
Desde su retirada del fútbol profesional en 2023, el exdelantero sueco ha mantenido una fuerte presencia en el mundo del entrenamiento físico, reforzando su imagen de atleta. Con 1,96 metros (6,4 pies) de estatura, ha trasladado su disciplina y fuerza a rutinas que ahora difunde en redes sociales, especialmente en Instagram, donde muestra ejercicios de alta exigencia física.
Según el reportaje de la revista Men’s Health, se le observa realizar ejercicios como trepar dos cuerdas usando solo los brazos o ejecutar abdominales con las piernas atadas a un saco de boxeo, mostrando la exigencia de su entrenamiento tras dejar la competición profesional.
Estas prácticas reflejan la filosofía de trabajo que compartió en una entrevista con la revista GQ: “Me lo tomo muy en serio: nunca estoy satisfecho, siempre intento superarme. Esa es la clave para incorporar el movimiento a todas las áreas de tu vida; la próxima vez, sube las escaleras”.

El deportista reconoce que su motivación para entrenar es constante y que no concibe la inactividad: “Solo soy feliz cuando estoy en movimiento, así que mantenerme en forma me resulta muy natural. No puedo quedarme quieto. La motivación no es un problema para mí, porque me encanta estar activo.
Me gusta desafiar a mi cuerpo; me hace feliz, me hace sentir bien, me hace sentir vivo”. Tanto sus afirmaciones como los ejercicios que muestra evidencian una rutina basada en la superación personal y en la búsqueda continua de nuevos retos físicos.
Los ejercicios que muestra en redes sociales
El contenido que comparte en sus redes pone de manifiesto el nivel de dificultad y creatividad de su entrenamiento. Estas rutinas, poco convencionales, muestran su inclinación por exigir su cuerpo, combinando fuerza, coordinación y control.

En sus publicaciones, elige desafíos físicos que no solo exigen resistencia, sino también un dominio técnico poco habitual en exfutbolistas. El objetivo es convertir cada sesión en un reto y mantener la motivación a través de la variedad y la dificultad de los ejercicios.
El entrenamiento de fuerza tras el retiro
El gimnasio se ha convertido en el centro de su vida física desde el retiro. En la actualidad, suele aparecer realizando levantamiento de pesas y ejercicios de fuerza. En uno de los videos publicados, completa una serie de 20 repeticiones que incluye peso muerto, cargada, sentadilla frontal y press militar con 60 kg en la barra, sin descanso entre repeticiones. En otra grabación, se prepara para levantar 120 kg en dos tiempos.
Enfatiza el trabajo de piernas y el sufrimiento físico como parte fundamental de su entrenamiento: “Hago mucho trabajo de piernas. Hago sentadillas. Hago CrossFit; es lo único que me hace sufrir. En el gimnasio, trabajo duro”, señala en el artículo. Este enfoque en el entrenamiento de fuerza permite seguir desafiando el cuerpo incluso fuera de la alta competición.

El aporte del taekwondo a su carrera
La formación en artes marciales ha sido determinante. Obtuvo el cinturón negro de taekwondo a los 17 años, tras una infancia de intenso entrenamiento en Malmö. Esta disciplina resultó clave en el desarrollo de un estilo poco convencional en el campo de juego, aportando elasticidad, potencia y una capacidad acrobática que se reflejó en goles, como el anotado ante Italia en la Eurocopa 2004 o la chilena desde 40 metros frente a Inglaterra en 2012.
Los fundamentos del taekwondo no solo contribuyeron al éxito deportivo, sino que también consolidaron una visión de la preparación física como un proceso integral, abierto a distintas técnicas y métodos.

El yoga después de las lesiones
Tras varias lesiones graves, recurrió al yoga para adaptarse a sus nuevas limitaciones físicas. Según relata, el periodo más complicado llegó cuando no podía moverse con normalidad y fue entonces cuando descubrió esta disciplina: “El momento más difícil para mí fue cuando estuve gravemente lesionado y no podía moverme como solía hacerlo. Fue entonces cuando descubrí el yoga”.
Explica que el yoga suponía todo lo contrario a lo que estaba acostumbrado: “Estoy acostumbrado a un mayor contacto físico, a moverme rápido. El yoga era todo lo contrario, así que supuso un nuevo reto para mí, y lo encontré positivo. Tuve que aprender a relajarme, a moverme despacio y de forma diferente, a concentrarme”.

