
El aumento de casos de infecciones asociadas al consumo de productos frescos ha llevado a las autoridades sanitarias de Estados Unidos a enfatizar la importancia de adoptar prácticas rigurosas de higiene en la cocina.
En los últimos meses, los organismos responsables de la salud pública han intensificado las campañas para informar a la población sobre los riesgos que implica consumir alimentos sin una limpieza adecuada. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), un brote de ciclosporiasis ha afectado a 145 personas en 17 estados hasta mediados de junio, lo que ha puesto en alerta a los consumidores y a los profesionales de la salud.
Según el estudio de vigilancia epidemiológica publicado por los CDC, la mayoría de los afectados no reportó viajes recientes al extranjero, lo que indica que la infección se adquirió localmente. El informe presenta datos sobre la distribución geográfica de los casos, el rango de edades de los pacientes y las recomendaciones para reducir el riesgo de contagio, como lavar adecuadamente frutas y verduras, mantener la higiene en la preparación de alimentos y refrigerar los productos frescos en el menor tiempo posible tras su compra o preparación.
La cadena de contaminación y la importancia del manejo en el hogar

Expertos consultados por medios como CNN y The New York Times advierten que las frutas y verduras pueden contaminarse en cualquier etapa de la cadena de producción, transporte o preparación, sin importar el país de origen.
Glenda Lewis, especialista en enfermedades transmitidas por alimentos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), indicó en declaraciones recogidas por CNN que “los productos frescos pueden portar microorganismos peligrosos desde el campo hasta la mesa”, y que la tierra, los fertilizantes y el agua son fuentes principales de contaminación en todo el mundo.
El doctor Carlos del Río, jefe del Departamento de Medicina de la Escuela de Medicina de Emory, sostuvo a The New York Times que, incluso si el empaque indica que la fruta o verdura viene “prelavada”, resulta recomendable volver a lavarla en casa, ya que el contacto con agentes contaminantes puede ocurrir en cualquier momento antes del consumo.
La ciclosporiasis, citada en reportes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), es una infección causada por el parásito Cyclospora, presente en agua contaminada con materia fecal. Este microorganismo puede ingresar al organismo humano a través de alimentos o bebidas que no han sido higienizados correctamente.
Entre los síntomas principales se encuentran diarrea persistente, dolor abdominal y vómitos. Los especialistas recomiendan buscar atención médica inmediata ante episodios prolongados.
Métodos seguros para el lavado de frutas y verduras

La FDA y los CDC coinciden en que el primer paso para reducir el riesgo de infecciones es el lavado correcto de todos los productos frescos. Según un reporte de Reuters, las autoridades de salud recomiendan:
- Lavar cuidadosamente frutas y verduras bajo agua corriente antes de comerlas, cortarlas o cocinarlas, incluso si serán peladas posteriormente.
- Restregar con un cepillo limpio aquellos productos de cáscara dura, como melones y pepinos.
- Eliminar cualquier parte dañada o golpeada de la fruta o verdura antes del consumo.
- Secar los alimentos con una toalla de papel o de tela limpia, lo que ayuda a reducir la presencia de bacterias residuales.
- Refrigerar los productos lavados y consumirlos en un plazo no mayor a dos horas para evitar la proliferación microbiana.
El doctor Del Río enfatizó en entrevista con The New York Times la importancia de hervir el agua antes de beberla en zonas donde la potabilidad no esté garantizada: “No se debe consumir agua de la llave directamente, ya que puede estar contaminada”.
Además, la FDA recomienda lavarse las manos con agua y jabón antes y después de manipular alimentos crudos para reducir el riesgo de transferir microorganismos a los productos.
También sugiere evitar el uso de jabones, cloro o productos químicos en el lavado de frutas y verduras, debido a que pueden dejar residuos tóxicos.
La vigilancia sobre determinados productos frescos ha aumentado en regiones donde recientemente se emitieron alertas sobre frutas y verduras específicas asociadas a brotes. En distintos países, los expertos insisten en la necesidad de mantener prácticas de higiene constante tanto en el hogar como en la industria alimentaria.

