La denuncia pública de Naza Di Serio por lo ocurrido en el vestuario de un gimnasio reavivó la discusión sobre la privacidad y el derecho a sentirse segura en espacios compartidos. El relato, transmitido a través de un extenso video en sus redes sociales, dejó en evidencia tanto el malestar personal de la periodista como la reacción del entorno ante su reclamo.
La integrante de Mediodía Noticias (Eltrece) narró que todo comenzó al concluir su rutina de ejercicios, cuando se dirigió al vestuario femenino. “Resulta que en el gimnasio hay vestuarios donde las chicas salen de la pileta y se bañan ahí, donde están con poca ropa o sin ropa porque es un vestuario de mujeres”, explicó. En ese contexto, notó la presencia inesperada de un trabajador: “Atrás mío apareció un chabón, un chabón que era de mantenimiento”.

El desconcierto fue inmediato. La panelista de La mañana con Moria (Eltrece) observó cómo el empleado, identificado como Pedro, se movía entre mujeres que salían de la ducha envueltas en toallas. “Y él, a todo esto, haciendo chistes diciendo ‘bueno apúrense, apúrense que yo no puedo estar acá’”, relató.
Al intentar entender la situación, se acercó a una empleada del gimnasio, quien justificó la presencia del hombre diciendo que debía arreglar la ducha. Según la periodista, la respuesta fue tajante: “Yo ya les avisé a ellas y no tienen problema”. Pero Di Serio no se sintió contemplada: “A mí no me avisaste, yo me estaba cambiando y ahora apareció atrás mío”.
La reacción de la trabajadora fue minimizar el incidente, atribuyéndole la incomodidad solo a la periodista: “La única que está haciendo problema acá sos vos”, recordó Di Serio. Indignada, insistió: “Me chupa un huevo que a las demás no les moleste, a mí me molesta, el flaco acá no puede estar”.

La confrontación escaló cuando la periodista defendió su postura frente a otras empleadas, quienes, según su relato, reaccionaron despectivamente: “Ay qué exageradas, qué exageradas, si es Pedro, Pedro no hace nada, qué exagerada”. A pesar de la hostilidad, la periodista decidió no guardar silencio y llevó el reclamo ante la encargada del gimnasio.
La intervención de la responsable cambió el tono del intercambio. Di Serio afirmó: “La encargada dándome la razón a mí. La encargada me pidió disculpas de mil maneras”. A partir de ese momento, la periodista profundizó en su reflexión sobre la necesidad de expresar el malestar, sin importar la reacción ajena.
“Si algo a vos te incomoda y por vergüenza, por compromiso, te la fumás, no lo hagas”, aconsejó Di Serio en su mensaje. Reconoció que muchas veces el miedo a ser señalada o la presión del grupo pueden llevar a callar situaciones que resultan incómodas o inaceptables. “Hay cosas que hay que decir, no. Lo que pasó ahí no estuvo bien”, insistió.

La panelista remarcó que prefería ser vista como “histérica y loca” antes que tolerar circunstancias que la hicieran sentir mal. Su consejo para sus seguidoras fue contundente: “Entonces chicas, no se callen nunca, nunca”. En el video, Di Serio también cuestionó la falta de empatía que sintió por parte de algunas empleadas: “No está bien la falta de empatía. Que la mina no entienda que una persona le dice esto me incomoda, es razón suficiente para parar un poco”.
“Así que hablen, pronúnciense, cuando algo les incomoda, díganlo y si los demás se enojan, chupa tres huevos”, destacó. Su testimonio, lejos de quedar como un incidente anecdótico, fue recibido por seguidoras que compartieron experiencias similares y reflexionaron sobre la necesidad de hacerse escuchar.
“Yo nunca me enojo, pero cuando me enojo, me enojo. Y más cuando hay una injusticia”, finalizó.

