De ser un prodigio en el tenis y estudiar derecho, a verdugo de Estados Unidos en el Mundial: la historia de De Ketelaere, el héroe de Bélgica

Antes de los diez minutos del partido en Seattle, Charles De Ketelaere ya había gritado su primer gol. Ante una multitud que esperaba ver a Estados Unidos abrir la cuenta —como había ocurrido en sus cuatro partidos previos del Mundial 2026— el mediocampista del Atalanta empujó el balón al fondo de la red en el área chica y puso a Bélgica al frente. Pese a la sorpresa de todos, no se quedó solo ahí.

El belga anotó un doblete en los octavos de final y fue la figura del triunfo europeo por 4-1 ante el anfitrión del torneo. Con 25 años y 34 internacionalidades, convirtió sus primeros goles en una Copa del Mundo y pasó a la historia como el tercer jugador de su país con un doblete en un mano a mano mundialista. Dos goles que, sin embargo, son apenas una parte de una trayectoria que empezó lejos de los estadios de fútbol.

De Ketelaere celebra su primer gol ante Estados Unidos en Seattle (Reuters/Troy Wayrynen)

Porque De Ketelaere no siempre tuvo el balón en los pies como primera opción. Antes de convertirse en uno de los mediocampistas más completos del fútbol europeo, fue campeón juvenil de tenis en la región flamenca, estudió Derecho en la Universidad de Gante y atravesó una temporada entera en el AC Milan sin marcar un solo gol en la Serie A. El camino hasta Seattle fue, en definitiva, todo menos fácil.

La historia del hombre que le rompió el sueño a Estados Unidos en su propio Mundial arranca en Jabbeke, un municipio a pocos kilómetros de Brujas, donde un niño con raqueta en mano todavía no sabía que el fútbol terminaría ganando la partida.

El niño prodigio del tenis belga

Antes de que alguien hablara de él en los estadios, De Ketelaere era conocido en las canchas de tenis de Flandes Occidental. A los 10 años ya era campeón juvenil flamenco en su categoría, una marca que pocos niños de su edad alcanzaban en la región. El deporte de raqueta formaba parte de su rutina junto al futbol, y durante años compatibilizó ambas disciplinas en una de las academias deportivas más reconocidas de la zona.

Pero el tenis individual le pasó factura emocionalmente. “El tenis es mucho más confrontativo cuando pierdes. En el fútbol es más fácil encontrar excusas cuando las cosas van mal, pero en el tenis solo eres tú”, declaró De Ketelaere al diario belga Het Nieuwsblad.

La incapacidad para gestionar los errores propios y las decisiones arbitrales lo llevaban al límite: “No soportaba a los tramposos, esos chicos que gritaban cuando el balón salía y no lo era. Luego a veces me enfadaba y golpeaba todas las bolas a propósito, o incluso dejaba de jugar”.

La situación llegó a tal punto que su madre debió intervenir, y el propio jugador trabajó con un entrenador especializado en gestión emocional para intentar calmarse. Nada terminó de funcionar. La camaradería del fútbol —los entrenamientos con amigos, los partidos nocturnos en el barrio— pesó más que cualquier trofeo individual, y De Ketelaere tomó la decisión de abandonar el tenis para centrarse exclusivamente en el deporte colectivo.

Sus inicios como futbolista

El belga fue campeón juvenil flamenco de tenis a los 10 años, pero la dificultad para gestionar sus propias reacciones ante los errores lo llevó a abandonar el deporte individual

El primer paso en el fútbol organizado lo dio a los cinco años, con el club local KFC Varsenare, junto a compañeros de colegio. Pero fue a los siete cuando su carrera tomó una dirección definitiva: en 2008 ingresó en la academia juvenil del Club Brugge, el equipo del que era fanático desde pequeño y cuyos pósters decoraban las paredes de su habitación.

Llegó a trabajar como recogepelotas del primer equipo, una imagen que años después contrasta con la del jugador que viste esa misma camiseta.

El ascenso dentro de la academia fue constante. A los 16 años lo promovieron al equipo sub-17, y apenas seis meses después ya entrenaba con la sub-21. En el verano de 2019, con 18 años, fue uno de los siete graduados de la cantera seleccionados para unirse al primer equipo.

El 25 de septiembre de ese año debutó como profesional en la Copa de Bélgica ante el Francs Borains, disputando los 90 minutos completos.

De Ketelaere ingresó en la academia del Club Brugge a los siete años, trabajó como recogepelotas del primer equipo y debutó como profesional a los 18 ante el Francs Borains en la Copa de Bélgica (REUTERS/Murad Sezer)

Un mes después, sin haber acumulado prácticamente minutos en la élite, De Ketelaere apareció en el once inicial del Club Brugge para enfrentar al Paris Saint-Germain en la UEFA Champions League. El equipo perdió 5-0, pero el joven no desentonó.

Esa temporada marcó su primer gol con el primer equipo y cerró la campaña como titular habitual, pese a que la temporada 2019-20 se interrumpió por la pandemia de Covid-19.

Las dos temporadas siguientes consolidaron su lugar. En la 2021-22 registró 18 goles y 13 asistencias en 51 partidos, se convirtió en el máximo goleador del Club Brugge y fue pieza en la clasificación del equipo a la fase de grupos de la Champions League, donde el conjunto belga encabezó un grupo que incluía al Manchester City y al RB Leipzig.

Al cabo de tres temporadas con el primer equipo, su balance era de 120 partidos, 25 goles y 20 asistencias, más tres títulos consecutivos de la Pro League belga y dos Supercopas.

Estudió derecho en Bélgica

Con el doblete ante Estados Unidos en Seattle, De Ketelaere llegó a 10 goles en 34 partidos con la selección absoluta de Bélgica y se convirtió en el tercer belga con un doblete en un duelo eliminatorio de Copa del Mundo (Reuters/Blake Dahlin)

Dentro de la cancha, De Ketelaere construía su carrera a pasos acelerados. Fuera de ella, llevaba una vida que pocos imaginarían en un futbolista de su proyección. Mientras acumulaba apariciones en la Champions League y se asentaba como uno de los referentes del Club Brugge, también cursaba la carrera de Derecho en la Universidad de Gante.

La elección no era casual. Criado en una familia donde la formación académica tenía peso —su padre, Francis De Ketelaere, es dentista; su madre, Isabelle De Cuyper, trabaja como enfermera domiciliaria—, el jugador equilibraba entrenamientos, partidos y obligaciones universitarias con una disciplina que su propio padre reconoció públicamente.

Francisco elogió la capacidad de su hijo para compaginar una formación deportiva rigurosa con responsabilidades académicas desde pequeño.

El jugador tuvo que pausar los estudios cuando su carrera futbolística comenzó a exigirle dedicación exclusiva. Para ese momento, la demanda por sus servicios ya era real: el AC Milan y el Atalanta figuraban entre los clubes interesados, y la posibilidad de un traspaso al fútbol italiano se volvía cada vez más concreta. De Ketelaere dejó las aulas de Gante con el mismo pragmatismo con el que había dejado las canchas de tenis años antes.

Sus días difíciles en Milan

En 40 partidos con el AC Milan, De Ketelaere no marcó un solo gol en la Serie A, hasta que una cesión al Atalanta en 2023 cambió el rumbo de su carrera (REUTERS/Daniele Mascolo)

En agosto de 2022, el AC Milan pagó 35 millones de euros por su fichaje, la cifra más alta abonada por un producto de la cantera belga hasta ese momento. Con 21 años, De Ketelaere llegaba al San Siro como una de las apuestas del club para reforzar su mediocampo ofensivo tras la conquista del título de la Serie A 2021-22. Las expectativas eran proporcionales a la inversión.

La realidad fue otra. En 40 partidos con el Milan durante la temporada 2022-23, el belga no marcó un solo gol en la Serie A. Sus únicos tantos llegaron en competiciones de copa —dos en la UEFA Champions League, ante el Napoli y el Tottenham Hotspur, y dos en la Coppa Italia—, mientras que en el campeonato doméstico acumuló 32 partidos sin convertir. El sistema táctico del entrenador Stefano Pioli, un 4-2-3-1 que priorizaba velocidad y definición, no se adaptaba al perfil creador de De Ketelaere, quien quedaba frecuentemente relegado por Rafael Leão y Brahim Díaz.

Las críticas fueron generalizadas. La prensa italiana cuestionó su rendimiento, su adaptación al fútbol de la Serie A y su capacidad para rendir bajo presión en un club de ese nivel. De Ketelaere terminó su etapa en el Milan sin haber cumplido las expectativas que su traspaso había generado. El mediocampista tuvo una etapa tan dura en el rossonero que hasta medios italianos como La Gazzetta dello Sport reportaron que el jugador iba acompañado por su madre a los entrenamientos como apoyo emocional.

Bajo las órdenes de Gian Piero Gasperini en Bérgamo, De Ketelaere aportó 14 goles y 11 asistencias en su primera temporada, y fue parte del equipo que ganó la UEFA Europa League 2024 (REUTERS/Daniele Mascolo)

El 16 de agosto de 2023 fue cedido al Atalanta por 3 millones de euros, con una opción de compra fijada en 22 millones más bonificaciones. Bajo la conducción de Gian Piero Gasperini, encontró el sistema que necesitaba.

En su primera temporada en Bérgamo aportó 14 goles y 11 asistencias en 51 partidos, fue parte del equipo que derrotó al Bayer Leverkusen por 3-0 en la final de la UEFA Europa League 2024 —el primer título europeo del club— y el Atalanta activó la opción de compra en junio de 2024 por 23 millones de euros, con contrato hasta 2028. “Estoy contento con su carácter y su ritmo de trabajo”, señaló Gasperini sobre el belga tras aquella campaña.

En la temporada 2024-25 sumó 7 goles y 7 asistencias en 36 partidos de Serie A, con el Atalanta terminando tercero. Al inicio de la temporada 2025-26, una sequía de 118 días sin goles en liga terminó el 10 de enero de 2026, con un cabezazo ante el Torino.

Cuatro meses después, en el Mundial 2026, De Ketelaere llegó a Seattle con 8 goles en 34 partidos internacionales y se marchó con 10, tras el doblete ante Estados Unidos que clasificó a Bélgica a los cuartos de final del torneo.

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