerapia más útil para molestias articulares es la infrarroja cercana (Imagen Ilustrativa Infobae)

El uso de la terapia con luz roja para aliviar el dolor de rodilla ganó reconocimiento tanto en la comunidad médica como entre quienes buscan alternativas de bienestar. De acuerdo con información publicada por la revista especializada en salud Verywell Health y revisada por la fisioterapeuta estadounidense Dra. Amy Kwan, la variante más eficaz de este tratamiento es la luz infrarroja cercana, que logra penetrar en los tejidos profundos y favorece la reparación articular.

El artículo señala que su popularidad aumentó en redes sociales, donde muchos usuarios relatan mejoras en molestias musculoesqueléticas tras utilizar dispositivos diseñados específicamente para este fin.

La evidencia científica respalda el efecto positivo de la luz infrarroja cercana para reducir la inflamación y estimular la regeneración de tejidos en la articulación. Sin embargo, especialistas consultados advierten que solo el uso de equipos que cumplan parámetros técnicos estrictos puede garantizar beneficios y evitar posibles riesgos.

Qué tipo de luz es necesaria para aliviar el dolor

Una infografía detalla la terapia de luz roja infrarroja cercana para el dolor de rodilla, explicando su funcionamiento, la longitud de onda efectiva y las precauciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La efectividad del tratamiento está determinada por la longitud de onda empleada. Mientras que productos ampliamente utilizados en el cuidado facial emiten luz roja visible en un rango de 630 a 660 nanómetros (nm), los especialistas señalan que para abordar el dolor articular se necesita luz infrarroja cercana, cuya longitud de onda se sitúa entre 780 y 860 nm. Este espectro permite que la energía penetre hasta las capas más profundas y actúe directamente sobre la articulación.

Praveen Arany, profesor asociado de la Universidad de Buffalo en Estados Unidos, explicó que la luz infrarroja cercana incrementa la producción de adenosín trifosfato (ATP) en las células, un proceso que favorece la reparación de tejidos dañados. También se ha identificado que este tipo de luz dilata los vasos sanguíneos, facilitando el suministro de oxígeno y nutrientes, y contribuyendo a la eliminación de desechos metabólicos. Esta combinación de efectos puede reducir la inflamación y la hinchazón, aspectos fundamentales para aliviar el dolor de rodilla.

De manera complementaria, una revisión publicada en la revista Osteoarthritis and Cartilage Open aborda el uso clínico integrado de la terapia láser de baja intensidad para el dolor osteoartrítico. El trabajo concluye que la correcta aplicación de esta tecnología puede aportar beneficios significativos en la disminución del dolor y en la mejora funcional, siempre que se respeten los parámetros técnicos.

Seguridad y precauciones para distintos grupos

El uso excesivo puede neutralizar el efecto buscado en la rodilla, por lo que se sugiere un límite de 10 a 20 minutos por sesión (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si bien la terapia con luz roja se considera segura en la mayoría de los casos, existen advertencias claras para personas con ciertas condiciones. Expertos consultados por Verywell Health advierten que quienes recibieron un diagnóstico reciente de cáncer, padecen lupus, epilepsia o toman medicamentos fotosensibilizantes deben evitar cualquier exposición a este tipo de fototerapia. También se desaconseja el uso en embarazadas y en personas con hipertiroidismo o tumores.

De acuerdo con el especialista, el uso excesivo de la luz roja puede neutralizar sus beneficios. Se recomienda limitar las sesiones a entre 10 y 20 minutos, con una frecuencia máxima de cinco veces por semana.

Cómo elegir el dispositivo adecuado y alternativas complementarias

La proliferación de dispositivos en el mercado exige una selección cuidadosa. Los expertos recomiendan optar por equipos que combinen luz roja visible e infrarroja cercana, con un rango de 630 a 860 nm, y que cuenten con temporizador automático para evitar exposiciones prolongadas. La aprobación por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) constituye una garantía adicional de calidad y seguridad.

El artículo la ubica junto a medidas como reposo, hielo, compresión y elevación en molestias leves, y como apoyo en dolor crónico o artritis

El diseño del dispositivo también influye en la eficacia del tratamiento. Los expertos sugieren el uso de almohadillas, vendajes o soportes que permitan el contacto directo y ajustado con la rodilla. Estas características aseguran que la luz alcance la zona afectada de manera uniforme.

La terapia con luz roja puede complementar otros tratamientos convencionales. Según el artículo, el método RICE (reposo, hielo, compresión y elevación) es adecuado para molestias por sobreesfuerzo o esguinces leves. En casos de dolor crónico o artritis, suele ser necesario combinar la fototerapia con fármacos antiinflamatorios, fisioterapia, inyecciones de corticosteroides o el uso de aparatos ortopédicos.

Los cambios en el estilo de vida, como mantener una dieta equilibrada y realizar ejercicio de bajo impacto, también forman parte de las recomendaciones de los profesionales. Además, alternativas como la acupuntura y la terapia de sauna pueden contribuir al control de la inflamación y mejorar la circulación sanguínea en las articulaciones.

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