
El arroz es un alimento básico en la dieta de millones de personas en Estados Unidos y otras regiones del planeta. A modo de ejemplo, datos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) indican que cerca del 40% de los estadounidenses lo consume al menos una vez por semana.
La amplia oferta de este grano en supermercados incrementó la preocupación tras la difusión de un informe elaborado por la organización Consumer Reports, que identificó niveles potencialmente dañinos de arsénico en el 42% de las muestras analizadas.
La investigación, citada por la revista Prevention, señala que el arsénico inorgánico —considerado la forma más tóxica de este elemento— estuvo presente en todos los productos evaluados. Esta situación llevó a especialistas y autoridades sanitarias a revisar las recomendaciones vigentes e informar a la población sobre cómo reducir la exposición a contaminantes a través de la alimentación.
¿Qué cantidad de contaminantes se detectó en el cereal?
Los expertos evaluaron 52 presentaciones diferentes, incluidos tipos como arborio, basmati, integral, jazmín, variedades para sushi, blanco, precocido y diversas guarniciones. El análisis reveló que en casi la mitad de los artículos examinados, las concentraciones de arsénico inorgánico alcanzaron valores que pueden resultar peligrosos si se ingieren de forma habitual durante periodos prolongados.

James E. Rogers, director del área de seguridad alimentaria de Consumer Reports, que realizó la investigación, advirtió: “En el 42% de los productos, los niveles promedio de arsénico inorgánico fueron lo suficientemente altos como para que un adulto que consuma una ración diaria durante mucho tiempo incremente el riesgo de cáncer de piel, vejiga y diabetes tipo 2”. Además, el estudio detectó cadmio y mercurio en todos los casos, y plomo en casi la mitad.
El informe también señala que la cantidad de sustancias tóxicas varía según la variedad. El basmati y el arroz empleado para sushi presentaron los valores más bajos (55 y 57 partes por billón), mientras que los granos integrales superaron las 110 partes por billón. Las versiones blancas, en cambio, registraron un promedio de 72.
Riesgos para la salud y regulaciones actuales
La FDA fijó un límite de 100 partes por billón para el arsénico inorgánico solo en cereales dirigidos a bebés. En cuanto a las alternativas para adultos, no existen restricciones específicas. Los especialistas consultados consideran que los metales pesados en los alimentos representan solo una fracción de la exposición diaria, aunque no descartan riesgos si la ingesta se mantiene constante.

La exposición prolongada a este tipo de contaminantes fue asociada a una mayor probabilidad de desarrollar tumores en vejiga, pulmones y piel, además de diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas, renales y respiratorias. La presencia de otros elementos como cadmio, plomo y mercurio también genera inquietud, aunque sus valores suelen ser bajos.
En ausencia de regulaciones estrictas para la población adulta, los expertos recomiendan seleccionar marcas y tipos con menor contenido de estos compuestos y alternar el consumo de cereales.
Consejos para reducir la exposición en la alimentación
Ante estos hallazgos, los investigadores sugieren limitar la cantidad de consumo de arroz semanal, especialmente en menores de edad. Una ración equivale a un cuarto de taza en seco. Las recomendaciones son:
- Adultos: hasta cinco porciones semanales de arroz para sushi o basmati blanco originario de California, India o Pakistán; hasta 2,75 porciones de cualquier otra variedad.
- Niños: 2,75 porciones semanales de las variedades mencionadas anteriormente; 1,25 porciones de otras alternativas.
Otras sugerencias para disminuir la presencia de sustancias nocivas en la dieta incluyen:
- Mantener una alimentación variada, priorizando frutas y verduras, para favorecer la eliminación de metales del organismo.
- Remojar los granos antes de cocinarlos y eliminar esa agua, además de optar por la precocción, lo que ayuda a reducir las concentraciones.
- Evitar productos precocidos o guarniciones con mezclas de especias, que pueden aportar más sodio y plomo.
- Alternar el consumo con otros cereales como cebada, bulgur, farro, polenta o quinoa. Las pruebas realizadas indican que estas opciones contienen cantidades menores de arsénico inorgánico que el arroz convencional.
El informe subraya que, pese a la preocupación por la presencia de metales pesados en el arroz, no resulta indispensable excluirlo de la dieta. La clave es la moderación, la información adecuada y la aplicación de técnicas de preparación que ayuden a reducir la exposición a estos contaminantes.

